De Guatemala a Guatepeor

Mal inicio de gobierno para una administración que aún no arranca.


Política


A mis escasos lectores les consta que han transcurrido muchísimas semanas sin ocuparme en este espacio del Cabeza de Pañal (usado), el dizque presidente de la República. Aquello empezaba a ser de una monotonía que hasta a mí me espanta.

Hace casi medio año, afirmé categórico que: “las malas noticias continuarán ahí; sin inmutarse y acumulándose; AMLO no dejará de decir y hacer estupideces; los Estados Unidos seguirán limpiándose el trasero con los 15 mil efectivos de la guardia nacional (no los 6 mil que mentirosamente afirmó el Presidente); la inseguridad seguirá en aumento (junio fue el mes más violento del sexenio); a diferencia de la economía, por cierto, que irá en decremento”.

Meses después, tenemos que las malas noticias ya están aquí: AMLO sigue diciendo estupideces; por ejemplo, a mediados del mes pasado afirmó que sí había avances en seguridad; pese a la evidencia palmaria de que en los primeros seis meses de su gobierno, el número de homicidios alcanzó una cifra récord; y en el mismo periodo, los secuestros aumentaron un 29%. Por no hablar del horror, sí, del horror, de la tragedia, del pavor, que vivió Culiacán y la matanza de los miembros de la familia LeBarón. ¿O eso de que ya cumplió con el 90% de sus compromisos de campaña?

Los Estados Unidos continúan limpiándose el trasero con México pues mientras se emplean 26 mil efectivos para el resguardo de las fronteras, el presupuesto destinado a seguridad pública de estados y municipios se recortó en más de mil millones de pesos.

En cuanto a la economía, ¡ay, la economía! Hace siete días se confirmó lo que todos ya sabíamos: México entró en recesión: el PIB decreció 0.4% —la primera caída desde la crisis de 2009— y, en consecuencia: habrá desempleo, menores ingresos y alza de precios.

Todo eso ya lo sabíamos (bueno, menos los imbéciles que siguen defendiendo al subnormal del presidente), pero lo que todos ellos no han tomado en cuenta es la seriedad del conflicto con las fuerzas armadas, visible desde hace mucho tiempo; para no ir más lejos, hace un año, se escribió que la relación de AMLO con estas era esquizofrénica: “Las llama asesinas y las reconoce como una institución del pueblo. Las denuesta y acude a ellas para abatir la inseguridad. Quería el retiro paulatino de los militares de las calles mexicanas y ahora dice que eso no es posible. (…) En los altos mandos de las Fuerzas Armadas, lo único que ha generado es resentimiento y desconfianza. Mal inicio de gobierno para una administración que aún no arranca”.¡Un año ya!

Pese a la clara alerta, como es su costumbre, ciego a cuanto no sea la unanimidad idiota en su entorno, el Cabeza de Guata ha exacerbado esas diferencias; particularmente después de que ocurrió el fallido operativo contra Ovidio Guzmán; en ese contexto, el pasado 22 de octubre, el general en retiro Carlos Gaytán Ochoa pronounce un discurso en el que habló de la polarización ocasionada por las corrientes políticas de izquierda; de un presidente que acumula poder en medio de “un grupo de halcones que podrían llevar a México al caos” y de decisiones estratégicas “que no han convencido a todos”.

Y otra vez, para variar, la postura del Cabeza de Cotonete fue la descalificación; sordo a la crítica explícita y a los hechos contundentes, reviró llamando al general Gaytán imprudente y erigiendo un molino de viento (otro) con el asunto del “golpe de estado”;10 pasando por alto que el discurso lo escucharon unos quinientos oficiales, que lo oyeron con atención y al terminar lo aplaudieron de pie. Se los dije: este gobierno se cae a pedazos y vamos tras él.

 

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