Las cosas que perdimos este sexenio

Esta ñora, como ha escrito desde hace varias semanas, no tiene absolutamente claro quién ganará las elecciones el 2 de junio. Por supuesto, que cree que hay razones sólidas para creer que Xóchitl pueda ganar: el llegué-por-ambición-personal-y-mis-hijos-se-ha-pasado-bomba-por-ambición-económica decepcionó a un gran porcentaje de la población que votó por él y en las elecciones podría o votar por Xóchitl o simplemente no ir a votar. La motivación para ir a las urnas está más del lado de quienes no quieren que siga la destrucción del país que del otro lado que se entrampó en decir que van ganando.

Y hay un factor que esta ñora puede estar malinterpretando, pero a los mexicanos tenemos una especial debilidad por los débiles o las víctimas, eso es lo que explotó psicológicamente para llegar a su puesto el no-tengo-tiempo-de-hablar-de-la-extorsión-a-los-padres-de-familia-que-temen-por-la-seguridad-de-sus-hijos. Pero ahora en tantas ocasiones ha mostrado su mano dura, su cinismo y el uso de todo el aparato del poder contra las personas que se le oponen que la máscara de víctima se le ha caído y se ve como victimario. Eso también podría jugar a favor de Xóchitl y demás candidatos.

En cualquier escenario, esta ñora está convencida de que es momento de que reflexionemos sobre aquellas cosas que hemos perdido este sexenio para que las empecemos a buscar; y sí las mamás ñoras somos las que encontramos casi todo pero sólo cuando los escuincles, perdón las bendiciones o los ñores ya saben que andan buscando, así que vamos todos juntos a hacer una lista de lo que debemos reencontrar.

Evidentemente, la unidad entre los mexicanos es una de las prioridades. Si esta ñora pudiera actuar como lo hace con los escuincles, les diría a los dos grandes grupos que sólo por esta reflexión llamará fifís y chairos (porque usar esos términos al final abona a la división) que se van a cada uno a su rincón, reflexionan un minuto y ahora sí, a darse la mano y sí un besito; y no importa quién dijo qué, se dan un besito y vuelven a ser hermanos porque en el fondo se quieren mucho.

El segundo asunto que urge en este caso no tanto recuperar sino reparar es la certeza jurídica. Esta ñora se suele sentir muy “nice” al usar ese término porque engloba muchas cosas importantes para cualquier sociedad. Es que el daño de “no me vengan que la ley es la ley” es muy amplio y no viene de que el por-doblegar-a-Clau-poniendo-a-Clara-perderemos-la-Ciudad-de-México viene de que en general veíamos a la ley como un mal necesario, como algo que estaba ahí pero que si nos estorbaba quizá podríamos encontrar el modo de darle la vuelta, eso también viene de que nuestra Constitución ha sido parchada y cambiada tanto que nos da esa “vibe” de que es flexible.

Sin embargo, ahora que hemos vivido bajo lo contrario o sea bajo un gobierno que desde la presidencia ha vulnerado sistemáticamente la ley, y violándola en plena vista (esta semana lo volvió a hacer exhibiendo datos del SAT de María Amparo Casar para no ir más lejos). Por esta ñora cree que hemos entendido la importancia de ese respeto, de tener ley para cumplirlas y que eso nos ordena y protege. Por no hablar de lo grave que resulta a ojos de los extranjeros vivir en un país que no tiene certeza jurídica.

Claro esta ñora no se olvida que la certeza jurídica pasa también por el castigo a quienes trasgredieron la ley, y ahí también han mucho pero mucho camino que andar. Es un camino que además pasa por miles y miles que están en la cárcel sin sentencia o sin reconocerse que son inocentes y pocas veces toca a los grandes culpables. Eso a esta ñora le preocupa mucho y cree que es otra de las cosas que debemos impulsar incluso antes que otros temas. Si esta ñora tuviera algún poder, habría incluido propuestas serias de agilizar el trabajo y al poder judicial y ¡claro que las fiscalías sí hagan bien y con todo su trabajo!

Finalmente, esta ñora piensa que en el tema de la seguridad debemos recuperar a las policías y pagarles muy pero muy bien. Si esta ñora sabe que no siempre las policías han sido modelos de virtud y que a veces daban ganas de correr hacia el otro lado cuando una patrulla aparecía. Pero no siempre es así y sin policías, es decir, sin cuerpos de seguridad cercanos, controlado por gobiernos locales y con claridad en sus funciones (por supuesto, bien pagados) no habrá manera de que regrese la seguridad a los hogares, negocios y escuelas. Los militares nunca serán suficientes y nunca superar el dobleteo moral de que se entrenan para defender hasta la muerte de los enemigos extranjeros que ataquen al país pero no pueden actuar igual con los enemigos mexicanos que son los criminales.

Esta ñora espera verlos a todos del domingo en la marcha de la marea rosa porque necesitamos mostrar de todas las formas posibles que estamos dispuestos a ganar en las urnas y en la vida diaria todo lo que perdimos este sexenio.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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