El regreso de Jesús Martín

Jesús Martín Mendoza es un periodista objetivo y veraz que acude siempre a las fuentes de la información, motivo por el cual toda noticia que transmite lleva consigo la certeza de que está ciento por ciento apegada a la realidad.


Foto de Jesús Martín Mendoza


Siempre hemos afirmado que, entre la gran variedad de medios de comunicación social existentes, el que –en un momento dado– llega a un mayor número de destinatarios es la radiodifusión.

Quien escucha un programa de radio no necesita interrumpir lo que está haciendo para escuchar el mensaje que le están comunicando: El ama de casa puede cocinar mientras escucha, el taxista puede manejar mientras oye música, quien hace ejercicio en un parque público puede hacerlo con los audífonos puestos, etcétera, etcétera, etcétera.

Muy distinto de lo que ocurre con el periódico, la televisión o el internet, medios que, prácticamente, nos exigen que interrumpamos lo que estamos haciendo para dedicarle toda nuestra atención al artículo publicado en un diario o al programa que están transmitiendo en la pantalla chica.

Ante todo lo anterior, ninguna duda tenemos de la gran influencia que tiene sobre sus radioyentes el comentarista de un programa de radio.

Todo esto viene a cuento porque durante muchos años uno de los comunicadores radiofónicos con mayor audiencia en México ha sido Jesús Martín Mendoza.

Un periodista objetivo y veraz que acude siempre a las fuentes de la información, motivo por el cual toda noticia que transmite lleva consigo la certeza de que está ciento por ciento apegada a la realidad.

Aparte de acudir a fuentes fidedignas, Jesús Martín es poseedor de un singular gracejo que atrapa la atención de sus miles de radioyentes desde el momento mismo en que inicia su programa con una frase que es ya tradicional: “¡Súbale el volumen a su radio!”

A partir de ese momento, el multitudinario auditorio queda capturado y no se despega del aparato hasta que termina la transmisión.

Un periodista objetivo que no se ve limitado por ninguna ideología; si acaso algo lo limita es todo aquello que pretenda ponerle trabas a una información veraz y oportuna.

Un comunicador fuera de serie que ha hecho historia en el mundo de la radiodifusión mexicana y por cuyo programa desfilan hombres de todas las tendencias políticas, credos religiosos, así como representantes de los más diversos grupos sociales, culturales y económicos.

Lamentablemente, en estos difíciles tiempos de la tan cacareada 4ª. Transformación un periodista como Jesús Martín, forzosamente, tenía que resultar incómodo a quienes pretenden que nos uniformemos dentro de un sectario credo ideológico.

Fue así como el pasado 18 de enero (día de la tragedia de Tlahuelilpan) la voz de Jesús Martín se apagó en la estación donde tenía su tribuna.

Y es que los dueños de dicha radiodifusora (olvidemos sus nombres) prefieren congratularse con el tlatoani en turno antes que contribuir a la difusión de lo que en realidad está ocurriendo.

Sin embargo, aún existen periodistas valientes que aman la verdad y que desean servir al gran público manteniéndolo bien informado.

Ese amor a la verdad y afán de servicio propiciaron que Jesús Martín recuperase su tribuna, en este caso dentro de la radiodifusora El Heraldo de México que se transmite en el 98.5 de Frecuencia Modulada.

Desde la última semana de junio –más de cinco meses de ausencia– Jesús Martín Mendoza regresó a su noticiario que, en esta ocasión, se transmite de lunes a viernes de 6 a 8 de la tarde. No lo olvidemos en el 98.5 de FM.

Una gran noticia no solamente para Jesús Martín ni para sus miles de admiradores, entre los que yo me cuento. Una gran noticia para todos los que en este país luchamos por la libertad, así como por el derecho que tenemos a ser informados con valentía y objetividad.

Jesús Martín ha regresado y, ante tan magnífico regalo, no nos queda más que exclamar: “¡Súbale el volumen a su radio!” y no nos perdamos ninguna de sus frases puesto que los mejores tiempos de tan valiente comunicador aún están por llegar.

 

Te puede interesar: La leyenda del árbol de las cruces 

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

@yoinfluyo 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.