Las relaciones humanas son complicadas y además ellas marcan el perfil de las sociedades. Dan resultados benéficos las acciones de personas virtuosas especialmente si practican la prudencia pues es una virtud que hace recta a la inteligencia y a la voluntad, y la sabiduría que es la virtud más importante dentro de las virtudes que más ayudan a la inteligencia.
La prudencia inclina a considerar todas las circunstancias para ver si es el momento de ejecutar cualquier tipo de acción y lo realiza si es oportuno. La sabiduría evita los celos, las rencillas, la avaricia y facilita la buena conducta por medio de la veracidad y la justicia. Personas con estas cualidades tienen la capacidad para trabajar en las organizaciones internacionales, porque sus virtudes les hacen capaces de ser leales y constantes en la defensa de los principios fundacionales. Combaten el oportunismo y la deslealtad. No se doblan ante las presiones de los políticos.
Elegir a este tipo de personas para suceder en los cargos vacantes es una gran responsabilidad porque de esa decisión depende la futura buena marcha de la Organización. El segundo aspecto es transmitir con fidelidad los principios fundacionales. Como complemento bastante conveniente es dar a conocer las experiencias vividas que aún pueden influir en los asuntos pendientes. Se necesita fortaleza para resistir a las presiones de algunos grupos.
Palparemos ahora algunos aspectos de la Unión Europea. Duele ver muchas aristas que actualmente la opacan y lo más triste es el deterioro de su prestigio, manifiesto en la nula o poca influencia.
Europa como todos los continentes afronta serios problemas, no hoy, siempre, pero su destino a lo largo de los siglos ha sido la cristianización. América y África recibimos y seguimos recibiendo grandes beneficios de esa impronta. Y duele ver que pululan lugares de ese Continente que hoy reniegan de su misión. Por supuesto muchísimos europeos lo lamentan y también sufren. Sin embargo, es evidente el deterioro.
Un aspecto del debilitamiento de la UE es patente cuando vemos su incapacidad para detener las degradantes propuestas de la ONU como el supuesto respeto a la vida con falacias de abogar por el aborto o la eutanasia usando un lenguaje confuso, como interrumpir la vida o defender la vida digna en vez del asesinato de ancianos o enfermos, o el derecho a decidir si vive o no, en el seno materno, la persona no deseada.
Estos planteamientos y otros semejantes han facilitado la idea de “La Junta de Paz” que Trump desea establecer “como una nueva organización internacional”. El hecho se conoció porque Orbán, primer ministro húngaro, publicó en internet la carta que recibió del Presidente de los Estados Unidos. Los estatutos de esa organización señalan en su primera línea que la “paz duradera” requiere “el valor de apartarse de enfoques e instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia”.
Los antecedentes de la Unión Europea son muy antiguos. Las bases de la cultura europea se encuentran en la adopción de la cultura grecorromana y del cristianismo que dio unidad a los pobladores dispersos en ese territorio. En la segunda mitad de la Edad Media surgen ideas sobre una unión de todos esos pueblos para neutralizar los incipientes nacionalismos.
Pero hasta después de la segunda guerra mundial se lleva a cabo ese proyecto largamente esperado. Plantean la ayuda mutua de los países y evitar otro deterioro tan grave a consecuencia de esa guerra.
En 1950 las Comunidades Europeas forjan la Unión Europea con la Declaración Schuman. Los padres fundadores son: Robert Schuman (político francés de origen germano-luxemburgues, actualmente es Venerable siervo de Dios), Alcide de Gasperi (alumno y amigo de Pablo VI, político italiano fue Ministro de asuntos exteriores, fundador de la Democracia Cristiana), Konrad Adenauer (primer Canciller de Alemania Occidental, católico devoto), Paul-Henri Spaak (político belga, promovió Benelux), Walter Hallstein (político, jurista y diplomático alemán, miembro de la Unión Demócrata cristiana). También Paul-Henri Spaak (político belga, promovió Benelux), Walter Hallstein (político, jurista y diplomático alemán, miembro de la Unión Demócrata cristiana), Jean Monnet (político, hombre de negocios y banquero francés), Winston Churchill (Primer ministro en Inglaterra, político -primero militó 10 años en el partido liberal y luego en el partido conservador 15 años-, militar, escritor y estadista) y Altiero Spinelli (político italiano).
El 9 de mayo de 1950, el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia Robert Schuman anunció la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero bajo el control de una Alta Autoridad común.
En 1951, a raíz de la Declaración Schuman, se firmó el 18 de abril, en París el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Tras la ratificación por Bélgica, la República Federal de Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, el tratado entró en vigor el 23 de julio de 1952. Con el tiempo, se fueron sumando muchos más. Su visión era que los países europeos unirían recursos estratégicos para hacer que la guerra entre rivales históricos, como Francia y Alemania, no solo fuera impensable, sino materialmente imposible.
Los fundamentos de la UE están profundamente arraigados en el cristianismo, sus fundadores los plasman también en la Bandera azul con doce estrellas doradas que forman un círculo para simbolizar la unión. Los colores recuerdan a la Santísima Virgen. Las estrellas son doce, símbolo de la perfección y la unidad, que evoca a los apóstoles y a los hijos de Jacob.
Los países de la Unión Europea (UE) son Alemania, Bélgica, Croacia, Dinamarca, España, Francia, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Suecia, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Grecia, Malta, Polonia, República Checa, Austria, Chipre, Eslovenia, Finlandia, Hungría, Italia, Lituania, Portugal y Rumanía. Actualmente, el Reino Unido es el único estado que se ha retirado de la Unión Europea. Los 3 grandes de la UE son Francia, Italia y Alemania
El lema de la UE se refiere a la manera en que los europeos se han unido para trabajar a favor de la paz y la prosperidad, beneficiándose al mismo tiempo de la gran diversidad de culturas, tradiciones y lenguas del continente.
El destino de la UE sólo resurgirá si recuperan sus principios, los aplican y se enorgullecen de ellos.
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