Nada de Museo del Narco, de una vez para todo el gobierno actual

Esta ñora oyó a José Luis López, presidente municipal de Badiraguato, Sinaloa, anunciar que habrá una inversión de 15 millones para hacer el Museo del Narcotráfico. Palabras más palabras menos el morenista (¡obvio que es de Morena!) dijo que ni modo de renegar de lo que el narco ha traído a la región, que mejor lo ensalzan. Eso sí, muy precavido dijo que pedirán ayuda a especialistas para ver qué exhiben.

Como esta ñora es bien solidaria, y sobre todo visionaria, le propone primero que no se limite al narcotráfico, que de una vez lo amplíe a que sea el museo que cubra todas las acciones de este sexenio, porque como ni modo, como dijo el López de Badiraguato, (el que cobra como presidente municipal no el que va a negociar cómo pagar el derecho de piso por ser presidente nacional) no podemos negar nuestra historia.

La primera sala de exhibición sería un espacio muy amplio, se llame las “Cosas que funcionaban y eché a perder”. Por supuesto, el sistema de salud con vacunas del cuadro básico para los escuincles, perdón, bendiciones, y abasto más o menos suficiente para todos los hospitales ocuparía el lugar estelar. Tendría, por supuesto, una sección especial para el Seguro Popular transformado en INSABI y luego en IMSS Bienestar. Habría otra sección con una cajita que muestre las Estancias Infantiles reducidas a un “pago” a los padres de familia para que le paguen a alguien para que les cuide a los escuincles. Por supuesto, Pemex y CFE tendrían una zona exclusiva de observación astronómica donde mostrarían con todo detalle como pasaron de ser empresas que ahí la llevaban y tenían cierta posibilidad de volverse rentables, a ser dos agujeros negros que atraen millones y millones que se pierden en el espacio.

La sala de “las ideas originales que inauguré varias veces pero nunca funcionaron del todo” tendría un título muy largo, pero habría solamente tres exhibiciones. En la primera parte, estaría la base naval de Santa Lucía conocida como Aeropuerto Felipe Ángeles, que tendría una sección con las avenidas inconclusas, una estatua de la señora de las tlayudas que nunca regresó y ¡un simulador del tren interurbano como el que se mostró unos días antes de la segunda inauguración! Tendría unas figuras de cartón para que la gente se pueda tomar la foto junto a su político favorito ahí sentadito.

De ahí pasaríamos a la sección de la Refinaría de Dos Bocas. En esta zona se podría poner una actividad para los escuincles, perdón, bendiciones. Sería una gran maqueta con piezas de lego para que cada uno pueda completar a su gusto la construcción, pero lo deben hacer contrarreloj porque cada cierto tiempo saldrían un par de chorros de agua para inundar la construcción. Es que es muy importante que el museo refleje la realidad de esta obra, piensa esta ñora.

Obvio, la tercera sección sería todavía más espectacular porque estaría llena de vegetación tropical; sería caro mantenerla porque sí necesitaría mucha agua, pero seguro Clau les puede ayudar, quizá ya haya aprendido algo luego de que se le murió una palmera espectacular y el ahuehuete va por el mismo triste camino. La vegetación tropical sólo estaría a los lados, el pasillo central tendría los rieles que de pronto se hundirían en un cenote.

Habría un pasillo muy largo que estaría dedicado a “las ideas que no aterrizaron o se quedaron a medias”. Habría un gran y hermoso mapa de las a dónde se iban a mudar cada una de las secretarías de Estado.

Las ideas que “nos sacamos de la manga y nadie sabe de dónde salió el presupuesto para completarlas porque no estaba en el presupuesto” se iría al pasado y comenzaría con los segundos pisos en la Ciudad de México, porque son el antecedente artístico a este tipo de acciones. Pero el lugar estelar lo tendría la Refinería de Deer Park. ¡Esa que se compró carísima, endeudadísima y sobre todo “nuerísima”! Pues sí, porque al parecer todo fue un arreglo de la “señora que tiene dinero” y que es la nuera del en-siete-meses-no-he-usado-el-AIFA-ni-para-tomar-un-autobús-a-Tuxpan.

Luego estaría la transformación de Telecomm a Financiera del Bienestar que es de las ideas más recientes y que la ñora no acaba de entender bien. Pero seguro para cuando se haga el museo podrían incluir una clarísima explicación de cómo un servicio de telégrafos que ya desde Fox se había habilitado para que la gente en los pueblos más pequeños pudiera cobrar apoyos sólo hasta el cuarto año de gobierno se dice que mejor sí lo usamos para mandar las becas y demás… y que nadie se fije si gastamos y gastamos millones en hacer sucursales del Banco del Bienestar con el pretexto de lograr eso mismo. ¡Va a ser un hit! Más visitado que la Mona Lisa en verano.

Esta ñora reconoce que todavía tiene que trabajar un poco más los nombres de cada una de las salas porque están un tanto largos y si da tiempo que el no-me-pidan-que-trabaje-más-si-con-las-pocas-horas-tengo-para-destrozar-al-país lo inaugure se tardaría dos días la ceremonia. Y además quiere dejar claro que confía en que todos los ciudadanos pero todos logremos presionar de tal modo que los legisladores de oposición, y quizá hasta los del Verde y el PT se opongan ferviente y eficientemente a cualquier cambio para que el INE por ningún motivo acabe formando parte del museo del sexenio del prometí-tanto-cumplí-poco-pero-lo-poco-que-cumplí-lo-hice-fatal.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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