En las últimas semanas, México ha registrado un aumento sostenido de casos que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y a la comunidad médica, en un escenario que combina bajas coberturas de vacunación, desinformación y una alta movilidad poblacional. La advertencia es clara y directa: el sarampión está circulando y seguirá en aumento si no se actúa de inmediato.
Desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el director general de Atención a la Salud, Gustavo Adolfo Olaiz Fernández, ha encendido las alertas al recordar que el sarampión es la enfermedad más contagiosa que existe, incluso por encima de la COVID-19. Su capacidad de propagación es tal que una sola persona infectada puede transmitir el virus a la mayoría de las personas no vacunadas que conviven en el mismo espacio. “No esperemos a que alguien más de nuestro entorno se enferme”, ha insistido el especialista, al subrayar que vacunarse no es una decisión individual, sino un acto de responsabilidad colectiva.
El sarampión es un padecimiento fácilmente identificable que provoca un salpullido con manchas rojas grandes y planas que suelen fundirse entre sí. Aparecen primero en el rostro y detrás de las orejas, avanzan hacia el pecho y la espalda, y finalmente alcanzan brazos y piernas. A ello se suman fiebre alta, tos seca, escurrimiento nasal, dolor de garganta, ojos inflamados y las características manchas blancas con centro azulado dentro de la boca y en la cara interna de las mejillas. Los síntomas se presentan entre 10 y 14 días después de la exposición al virus, cuando la persona ya ha podido contagiar a otros.
Los datos oficiales que confirman la gravedad del momento provienen de la Subsecretaría de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional de la Secretaría de Salud federal, que reportó que hasta el 14 de enero de 2026 se habían acumulado seis mil 819 casos confirmados de sarampión en México, con decenas de nuevos contagios registrados tan solo en los días 13 y 14 del mes. Estas cifras reflejan una transmisión activa del virus en plena temporada invernal y anticipan un posible incremento si no se refuerzan las medidas de prevención.
En este contexto, las acciones de vacunación adquieren un papel central. Olaiz Fernández recordó que durante la campaña realizada en noviembre de 2025, el Mega Centro de Vacunación de la UNAM aplicó 78 mil dosis contra influenza, COVID-19, neumococo y la vacuna triple viral, además de 30 mil dosis específicas contra sarampión. Sumadas las jornadas realizadas en distintas dependencias universitarias, se alcanzó un total de 120 mil dosis aplicadas, un esfuerzo relevante pero todavía insuficiente frente al tamaño de la población susceptible.
El repunte del sarampión ocurre, además, en medio de una temporada marcada por múltiples enfermedades respiratorias. De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, durante 2025 se confirmaron defunciones por COVID-19 principalmente en la Ciudad de México, el Estado de México, Puebla, Hidalgo y Querétaro, mientras que en la actual temporada estacional se han confirmado mil 194 casos de influenza por laboratorio, la mayoría asociados al virus H1N1. También se han reportado más de 31 mil casos sospechosos de enfermedad respiratoria viral en las unidades de vigilancia epidemiológica del país.
Ante este panorama, el especialista de la UNAM ha sido enfático en desaconsejar la automedicación. Los remedios caseros, advirtió, pueden aliviar algunos síntomas, pero no curan enfermedades virales ni sustituyen la atención médica, lo que puede retrasar diagnósticos oportunos y agravar los cuadros clínicos.
Destacó que el sarampión es prevenible, la vacuna es segura y está disponible, y el momento de actuar es ahora. Dejar pasar esta advertencia puede traducirse en más contagios y consecuencias que el país ya sabe cómo evitar.
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