Emociones negativas, más que un problema, son un área de oportunidad: UNAM

Las emociones son reacciones básicas fisiológicas que todo ser humano tiene para sobrevivir y los sentimientos positivos y negativos están presentes a partir del nacimiento.



María Santos Becerril Pérez, de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que, en la medida de lo posible, las emociones negativas se deben ubicar y ver como oportunidades y no como problemas, para así poder sentirnos mejor con nosotros mismos.

“Es necesario cambiar la terminología de ‘control’ por ‘regulación de las emociones negativas’ para que las personas aprendan a identificarlas y nombrarlas con el fin de lograr mejor interacción social y bienestar propio”, aseguró la especialista y recalcó que las emociones negativas son esenciales para el ser humano, pues proporcionan equilibrio sensitivo.

Becerril Pérez detalló que las emociones son reacciones básicas fisiológicas que todo ser humano tiene para sobrevivir y los sentimientos positivos y negativos están presentes a partir del nacimiento. “La capacidad de reacción (ante las diferentes emociones) depende de cómo se aprenden en casa, y después en los ambientes en que se desarrolla la persona”.

Aunque las emociones negativas son vitales para el ser humano, los niveles exacerbados de cualquiera de esos sentimientos pueden generar dificultades en el ámbito patológico y la manera de relacionarse con los demás. Entre las emociones negativas, se encuentran el miedo, enojo, frustración y tristeza.

“Es importante saber cuál es el daño debido a la sobrecarga negativa; es decir, hasta qué punto esto (emociones negativas) ya no le permite a una persona tener una vida dentro de lo normal”, indicó la académica y explicó que el insomnio, falta de apetito o comerse las uñas pueden ser señales que envía el cuerpo de que algo no está bien y si no se pone atención, la situación puede agravarse con gastritis o colitis.

Además, la especialista comentó que con la pandemia y el confinamiento, el tiempo en casa inicialmente benefició a muchos, pues las familias pudieron convivir más y unirse; sin embargo, con el paso de los meses y la intensidad de la situación mundial en diversos aspectos, las emociones negativas surgieron o crecieron.

“Lo ideal es que las familias aprendan a leer las emociones de cada integrante, y si alguien está enojado o triste sabrán cómo actuar”, informó María Santos Becerril y recalcó que, en cualquier caso, reconocer las emociones negativas, es el primer paso para aprender a trabajarlas y controlarlas.

 

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