Uno de los modos más espontáneos de humanizar y eternizar nuestros recuerdos está en los signos y en los símbolos. Son abstracciones de sucesos que valoramos y queremos eternizar.
Es tiempo de decir ¡ya basta! al crimen, ya sea en los abortorios o los hospitales, ya sea al inicio de la vida, en la enfermedad o en la ancianidad. La etiqueta de legalidad con que se pretenden encubrir no modifica su naturaleza.
Quienes creemos, tenemos que mirar a México, a partir de ese punto de partida que nos obliga a mirar al otro como hermano, a trabajar por el más necesitado y también a ser congruentes con nuestras convicciones y denunciar la injusticia.
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