Adriana Aparicio, sobreviviente de feminicidio, denuncia impunidad y corrupción de autoridades de Ixtapaluca

Aunque Eliseo N tiene dos denuncias a su nombre, levantadas por Adriana, ninguna ha procedido, ya que él tiene contactos con autoridades y policía de Amecameca e Ixtapaluca.



Beatriz Adriana Aparicio Cuevas, sobreviviente de feminicidio, denunció que las autoridades de Ixtapaluca y Amecameca están corroídas por la impunidad y corrupción, pues luego de que levantara dos denuncias contra Eliseo N, por violarla e intentar matarla con un desarmador, han ignorado y manipulado su caso, y dejaron a Adriana y sus hijos sin protección y sin justicia ante su agresor que continúa libre.

Adriana Aparicio Cuevas es originaria de Santa Catarina Yosonotú, Oaxaca, pero llegó al Estado de México hace 30 años; es madre soltera, tiene tres hijos y para llevar el pan a la mesa, se dedica a vender artesanías en el mercado de Ixtapaluca. En esa zona, vive junto con sus tres hijos, su madre y su hermano.

La pesadilla para Adriana inició en 2018, pues Eliseo N, quien ya era su expareja, abusó sexualmente de la joven, dejándola embarazada; Eliseo N no se hizo responsable de la pequeña y “cuando mi hija nació, la registré con mis apellidos, pero cuando se enteró que lo hice me amenazó y a la fuerza me subió a un carro y me llevó a cambiar los apellidos de la niña”, comentó Beatriz Adriana Aparicio Cuevas en entrevista con Yo Influyo,

“Me amenazaba todo el tiempo con matarme, con quitarme a mis hijos, decía que iba a vender sus órganos, hasta que ya no aguanté y no me importó la leche y los pañales que me pasaban de vez en cuando, pues pensé ‘si por esos pesos me van a matar, yo no quiero nada’”, explicó Beatriz y compartió que entre 2019 fue al Juzgado de lo Familiar en Ixtapaluca para iniciar trámites por la custodia de la pequeña.

Adriana, violentada por Héctor Eliseo Cordero y por autoridades

Pasó el tiempo y el 10 de julio de 2020, Eliseo N, interceptó a Adriana cuando ella iba llegando a su casa del trabajo y la comenzó a atacar con un desarmador con la intención de golpear su cabeza, “sentí que alguien me estaba aventando piedras y después lo vi acercarse con un desarmador a mí… sentí piquetes en la cabeza”.

Beatriz Aparicio explicó que en el ataque pudo meter brazos y piernas y proteger su cabeza, por lo que las heridas en el cráneo no fueron muy intensas, pero el resto de su cuerpo quedó lastimado; sin embargo, ese mismo día acudió al Centro de Justicia para las Mujeres (CJM) en Amecamecs, donde fue ignorada y se le canalizó a la Agencia Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género (Ampecvis) en Ixtapaluca.

“Voy a Ampevis a levantar la denuncia por tentativa de feminicidio, pero veo que ellos manipulan la denuncia y me doy cuenta que las autoridades no me están haciendo caso”, destacó Aparicio Cuevas y compartió que tanto en los estudios médicos como en los psicológicos se indicó que tenía lesiones y secuelas de haber sufrido mucha violencia, antes del incidente y después del intento de asesinato, pero toda esa información se omitió en la denuncia.

Pese a la insistencia y desesperación de Adriana porque su denuncia fuera tomada como tentativa de feminicidio, las autoridades lo descalificaron y le dijeron a Adriana que “eso no era un intento de asesinato” y formularon la denuncia por violencia familiar. “Dijeron que era una denuncia por violencia familiar, cuando yo ni siquiera vivía con él”, comentó Aparicio y compartió que meses después también denunció a Eliseo N por violación.

Aunque Eliseo N tiene dos denuncias a su nombre, levantadas por Adriana, ninguna ha procedido, ya que él tiene contactos con autoridades y policía de Amecameca e Ixtapaluca; además, tras la denuncia por violencia familiar, como medida de protección a víctimas, la polícia de Ixtapaluca debía acudir al domicilio de Adriana a vigilar diariamente, pero “no vienen, a veces vienen como dos veces a la semana”, dijo la joven.

Mujeres y sus derechos degradados y violentados por autoridades

Datos recientes del Secretariado Ejecutivo indican que sólo de enero a agosto del año en curso, se han contabilizado 615 víctimas de feminicidio en México, agosto es el mes con más casos registrados, con un total de 88 asesinatos; seguido de mayo, con 85 casos; abril con 83; febrero con 81 asesinatos; enero con 79; marzo con 75 casos; agosto, 67 feminicidios y julio con 67 asesinatos de mujeres. Se estima que 11 mujeres son asesinadas a diario.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cerca de 50 millones y medio de mujeres y niñas mayores de 15 años han sufrido algún tipo de violencia en su vida, la violencia predominante es la psicológica con un porcentaje del 51.6 por ciento; después la sexual con 49.7 por ciento; la violencia física con 34.7 por ciento y la económica y patrimonial con 27.4 por ciento.

Del total de casos de feminicidio que existen en México, la tasa de impunidad supera el 95 por ciento, sólo dos por ciento de los casos por asesinato de mujeres reciben sentencia y por miedo a ser parte del porcentaje de mujeres que son ignoradas y pasan meses y hasta años sin recibir justicia o simplemente por miedo a vivir represalias, sólo una de cada 10 víctimas se atreve a denunciar a su agresor.

“He hecho tantas cosas, he hablado con Felipe Arvizu, alcalde de Ixtapaluca, y con su hermana Olivia Arvizu, cabeza del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF) de Ixtapaluca, me prometen ayuda pero no cumplen”, comentó Adriana y destacó que a diario vive con miedo de que la asesinen o de que le hagan algo a sus hijos. Al día de hoy Adriana sigue recibiendo amenazas y agresiones por parte de Eliseo N.

La historia de Beatriz Adriana Aparicio Cuevas es la de muchas otras mexicanas, que acuden con autoridades a denunciar y exponer abusos y violencias de todo tipo; sin embargo, son ignoradas, no se les brinda seguridad, ni ningún tipo de atención a víctimas, dejándolas expuestas a que los abusos y agresiones continúen y se intensifiquen tanto que una denuncia por tentativa de feminicidio se vuelva real y una mujer más sea asesinada.

Finalmente, Adriana lamentó lo que le sucede a las mujeres en México y recalcó que tanto agresores como las mismas autoridades violan sus derechos y dejan desprotegidas a mujeres vulnerables, que no tienen los recursos para contratar seguridad, para pagar un proceso complejo y para protegerse tanto a ellas mismas como a sus hijos.

“Lo que me paso, el ataque con un desarmador, no hubiera pasado si ellos me hubieran hecho caso”, finalizó Aparicio cuevas.

 

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