Asesinato de sacerdotes se da en un entorno de muerte y crimen en el país

La violencia en el país está sin control y ahora sumó entre sus víctimas a dos padres jesuitas que atendían una comunidad Tarahumara. Con estos crímenes son ya siete los sacerdotes asesinados en el país en lo que va del sexenio.



Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, sacerdotes de la Compañía de Jesús, escucharon el alboroto originado por un hombre que intentó refugiarse en el interior del templo Cerocahui que ellos atendían, pues era perseguido por un sujeto armado; sin embargo, no logró su cometido pues al igual que los jesuitas fueron certeramente asesinados y no conforme con ello sus cuerpos desaparecidos.

Este evento conmocionó a los pobladores del municipio de Urique, Chihuahua, así como a la Iglesia católica que a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenó el hecho que se dio en un entorno de violencia, “en medio de tanta muerte y crimen que se vive en el país” y exigió una pronta investigación y seguridad para la comunidad y todos los sacerdotes del país.

Por otra lado, a través de un comunicado, la Compañía de Jesús en México señaló que “hechos como estos no son aislados. La sierra tarahumara, como muchas otras regiones del país, enfrenta condiciones de violencia y olvido que no han sido revertidas. Todos los días hombres y mujeres son privados arbitrariamente de la vida, como hoy fueron asesinados nuestros hermanos.

 

“Los jesuitas de México no callaremos ante la realidad que lacera a toda la sociedad. Seguiremos presentes y trabajando por la misión de justicia, reconciliación y paz, a través de nuestras obras pastorales, educativas y sociales”, destacó la orden religiosa.

Asimismo, enfatizó que “al denunciar lo ocurrido hacemos notar también el dolor que vive nuestro pueblo por la violencia imperante y nos solidarizamos con tantas personas que padecen esta misma situación, sin que su sufrimiento suscite empatía y atención pública”.

Por otro lado, el padre Luis Gerardo Moro Madrid, provincial de la Compañía de Jesús en México, en entrevista para Radar 909 dijo que con la muerte de los dos sacerdotes jesuitas, de alguna manera “queremos llamar la atención de toda la sociedad mexicana, del gobierno federal, del gobierno estatal, de que tenemos que hacer algo para erradicar la violencia, esta cultura del odio, de la fragmentación que más que unirnos nos divide”.

Moro Madrid destacó que una vez que tuvieron conocimiento de los hechos se comunicaron con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y con el gobierno del estado de Chihuahua, para condenar “este hecho violento, exigiendo justicia y sobre todo la recuperación de los cuerpos de nuestros hermanos, que fueron sustraídos del templo por personas armadas”.

Agregó que también exigió que se adoptaran las medidas de protección para salvaguardar la vida de “nuestros hermanos jesuitas que aún permanecen en Cerocahui, de las religiosas, y también de los laicos y laicas, así como de la comunidad”.

 

Dijo que el trabajo de la Compañía de Jesús en la Sierra Tarahumara data de muchos siglos, casi desde que la orden llegó a la Nueva España. Comentó que la labor se realiza a través de tres parroquias en las comunidades de Carichí, Cerocahui y Guaguachique, en donde alrededor de 14 jesuitas (incluidos los asesinados) laboran en favor de los habitantes de la zona.

El provincial de los jesuitas indicó que el padre Javier Campos, conocido entre la comunidad como El Gallo, llevaba más de 20 años asentado en la Tarahumara y junto con Joaquín César Mora “eran dos hombres que vivieron su vocación, su entrega a Dios radicalmente. Nos quedaba claro que ellos querían vivir y morir en la Tarahumara con los indígenas; jamás se les ocurrió cambiar o mudarse a otro lado. Ellos tenían muy clara esta vocación a la que fueron llamados”.


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