Las maquiladoras

Las maquiladoras que se encuentran en el norte del país se muestran como empresas solidarias con sus empleados y empleadas ¿Realmente son así?


Las maquiladoras de México


El problema de fondo de las maquiladoras en el norte y en todo el país es la negación de la justicia social a casi todos los hombres y mujeres que les entregan su fuerza de trabajo. Sus salarios son insuficientes para satisfacer sus necesidades fundamentales y se les somete a extenuantes jornadas sin permitirles el descanso diario para reponer las energías gastadas.

Los despiden cuando se le antoja al patrón.

La Comisión Nacional de Salarios Mínimos dispuso que en la franja norte del país el salario mínimo diario, a partir del primero de enero de este año, sea de 176.72 pesos, mientras en el resto del país es de 102.68 pesos. La razón de ese salario, es el alto costo de la vida en esa zona vecina del sur de los Estados Unidos, en donde los salarios mínimos son entre 7, 8 o más dólares por hora.

Los trabajadores en la mayor parte de las maquiladoras padecen discriminación por sexo, edad y color; se les hace trabajar en los días de descanso con el salario de todos los días, no se les dan vacaciones ni se les inscribe en la seguridad social; no les pagan aguinaldo ni participación de utilidades ni la indemnización constitucional.

Estos problemas no son de ahora. Arrancan desde los años 60 con el llamado programa de industrialización de la frontera. Las maquiladoras fueron una panacea para combatir el desempleo y fomentar el desarrollo de esa zona. Muchos jóvenes del centro y sur de la república encontraron allí trabajo; toman los puestos que les imponen. Están lejos de su tierra, de sus familias y solos; la desesperación por la falta del pan diario los fuerza a desempeñar los trabajos que se les asignan.

Casi todos los sindicatos que creados allí están al servicio de las empresas. Cuando los trabajadores han querido constituir sindicatos legítimos, que realmente luchen por conquistar beneficios para los trabajadores, la empresa ubica a los dirigentes y los despide de inmediato.

Así, los contratos colectivos que existen se los preparan los empresarios a los líderes nombrados por ellos. Si uno revisa cualquiera de esos contratos encuentra que entre los beneficios de los trabajadores están apenas los derechos mínimos que establecen la Constitución y la Ley Federal del Trabajo.

Los trabajadores de las maquiladoras demandan atención a sus problemas, ya.

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