Una misión, un estado de ánimo

Las campañas ganadoras surgen cuando se han cuidado muy bien dos factores fundamentales: El primero es quién es la candidata o el candidato; y el segundo, es la definición de la estrategia. Estos dos elementos que se escriben fácilmente, tienen una enorme complejidad por todo lo que significa la historia, las debilidades y fortalezas del ser humano que llevará nuestra causa; como por la definición estratégica de lo que vamos a decir y cómo lo vamos a decir. Si se falla en estos factores, la guerra estará muy cuesta arriba. Por supuesto hay otro factor super importante, los recursos. Sin gasolina no corre el mejor carro.

Surge además otra pieza clave, es la selección del equipo, y esto también es complejo. Hay campañas donde hay mucho jefe y poco apache. Muchas estrellas y asesores que dificultan el accionar de la maquinaria o el de las definiciones tácticas. En política hay muchos sabios y estudiados que son expertos en argumentar y hacer complicados razonamientos, pero que saben muy poco o nada del corazón de los electores. Son como esos académicos que tienen un montón de conocimientos teóricos, pero que no suelen aplicarlos en la vida diaria.

Sobre el tema de hacer equipo; hay otro elemento muy poderoso y lo vamos a retomar del mudo del futbol. Jorge Valdano, conocedor de las personas y de cómo hacer equipos triunfadores, tiene una frase estupenda para hablar de este tema: “Un equipo es un estado de ánimo”.

Las personas son las que ejecutan la estrategia, para dar a conocer a otra persona que es la líder de la causa, y que tiene que ganar el apoyo de todo un universo de personas.

Parafraseando a Jorge Valdano, el candidato es el único producto con el que cuenta un partido político y su única materia prima son las personas. “El punto de unión entre el mundo del fútbol y cualquier empresa (o el mundo político) son los seres humanos cuando van dirigidos hacia un mismo objetivo”.

Por eso las causas y valores que postula el candidato deben emocionar a los seguidores. Y para lograr el éxito es imprescindible el compromiso y la unión de todos los que forman parte de ese empeño.

Conforme avance una campaña política, podemos ver el ánimo o desánimo del primer círculo. Casi nunca se puede ocultar. Las emociones afloran, los nervios traicionan, la alegría se contagia.

Hay algunos estudios que se han realizado en el mundo de la empresa que nos indican que un 30 por ciento del éxito depende de eso que llamamos la inteligencia emocional y un 70 por ciento depende del estilo de dirección y de la conducta que tenga el líder, en este caso el candidato.

Cuando la campaña hacia afuera o hacia adentro está dominada por el encono, el insulto y el enojo, hay seres humanos que se alejan, son los ciudadanos que no tienen partido político, que su voto cambia en cada elección sin importar los colores, y también se va una proporción de indiferentes a la política que al sólo ver conflicto, simplemente reafirman su posición hacia la política porque sólo perciben pleito y conflicto.

La ira, el resentimiento y los celos no cambian el corazón de los otros,
solo cambia el tuyo

Shannon L. Alder

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