Sección - Yo Influyo News - Editorial

Nada por encima de la ley. Siempre que no se trate del presidente. AMLO ha modificado la ley para su conveniencia; sin embargo, esto no aplicó para Porfirio Muñoz Ledo.
Con más frecuencia, los seres humanos tomamos con ligereza e insensibilidad la violencia que se vive en el mundo.
Estar de acuerdo en que se castigue a quienes atacan a las mujeres no es estar en contra de que se sancione a quienes pintaron los monumentos.
Así las cosas: para el presidente, todos los triunfos que benefician a México o a los mexicanos son gracias a su gobierno y todo lo malo es culpa de los gobiernos pasados.
A ningún presidente le toca hablar para ganar seguidores, la tarea para la que se postularon es gobernar, haciendo lo posible por mantener unido a su país.
Con el avance de la tecnología y la difusión del conocimiento científico se han perdido valores que hacían que los humanos se preocuparan por el otro.
La postura que expresó el rector de la Universidad Iberoamericana es clasista y anticristiana; sin embargo, en lo que acierta es que depende de todos el rumbo de México.
La reflexión es el primer paso para no repetir errores, para entender lo que sucede, y es también de lo que carece el ser humano, hoy en día.
Tal parece que nadie sabe qué es lo que quiere el presidente de México (ni siquiera su gabinete); no se ve claro el rumbo del país.
Ciudadanos y el presidente tienen los mismos datos, se mantienen los niveles de violencia de la pasada administración, no hay avances y la crisis con la Policía Federal agudiza el problema.
La inseguridad no es una percepción ciudadana, es un hecho identificado por el empresariado y por el ciudadano; al único que parece no importarle es al gobierno.
El compromiso del sector empresarial es con México, por ello su postura firme frente al gobierno.
No es un invento de la prensa fifí, los datos hablan por sí solos; la CDMX vive una situación de inseguridad igual o peor que en la pasada administración.