En la ciudad de Eskilstuna, Suecia, existe un lugar que desafía la lógica del capitalismo tradicional. A simple vista, parece un centro comercial moderno: escaparates brillantes, cafeterías acogedoras y clientes satisfechos con bolsas en las manos. Sin embargo, hay una diferencia radical: nada de lo que se vende aquí es nuevo.
Se trata de ReTuna Återbruksgalleria, el primer centro comercial del mundo dedicado íntegramente a artículos reutilizados, reparados y reciclados. Este proyecto no es solo una curiosidad europea; es el plano arquitectónico de cómo debe funcionar la sociedad del 2026 si queremos que el bienestar humano y la salud del planeta coexistan.
Un Ecosistema de Resurrección de Objetos
El funcionamiento de ReTuna es un ejercicio de ingeniería social y logística circular. El complejo está estratégicamente ubicado junto a un centro de reciclaje municipal gestionado por el gobierno local. El proceso es poético en su eficiencia: los ciudadanos llegan al centro de reciclaje para entregar aquello que ya no necesitan —desde un sofá desgastado hasta un tostador que dejó de calentar o una chaqueta de la temporada pasada—.
En lugar de terminar en un vertedero o ser triturados para convertirlos en materia prima básica, estos objetos pasan por un filtro de expertos en “curaduría de residuos”. El personal de ReTuna selecciona los artículos que tienen potencial, los cuales son distribuidos a las tiendas especializadas del centro comercial. Allí, son reparados, restaurados o “supraciclados” (transformados en algo de mayor valor) para ser vendidos nuevamente.
Como explica Anna Bergström, una de las mentes detrás del proyecto: “No se trata solo de ser ecológicos, se trata de demostrar que la reutilización puede ser una alternativa real, estética y competitiva frente al consumo de productos nuevos”.
La Economía Circular: De la Teoría a la Caja Registradora
Para las generaciones Millennial y Centennial, el concepto de “economía circular” ha sido una teoría constante en las aulas y los discursos políticos. ReTuna es la prueba de que esta teoría es rentable y escalable.
El centro comercial no solo alberga tiendas de ropa; cuenta con secciones de electrónica, muebles de diseño, equipos deportivos y materiales de construcción, todo con garantía de funcionalidad. Al integrar la reparación en el corazón del negocio, ReTuna ha creado una nueva categoría de empleos: los “artesanos del reciclaje”.
Este modelo ataca directamente la cultura del descarte, una preocupación central en la una visión humanista que nos advierte sobre cómo el consumo desenfrenado nos deshumaniza y agota los recursos de las generaciones futuras. En ReTuna, el cliente no solo adquiere un objeto; adquiere una historia y la satisfacción de saber que su compra no ha generado una huella de carbono adicional significativa.
México y el Potencial de la Reutilización
Al observar el éxito sueco, es inevitable pensar en el contexto mexicano. En México, la cultura de la reparación ha sido históricamente parte de nuestro ADN. Desde el zapatero del barrio hasta los mercados de pulgas y “tianguis”, los mexicanos siempre hemos tenido una inclinación natural por arreglar antes que tirar.
Sin embargo, a menudo esta práctica se ha visto como una necesidad ligada a la falta de recursos y no como una elección ética o de vanguardia tecnológica. El ejemplo de ReTuna nos invita a profesionalizar y dignificar estas prácticas. Con la reciente aprobación de la Ley General de Economía Circular en México, la creación de “hubs” de reutilización similares a ReTuna podría ser la solución para gestionar los residuos de nuestras megaciudades mientras se generan miles de empleos verdes.
La solidaridad mexicana, ese valor que nos mueve a ayudar y a compartir, encuentra en la economía circular un cauce perfecto. Si transformamos nuestros centros de acopio en centros de creación, no solo estaremos limpiando el país, sino fortaleciendo el tejido social a través del trabajo digno y el respeto a la legalidad ambiental.
Un Faro de Esperanza en el 2026
En un mundo que a menudo parece abrumado por la contaminación plástica y el agotamiento de recursos, ReTuna Återbruksgalleria es una “buena noticia” con cimientos sólidos. Nos demuestra que el futuro no tiene por qué ser austero o aburrido; puede ser creativo, innovador y profundamente humano.
Este centro comercial es un recordatorio de que somos los administradores, no los dueños absolutos, de la creación. Al elegir reparar en lugar de desechar, estamos ejerciendo un acto de justicia hacia el planeta y hacia nosotros mismos. ReTuna no es solo un mall sueco; es un llamado global a redescubrir el valor de lo que ya tenemos.
¿Qué podemos hacer hoy?
El cambio hacia la circularidad comienza con una pregunta sencilla antes de cada compra: ¿Realmente necesito que sea nuevo? Mientras esperamos que modelos como ReTuna se repliquen en cada ciudad de México, nuestro papel como ciudadanos es fomentar el comercio local de reparación y exigir que las empresas faciliten la vida larga de sus productos. La verdadera vanguardia no está en el último modelo de celular, sino en la capacidad de mantener el mundo funcionando sin destruirlo en el proceso.
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