El reciente encuentro en el Palacio Apostólico entre el Papa León XIV y la líder venezolana María Corina Machado no debe leerse como un evento protocolario más. En el complejo tablero de 2026, este gesto constituye un mensaje cifrado, pero contundente, hacia los centros de poder global. La audiencia ocurre apenas días después del tradicional discurso del Pontífice ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, donde León XIV delineó la “arquitectura de la paz” necesaria para un mundo que parece haber olvidado las lecciones del siglo XX.
El Contexto: Un Mundo entre el Unilateralismo y la Esperanza
La realidad geopolítica actual está marcada por el retorno de un nacionalismo pragmático y transaccional desde Washington. Con Donald Trump consolidando una política exterior de “paz mediante la fuerza”, el multilateralismo atraviesa su crisis más aguda. Mientras la Casa Blanca utiliza las sanciones y el aislamiento como herramientas de negociación directa, el Vaticano apuesta por la legitimación de los actores sociales que sostienen la resistencia ética sobre el terreno.
Recibir a Machado, tras los convulsos procesos que han mantenido a Venezuela en vilo, es el aval de Roma a la “vía civil” frente a la tentación de las soluciones de fuerza. Para León XIV, la política no es solo el arte de lo posible, sino la forma más alta de la caridad cuando busca el bien común.1
El Discurso al Cuerpo Diplomático como Clave de Lectura
Para entender el fondo de este encuentro, debemos remitirnos a las palabras del Papa en vatican.va dirigidas a los embajadores este mes. En dicho discurso, León XIV enfatizó tres ejes que aplican directamente al caso venezolano:
- La primacía de la persona sobre la ideología: El Papa denunció las “colonizaciones ideológicas” que sacrifican pueblos enteros en aras de mantener estructuras de poder. Al recibir a Machado, León XIV pone rostro humano a las estadísticas de los más de 7.7 millones de migrantes y refugiados venezolanos (datos de R4V), recordándole al mundo que la crisis no es un tema de balances geopolíticos, sino de dignidad herida.
- La “Diplomacia de la Verdad”: Frente a un entorno de desinformación masiva, el Pontífice instó a los gobiernos a respetar la voluntad soberana de los pueblos. Este es un guiño directo a la lucha por la transparencia electoral que Machado ha encabezado.
- El rechazo a la “Indiferencia Globalizada”: Mientras la administración Trump prioriza la seguridad fronteriza y el repliegue estratégico, el Papa exige que la comunidad internacional no dé la espalda a las crisis humanitarias persistentes.
Trump y el Vaticano: Dos Visiones, un solo Escenario
La convergencia y divergencia entre el Vaticano y la administración Trump es evidente. Ambos coinciden en la necesidad de un cambio en Venezuela, pero difieren en los métodos. Trump opera bajo la lógica de la presión máxima; León XIV opera bajo la lógica del reconocimiento de la legitimidad moral.
La presencia de Machado en Roma es una advertencia: el cambio en Venezuela no puede ser un “negocio” entre potencias, sino un proceso de redención institucional. El Papa sabe que el liderazgo de Machado representa, para una parte significativa de la población, la última reserva de esperanza frente a un sistema que ha erosionado el tejido social.
Conclusión
El encuentro entre León XIV y María Corina Machado es la aplicación práctica de la Doctrina Social de la Iglesia en un mundo post-liberal. El mensaje es claro: la Iglesia no es neutral ante la injusticia, pero su diplomacia no busca derrocar gobiernos, sino restaurar la humanidad en la política. En un 2026 incierto, el Vaticano se erige como el último espacio donde la ética todavía tiene un asiento reservado en la mesa del poder.
Fernando Sánchez Argomedo
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