Fiestas de independencia

Se le da mucha importancia a la celebración del inicio de la Indepencia para que pase desapercibido el 27 de septiembre, el día en que se logró la Independencia sin derramamiento de sangre.


Independencia


El país se está adornando por cualquier lado, se está preparando para celebrar algo muy importante para nosotros los mexicanos la Independencia de México, las banderas mexicanas en todos los tamaños, guirnaldas que embellecen los recintos donde vamos a festejar, se va acercando el día, el 16 de septiembre. Fue el día en el que el cura Hidalgo dio el Grito de Independencia y para celebrarlo las calles se llenarán de algarabía, de júbilo, sonaran las chicharras, los silbatos, los cuetes y a las 11 de la noche, del día anterior, se dará el grito en memoria de aquel que dio el cura Hidalgo ya hace 209 años. Pero entre las vivas a los que participaron, faltará como ya es costumbre, el de “Viva Iturbide” y el de “Viva Guerrero”, los dos héroes que culminaron el movimiento de Independencia, que por no doblarse a los intereses de la masonería de EE.UU. que a partir de la venida de Poinsett a México, por medio de la masonería criolla ha movido los destinos de nuestro país y lo sigue haciendo, claro que la forma, siempre disfrazada, se va adaptando a las circunstancias.

Por otro lado, lo que trataremos en su oportunidad, se le da mucha importancia a la celebración del inicio para que pase desapercibido el 27 de septiembre, el día en el que se logró la Independencia sin derramamiento de sangre, con una unión total de los españoles, criollos, indios y mestizos de acuerdo con el rojo de la bandera que nos legó Iturbide.

Claro que debe celebrarse el inicio de la independencia con todo el júbilo posible, así como con mayor júbilo aún, deberemos festejar la consumación el 27 de septiembre. Ya san Pablo nos dice “Si Cristo Nuestro Señor no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe,” no tendría caso celebrar la navidad, el Nacimiento de Dios, si él no hubiera resucitado. Pero como lo hizo, hay que celebrar los dos acontecimientos. Hay que festejar la primera piedra, pero más la terminación de la construcción.

Pero aquí viene la gran interrogante ¿hay motivos para festejar? Podemos tirar la casa por la ventana cuando la naturaleza no cesa en advertirnos de la gran tragedia ecológica que estamos presenciando, pero que no queremos ver, cuando el hombre está acabando literalmente con el medio ambiente, cuando las advertencias son cada vez más alarmantes, cuando llueve intensamente con inundaciones y al mismo tiempo en otros lados hay sequías perdiéndose el ganado las cosechas, provocando pobreza hambre y muerte, cuando las inundaciones de poblados y ciudades con torrentes broncos, aún donde no está lloviendo, que destruyen todo a su paso sembrando la muerte de animales y humanos, cuando los camellos tienen que aprender a nadar en el desierto de Arabia Saudita, cuando en el desierto de Altar en Coahuila se están secando las lagunas de Cuatro Ciénagas y en la selva Lacandona se están secando las lagunas de monte Bello, cuando se están registrado en el mundo una cantidad de incendios forestales como nunca antes, sobre todo en África, más que en la Amazonia, a los que por motivos populistas en contra de Bolsonaro que supero el socialismo en Brasil, la izquierda internacional le está dando una gran importancia ignorando olímpicamente los de África, especialmente los de Angola y el Congo, cuando los glaciares en las montañas y en el Ártico, pero sobre todo en la Antártida se están derritiendo en forma alarmante, desprendiéndose del continente helado y en Groenlandia se están perdiendo masas de hielo enormes equivalentes a la superficie del estado de Tlaxcala. Cuando la contaminación de suelos, agua y aire causa cada vez mayores daños al medio ambiente. Imposible enumerar y hacer presente todos los daños que se están presentando en forma cada vez más violenta.

¿Qué pasa en el G7? (grupo de la economías más fuertes del mundo) que arman un escándalo pocas veces visto, por los incendios forestales, que sí son muy importantes, pero más que los de la Amazonia, los de África y quieren supuestamente gastar sumas enormes para combatirlos, pero no atienden en lo más mínimo, lo que es más importante, que es vital, es llegar a un acuerdo mundial para implementar las medidas necesarias para revertir el cada vez más grave deterioro de la naturaleza en pleno, no solamente una parte.

¿Tenemos motivos para estar alegres y contentos teniendo ante nuestros ojos un panorama tan dramático? ¿Hay motivos para festejar? ¿Armarías un fandango cuando tu hermano se está muriendo?

Pero la situación puede no ser tan trágica, si cambiamos de actitud, si nos mostramos positivos enfrentando el grave peligro; si tomamos el toro por los cuernos; si logramos que en la humanidad se despierte ese anhelo de vida que puede superar cualquier adversidad; si tomamos partido por la vida y no por la muerte y desolación, si logramos que la vida y el amor sea la motivación de todos, o por lo menos por la mayoría. Si logramos que la cultura de la vida y del amor sea lo que rija nuestra sociedad, si logramos que cada ser humano se percate donde esta la verdad, que no siga engañado ni dejándose engañar por las mafias de izquierda, que sólo buscan imponer sus intereses y saciar su odio contra todo lo que emana de la obra de Dios, y que se cumple siguiendo las enseñanzas de Cristo Nuestro Señor y de lo que está pendiente la Iglesia, encargada de llevar la buena nueva a todo el mundo y lo que quiere evitar la izquierda (masonería) enemiga jurada con un odio inexplicable a la verdad y al amor.

Así sí podremos celebrar con alegría nuestras fiestas patrias, conscientes de que no nos dejaremos llevar por el fatalismo y querer ignorar el problema que nos parece imposible de solucionar, fuera de nuestros alcances. Podremos festejar al mismo tiempo esa actitud bizarra y aguerrida del que está decidido a salir adelante, de vencer todas las adversidades, de reinstaurar la cultura de la vida y del amor, lo que es la única forma en que la humanidad tenga paz y viva la felicidad posible en esta vida. De que vivamos como verdadero hermanos y no como perros y gatos.

Ahora que vamos a celebrar el Grito, no olvidemos festejar con el mismo entusiasmo y aún más, la consumación de la Independencia el 27 de septiembre.

¡Viva México! ¡Viva la independencia! y ¡Vivan los héroes que nos dieron patria, incluyendo a Iturbide y a Guerrero!

“Donde hay Bosques hay agua y aire limpio; donde hay agua y aire limpio hay vida.”

 

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