¿Qué mueve a las campañas presidenciales?

En las elecciones presidenciales de México que han ocurrido en el siglo XXI, hay sucesos que marcaron su historia y sus resultados. Se generaron sorpresas y eventos que contribuyeron a cambiar el rumbo, sacudiendo los números de las tendencias, y dando dramáticos vuelcos a los resultados. Aquí veremos algunos datos genéricos.

En la histórica elección del año 2000, los debates presidenciales mostraron el carisma de Vicente Fox y la cara adusta de Cuauhtémoc Cárdenas, que competía por tercera vez y se hundió al tercer lugar. Entonces la sociedad civil se agrupó con la organización Amigos de Fox, que llegó a tener más seguidores que los partidos políticos de aquel entonces. Y después de más de 70 años el PRI se despidió de la presidencia al arrancar un nuevo siglo.

En la Elección presidencial del año 2006, los debates proyectaron la habilidad de Felipe Calderón, quién finalmente logró remontar la gran diferencia que le sacaba inicialmente López Obrador. De principio a fin, el país se mantuvo con una gran expectativa, con un final de fotografía; sobre todo porque López Obrador tenía una gran fortaleza después de gobernar la Ciudad de México, donde empezó con la pensión a los adultos mayores. El mensaje central, más que invitar a votar por Felipe, mostraba que el candidato López era un peligro para México.

En la elección presidencial del año 2012, la cómoda ventaja inicial de Enrique Peña Nieto y el PRI, se vio sacudida por un movimiento estudiantil que surgió en la Universidad Iberoamericana, el movimiento Yo Soy 132. Después de la irrupción combativa de los estudiantes, empezó la caída en las preferencias electorales de Enrique Peña Nieto; sin embargo, no fue suficiente y terminó imponiéndose en las urnas el ex gobernador mexiquense; mientras el partido en el gobierno, el PAN, se iba a un tercer lugar. 

En la elección presidencial del año 2018, López Obrador logró mantener su ventaja, ante un candidato priista que nunca logró mostrar arrastre entre los votantes; más aún, sus ataques al candidato panista Ricardo Anaya, acrecentaron la cómoda ventaja para el candidato de Morena. La verdad es que el PRI se dedicó a dinamitar al candidato blanquiazul que iba en segundo lugar, y por fin, después de tres intentos AMLO se hizo del poder, siempre bajo un pacto de no tocar al ex presidente Peña.

En las elecciones de este año 2024 los candidatos presidenciales y su estrategia no han sacudido las tendencias, no se han generado sorpresas, algunos de lo debates que hemos visto, han generado una alta expectativa por los medios, pero después de transcurrido cierto tiempo se han tornado aburridos. Hay que decirlo, en esta elección los protagonistas no han sido las candidatas, ni el candidato, sino la sociedad civil organizada.

Distintos grupos sociales se unieron y se han convertido en un polo catalizador del enojo contra el gobierno de López Obrador, no sólo han ganado el territorio digital en Twitter o la red X, sino lograron ganar las calles y se han convertido en el gran protagonista en las movilizaciones contra el presidente. Es decir, la acción de la sociedad ha logrado catalizar la molestia de las clases medias en contra del proyecto morenista, pintando de rosa las calles.

La ola rosa se convirtió en la protagonista central de esta elección y ha ido más allá de los partidos, incluso más allá de la candidata opositora. El alma de este movimiento social es su enojo contra las políticas del presidente, al advertir que México sigue una ruta peligrosa que intenta concentrar todos los poderes en una sola persona: el presidente de la República.

Este intento de volver a la “dictadura perfecta” al estilo PRI del Siglo XX, se presenta ahora con un peligro adicional, se busca consolidarlo a través de reformas a la constitución para establecer una dictadura de partido, garantizado por las nuevas leyes.  

Veremos si ese voto de castigo que postula la Marea Rosa alcanza en los números del 2 de junio, incluso para frenar el Plan C, donde Morena busca el control total de las cámaras legislativas. Hay que decir que la sociedad si ha hecho su trabajo de concientizar y movilizar a la sociedad contra ese intento de restauración del hiper presidencialismo. 

Muchos, más que votar por Xóchitl Gálvez, saldrán con coraje a votar contra Morena. Xóchitl sólo es el instrumento de su enojo, Por eso es comprensible que en este polo algunos la defiendan con gran pasión, a pesar de que, en los debates, teniendo todo para meter el gol, la pelota siempre da contra el travesaño. 

Los cambios más importantes de la vida raramente avisan antes de llegar.

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