La pelota está en su cancha

Es riesgoso a tan corto tiempo de calificar como históricas a las multitudinarias movilizaciones del domingo 13 de noviembre porque no se ha escrito el final de este capítulo de la lucha por defender al INE. Sin embargo, marcan un punto determinante que consolida al INE como una institución querida, necesaria y valorada. Se le percibe como el organismo que ha llevado de la mano a México a dejar atrás la simulación de una república con división de poderes a convertirse a una aunque sea incipiente, tal como relató José Woldenberg en su discurso como único orador en Ciudad de México.

Estas movilizaciones fueron la cristalización del creciente rechazo que la reforma electoral ha suscitado en amplios y variados sectores porque apunta nuevamente a privar a los mexicanos de un derecho básico: elegir a los gobernantes y a los representantes en los cuerpos legislativos federales y locales. Las décadas en las que se imposibilitó este derecho están vivas en la memoria de millones aunque hay una generación completa que ya vivió no en la simulación republicana. De hecho, los que nacieron hace 26 años han pasado su vida completa en un país con un órgano verdaderamente autónomo como organizador de las votaciones donde los ciudadanos son los protagonistas en las casillas.

Es tan importante centrar la mirada en este tema que son extremadamente atinados los memes que subrayaban que la marcha no era contra los “chairos”, sino para que ellos también sigan teniendo el derecho de llevar a la presidencia a quien quieran si reúnen suficientes votos. La mayoría de Morena con sus aliados hoy en las Cámaras es fruto si no incuestionable (en 2021 se documentó la injerencia del narco como nunca antes) sí en términos generales la voluntad popular y eso es lo que se defendió el domingo, aunque hubiera quien quisiera interpretarlo de otra manera.

Por eso, la sociedad civil —un amplio abanico de grupos, organizaciones y liderazgos— encontró en la convocatoria a las marchas una muy necesaria oportunidad de hacer algo más que quejarse en redes o comentar con sus cercanos, por eso se replicó espontáneamente en tantas localidades. Se abrió por fin la oportunidad de canalizar acompañadamente su descontento por cauces que no suelen los más frecuentados por la gente de a pie, la que no se ve obligada a participar por mantener beneficios (práctica por demás condenable) como es la movilización.

Es evidente que el descontento no se limita a la iniciativa presidencial en materia electoral, hay una serie de inconformidades muy larga; pero sin duda el tocar al INE parece el límite de lo tolerable por la sociedad. Es que no se trata de solo de que alterar el funcionamiento de los órganos electorales, o introducir una supuesta democratización eligiendo a los consejeros y la composición de las cámaras sea innecesario; sino que se interpreta con claridad que la cancelación de la opción de cambiar de rumbo vía electoral nos llevará al destino sombrío que los totalitarismos engendran.

En este abanico amplio de organizaciones de la sociedad civil no se puede soslayar la importancia de los organismos empresariales, tanto por su antigüedad como su real liderazgo entre sus agremiados y su influencia en otras esferas. Los organismos empresariales más destacados como Coparmex y el CCE también han explicado las razones de su rechazo y los riesgos que implica para el país.

En pocas ocasiones, la Iglesia ha hablado tan claramente en contra de una iniciativa presidencial como en el documento de la Comisión Episcopal Mexicana dado a conocer a principios de noviembre. De hecho entre las reacciones desatinadas del titular del Ejecutivo que incluyeron una lista de participantes en las marchas, y con ánimo de insulto a todos los de la lista se incluyó a la Arquidiócesis de Xalapa, lo que quiera que signifique.

La lista de figuras que exhibió el mandatario, curiosamente, fue la única forma en la que algunos personajes tuviera alguna mínima relevancia. Porque fue tan ciudadana la marcha y con poco foco en titular del Ejecutivo, que tuvo que recurrir a la exhibición de la presencia de Elba Esther Gordillo o del expresidente Fox, a la par que algunos políticos que hoy están el foco como Alito Moreno, Claudia Ruíz Massieu, Margarita Zavala o Santiago Creel para buscar demeritarla tratando de opacar que ellos no fueron los protagonistas y sí los ciudadanos.

Pero más allá de la nutrida participación ciudadana, lo más importante es que el tema central sí fue el INE y aunque no mencionado, implícitamente el Tribunal Electoral, como destacó Woldenberg. En contraste, las expresiones contra el titular del Ejecutivo en concreto o contra los miembros de su partido fueron en verdad mínimas, incluso el reclamo que se le hace de no cumplir su palabra de que renunciaría si había una marcha en su contra resulta absurdo porque la movilización se logró mantener en los términos que fue planteada: exigir que se detenga la destrucción del INE.

¿En qué terreno queda la pelota hoy? Claramente, en la Cámara de Diputados primero que nada porque el abanico de propuestas de reforma está ahí y aunque es deseable que queden ahí, podría salir “algo” que pase al Senado. En declaraciones que se pueden considerar preliminares, el hasta hoy líder de la bancada de Morena en la Cámara de Senadores, Ricardo Monreal se ha desmarcado de la reforma que busca acabar con el INE y que vigilarán lo que entregue Diputado si es que lo hace.

El empecinamiento del titular del Ejecutivo seguirá, no piensa flexibilizar ni soltar la iniciativa y sigue esperando que pase como le gusta: sin moverle nada. Sin embargo, se ha comentado que al parecer ni siquiera cuentan con todos los votos de sus aliados pues a no ser que el Verde y el PT tuvieran instintos suicidas, no hay ningún incentivo real para que se suban a un tren que sólo beneficia a Morena tanto con la reducción de curules y escaños, como con el recorte a financiamiento y de tiempo oficiales para partidos.

Así pues, la pelota sí está en la cancha de los diputados, pero los ciudadanos que fueron a la marcha y todos aquellos que sin ir están a favor de conservar al INE y al Tribunal Electoral con las mismas atribuciones, funciones y alcances que tienen hasta hoy, no pueden creer que la marcha fue todo. Es muy posible que necesitemos marchar muchas veces a la par será necesario tomar otras acciones a la brevedad. Una de ellas, es el marcaje personal y cercano a todos los diputados, incluyendo los del partido oficial y satélites serán vitales para que la “germinal democracia” tenga tiempo y espacio para consolidarse y no morir antes de dar todos los frutos que los mexicanos merecemos.

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