Asilo a Evo: crítica en serie o en serio

Evo Morales es recibido por el presidente mexicano sin austeridad alguna, por el contrario, con los elementos más acreditados para la seguridad.


Evo


Ha sido el tema de la semana y seguramente seguirá siendo a lo largo de estos días. Hasta que un nuevo paparazzi tenga a bien hacer público algún momento personal de la vida de esta persona.

Es complejo elegir un bando y más aún juzgar. Porque nadie conoce las verdaderas intenciones o negociaciones por las cuales se fueron estos actos políticos.

He ahí el centro de la crítica. Como hecho político el presidente Andrés Manuel López Obrador nos queda mal, porque toda la retórica de austeridad la vino a incumplir con el mandatario boliviano. ¿Será acaso una deuda moral o económica de las campañas presidenciales de López Obrador?

Vuelvo a decir, no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que todo mundo necesita atención humanitaria. México y sus altos índices de delincuencia, de hospitales en condiciones precarias, de escuelas sin servicios básicos, de poblaciones viviendo en extrema pobreza.

Se ve que a nuestro presidente y a los militantes de su partido aún les falta mucho para ampliar sus conceptos de ayuda humanitaria: niños de la calle, gente sin hogar, gente extraviada, gente desempleada, etcétera.

Patética la exhortación del diputado Fernández Noroña al invitar a los legisladores de su partido para hacer “una vaquita de $500” para apoyar a Evo Morales. ¿Se trata de quedar bien o se trata de voltear la mirada realmente a los pobres?

Porque AMLO prostituyó el concepto de pobreza durante sus 18 años de campaña, y ahora dispone de recursos federales para darle una vida de lujos, -dicho en peyorativos del propio AMLO- una vida “fifí”.

Incómodo, el presidente responde los cuestionamientos de la prensa afirmando que hay “millones que lo apoyan”. El hartazgo económico y político llevó a tomar la decisión de convertir en titular del ejecutivo a Andrés Manuel, lo preocupante es que sigue siendo el hartazgo el termómetro que hace regir la decisión de una nación.

Porque cierto es que hay millones que apoyan a López Obrador pero también es cierto que son millones los que están en descontento. La ventaja de los primeros es que dentro de su desorden están organizados. La desventaja de los segundos es que no se organizan, y no se han constituido como el contrapeso correcto. Siguen siendo oposición, y ser opuesto desgasta. El contrapeso se logrará cuando sean identificados como verdadera autoridad moral.

Mientras todo eso sucede, Evo Morales, depuesto como presidente por un golpe de Estado; es arropado -no por México- sino por el presidente de México, proporcionándole todos los beneficios para su traslado y su estancia. Sin austeridad alguna, por el contrario, con los elementos más acreditados para la seguridad.

Diría el refrán popular “no hay que ser candil de la calle y oscuridad de la casa”. Y también afirmaría el Evangelio “el que tenga oídos que oiga”.

 

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