El pueblo del populismo

Inclusive, los deseos del líder se hacen deseos del pueblo y viceversa, que pueden ser re-afirmados por consultas populares (“Se ha consultado al pueblo y el pueblo ha decidido).


Imagen de AMLO en un mitin


Es indudable que existen diversos tipos de populismo, de hecho, no es lo mismo un populismo al estilo de la izquierda, a un populismo al estilo de la derecha o, incluso, un populismo dentro de la Modernidad o un populismo en el contexto de la Posmodernidad. Es más, en cada realidad sociopolítica concreta el populismo adquiere matices particulares y específicos.

Al autor de este escrito le gustaría esbozar algunas reflexiones muy generales relativas al populismo. Nominalmente hablando el término populismo remite a la palabra pueblo. Y he aquí la pregunta: ¿quién es el pueblo?

Una característica del populismo es que el llamado pueblo va ser construido por un líder carismático quien es la voz del mismo pueblo a construir.

Ante la existencia de problemas sociales que afectan a una comunidad de un modo importante lesionando a varios grupos del entramado social, el líder por medio de su discurso comienza a construir un pueblo agraviado que reclama justicia inmediata en nombre de toda la sociedad. Y todos aquellos ciudadanos que no se sumen a ese reclamo de justicia, entonces comienzan a ser ubicados como el anti-pueblo que se encuentra coludido con aquellos que fomentan y promueven la injusticia social que lastima gravemente al pueblo (La mafia del poder).

En el discurso del líder carismático, el reclamo legítimo de justicia se hace más apelando a la emoción humana resentida por las condiciones de injusticia, que a razones expresadas en argumentos. Explotando el resentimiento social y fomentando deseos de venganza.

Ese discurso del líder carismático es armado, de tal modo, que es en su persona en quien se unifican aquellas emociones y deseos del pueblo sediento de justicia. Pueblo que comienza a girar en torno a la persona del líder. La relación líder carismático y pueblo es en nombre del Pueblo, en donde el líder se presenta como porta voz y servidor del Pueblo (el pueblo pone). Sin embargo, el discurso populista se monta de tal manera que el líder se vuelve casi insustituible para que el pueblo pueda expresarse y demande justicia, es decir, aunque el Pueblo en teoría puede quitar al líder (el pueblo pone, el pueblo quita), en la práctica la legitimación del Pueblo como tal pasa por la persona del líder quien habla en nombre del mismo Pueblo.

Inclusive, los deseos del líder se hacen deseos del pueblo y viceversa, que pueden ser re-afirmados por consultas populares (“Se ha consultado al pueblo y el pueblo ha decidido). Habría que añadir que el líder carismático en su discurso hábilmente incorpora promesas a modo de esperanzas que el pueblo, por medio del líder, encontrarán realización y así remediar las situaciones de injusticia que han lesionado al pueblo.

El resultado final de todo lo escrito hasta ahora se puede resumir así: “El pueblo con su líder, jamás será vencido” (Con López Obrador, estaremos mejor)

 

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