Biden: lo que falta es “unidad”. ¿Qué nos toca?

Joe Biden enfatizó que quiere ser un presidente de todos los norteamericanos –de izquierda y de derecha– y traer la “unidad de la nación”.


La vida une


Discurso inaugural presidencial: el brillante nuevo presidente de Estados Unidos enfatizó que quiere ser un presidente de todos los norteamericanos –de izquierda y de derecha– y traer la “unidad de la nación” [sic].

Sin embargo, las acciones hablan más que las palabras: En su primer día como presidente firmó una orden ejecutiva radicalmente divisiva al ordenar la ‘agenda transgénero’. Sus palabras fueron: “…Los menores deben poder aprender sin preocuparse de que se les niegue el acceso al baño (del sexo contrario), al cuarto de casilleros (para cambio de ropa del sexo contrario) o a los deportes escolares (exclusivos de un solo sexo)”. Y más adelante continuó: “Las personas deben poder tener acceso al cuidado de la salud y asegurar un techo sobre su cabeza sin ser sujetos de discriminación”. Nota: en paréntesis, aclaraciones de la autora.

Veamos la traducción real de sus palabras:

- Debe ser permitido que a los niños que se identifiquen a sí mismos como niñas, se les permita entrar al baño para niñas y competir en competencias atléticas de niñas.
- A los hombres que se identifiquen a sí mismos como mujeres, debe permitírseles estar en espacios sólo para mujeres (v. gr. baños).
- Los planes de salud deben pagar por procedimientos de ‘transición’ (o cambio) de sexo y deben efectuarlos médicos y hospitales.
- Se permitirán transexuales en la milicia y los planes militares de salud pagarán por cirugías de ‘cambio’ de sexo y medicamentos.
- La persona nombrada por Biden para el puesto de Secretaria Adjunta de Salud y Servicios Humanos es la Dr(a). Rachel Levine, quien biológicamente es varón transgénero. Este individuo será el primer funcionario(a) transgénero de EE. UU., cuando sea confirmado por el Senado.

¿Suena esto unificador?

Simplemente significa el fin de deportes de niñas y mujeres tal como los conocemos hoy. Hay que reconocer que en la ‘orden ejecutiva’ de Biden llegó a la Casa Blanca el llamado “momento transgénero” y se necesitará mucha legislación para defensa de la libertad religiosa, así como en defensa de la privacidad y seguridad de servicios e instalaciones de un solo sexo, justicia en deportes para uno u otro sexos y práctica médica basada en realidades biológicas de cada persona como seres humanos masculino o femenino.

En otra de sus disposiciones apenas unas horas después de la toma de posesión presidencial, el presidente Biden y la vicepresidenta Sra. Kamala Harris celebraron el aborto legal en Estados Unidos durante el aniversario de Roe v. Wade. De inmediato, Biden firmó un memorándum rescindiendo la “Mexico City Policy” o “Política de la Ciudad de México”, conocida como “global gag rule” (regla de mordaza global), ésta especifica que los fondos federales para planificación familiar solamente se otorgarían a organizaciones no gubernamentales en el extranjero que acuerden –no realizar ni promover abortos– como método de planificación familiar en otros países. Al rescindirla, ahora entrará ese dinero para promoción del aborto en México y otros países en desarrollo debido a dicha orden ejecutiva firmada. El mismo Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas, EE. UU., y anterior miembro del equipo del Pres. Trump para respuesta al coronavirus, declaró ante la junta ejecutiva de la OMS el amplio propósito de Biden para “proteger la salud de las mujeres y avanzar la igualdad de género en todo el mundo” y por tanto el presidente anularía de inmediato la “Política de la Ciudad de México”.

Del año 2013 al 2015, la Federación Internacional Planned Parenthood y Marie Stopes International, ambas poderosas proveedoras del aborto en países en subdesarrollo como México, recibieron alrededor de $120 millones de dólares “para la asistencia de salud mundial a través de la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional” conocida como USAID. En sus aseveraciones, Fauci indicó que Estados Unidos firmaría el programa ‘Covax’ de la OMS que “extrae fondos internacionales para comprar vacunas e igualmente distribuirlas en el mundo”.

Uno de sus primeros actos como presidente de EE. UU. fue de inmediato también anular la política “Protecting Life in Global Health Assistance Policy” (PLGHA) o “Política de Protección a la Vida en Asistencia de la Salud Global”. Ahora, unido a George Soros, trabajarán para imponer sus políticas en países del mundo, tanto a través de condiciones para recibir ayuda de EE. UU., como a través de políticas adoptadas por organismos internacionales como la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En esto, Soros ha sido sumamente estratégico al otorgar las operaciones de su organización “Open Society” a Mark Malloch-Brown, quien fue Ministro y miembro de la Cámara de los Lores en el Reino Unido, también funcionario importante del Banco Mundial y después encabezó varios importantes ministerios en las Naciones Unidas y llegó a ser allí el segundo funcionario de mayor importancia. Por tanto, sabe muy bien en dónde están colocadas las palancas del poder y cómo moverlas para asegurar que la agenda Biden/Soros sea impulsada en todas partes.

En Estados Unidos, es mundialmente conocida la Marcha por la Vida, que regularmente se lleva a cabo en febrero de cada año. Este año será de manera virtual y comenzará el viernes 5 de febrero con el tema: “Together Strong: Life Unites!” o “Juntos (somos) Fuertes: ¡La Vida Une!”.

El tema de “La Vida Une” es especialmente significativo, ya que Joe Biden quien declara “unidad” como tema central de su administración, promueve una radical agenda de aborto que incluye obligar a contribuyentes de impuestos a financiar abortos en el extranjero y dentro de EE. UU. Tanto Biden como la Sra. Harris han prometido promover su agresiva agenda proaborto a pesar de encuestas consistentes que muestran que los norteamericanos comparten la unidad bipartita en políticas que restringen el aborto y la prohibición del financiamiento de contribuyentes al mismo.

Prueba de la división existente en cuanto a este tema se refiere, el presidente Trump proclamó que el 22 de enero, cuando se declaró el derecho al aborto en EEUU el año 1973 (Roe v. Wade), que sería declarado el “National Sanctity of Human Life Day” o “Día de la Santidad de la Vida Humana” en donde “la nación (Estados Unidos)…orgullosa y enérgicamente reafirma su compromiso a proteger el precioso regalo de la vida en cada etapa, desde la concepción hasta la muerte natural”. Prueba de esto fue la firma de la “Geneva Consensus Declaration” o “Declaración del Consenso de Ginebra” en la que 35 países, incluyendo Estados Unidos, se comprometieron a proteger la vida del nonato. El presidente Biden no tardó más que unas horas comenzando su mandato en rechazarla, e inmediatamente ordenó salir de esta Declaración, quedando ahora 34 países firmantes.

La celebración del ‘aborto legal en EE.UU.’ por parte del presidente Biden llamó la atención de la Conferencia de Obispos Católicos en EE. UU. cuyo presidente Arzobispo José Gómez declaró que el presidente electo “ha dado razón para creer que apoyará políticas que atacan algunos valores fundamentales que los católicos valoran profundamente”, principalmente políticas que promueven el aborto.

El Arzobispo Gómez enfatizó que “cuando los políticos que profesan la fe católica apoyan esas políticas, existen problemas adicionales”, continuó “…además crean confusión en los creyentes sobre lo que enseña realmente la Iglesia… la Iglesia es firme en su postura sobre el aborto, el Catecismo de la Iglesia Católica que resume la enseñanza oficial de la Iglesia, reconoce la inherente dignidad y valor del no nacido”. También dijo que ningún presidente debería defender el negar la vida a los bebés nonatos.

Asimismo, quien preside el Comité de Actividades Provida de los obispos norteamericanos, Arzobispo Joseph Naumann de Kansas City, declaró que: “Es profundamente alarmante y trágico que cualquier presidente se comprometa a codificar un fallo de la Suprema Corte que niega a bebés nonatos su mayor derecho humano y civil, el derecho a la vida, bajo el disfraz de eufemismo y de servicio a la salud”.

Biden por su parte, ha repetido y enfatizado su ‘catolicismo’ asistiendo a la Santa Misa antes de su toma de posesión y citando a san Agustín en su discurso inaugural. Aún más, colocó una fotografía del papa Francisco en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

En un artículo que leí recientemente de un autor español, me recordó un párrafo de Don Quijote:

«Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca». -El Quijote (capítulo XVIII)

Preguntémonos si “el bien está ya cerca”, pero sobre todo ¿qué estamos haciendo cada uno a favor del ‘bien’?


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