Los retos del 21

El próximo 6 junio habrán de celebrarse comicios para renovar tanto la Cámara de Diputados como para elegir varios gobernadores, presidentes municipales y algunas legislaturas locales.



Una vez más llegamos a la tradicional Noche de San Silvestre festividad que –este año muy reducido por la pandemia– nos invita a celebrarla comiendo las doce uvas conforme van sonando las doce campanadas del reloj.

Una vez más llegamos a los días previos al Año Nuevo en que se escuchan las más disparatas profecías sobre lo que habrá de ocurrir durante los meses venideros.

Y es así que –sin ofrecer datos precisos– se profetiza que morirá algún importante personaje, que habrá guerras y desgracias e incluso ¡el colmo! Que se encontrará un remedio para la calvicie.

La experiencia derivada de la prudencia nos aconseja que no debemos hacer casi ni de cábalas ni de predicciones puesto que ningún mortal común y corriente tiene la facultad de predecir el futuro.

Sin embargo, lo que todos podemos hacer –y es prudente hacerlo– es prevenir ese futuro tomando una serie de decisiones que eviten males y produzcan bienestar; tal sería el caso –valga el ejemplo– de quien se vacuna para evitar una enfermedad contagiosa o de quien ahorra para asegurar una vejez tranquila.

Ante el 2021 que está a punto de iniciarse, la anterior reflexión nos hace llegar a una serie de conclusiones.

Ciertamente nadie puede profetizar lo que habrá de ocurrir durante los próximos doce meses como nadie fue capaz de profetizar con todo detalle que la feroz pandemia del COVID-19 habría de causarnos tantos estragos durante este 2020 que está a punto de concluir.

Sin embargo, si echamos un vistazo al calendario nos encontraremos con una serie de fechas que en 2021 darán mucho de qué hablar.

Y así tenemos, en primer lugar, que en el mes de junio habrán de celebrarse comicios para renovar tanto la Cámara de Diputados como para elegir varios gobernadores, presidentes municipales y algunas legislaturas locales.

Es aquí donde puede aplicarse la norma según la cual, aunque no podemos profetizar con exactitud los resultados de dichas elecciones, sí podemos influir en el curso de los acontecimientos.

Ante la cita que tenemos en las urnas a mediados de año, los mexicanos –si en verdad deseamos que la situación mejore– debemos acudir a votar apoyando a los candidatos que consideremos sean los mejores.

Y no solamente eso sino que –si ello es posible– debemos hacer campaña en favor no solamente de tal o cual candidato sino apoyando campañas que garanticen la defensa de la vida y la moralidad pública.

Otro evento que habrá de celebrarse en 2021 son los quinientos años de la caída de la Gran Tenochtitlán.

Pues bien, ante las mentiras de una Historia Oficial que solamente habla de un cruel genocidio, debemos procurar que la gente conozca la verdad y –gracias a esa verdad– todos sepan cómo la Conquista de México significó el fin de una feroz dictadura que al año sacrificaba miles de víctimas ante el implacable Huitzilopochtli.

Y al conocer la verdad de lo ocurrido, la gente sabrá también como –gracias a la obra de la Iglesia católica– una nueva era de paz, progreso y armonía se inició para los pueblos que habitaban en estas regiones de Mesoamérica.

Es indudable que la Historia Oficial insistirá en repetir unas mentiras que cada vez cree menos gente; por esta razón se hace necesario que estemos preparados para rebatir dichas calumnias procurando que la verdad sea conocida por todos.

Y ya que hablamos de la Historia Oficial, debido a que en 2021 se cumplen dos siglos de que don Agustín de Iturbide realizó pacíficamente la Independencia de México, todo hace suponer que se insistirá en que fue Vicente Guerrero el único que llevó a cabo dicha proeza.

Tan asombrosa barbaridad histórica empezó a difundirla hace medio siglo un Echeverría de triste memoria.

Pues bien, ante la embestida de una Historia Oficial que solamente difunde calumnias, es necesario estar alerta, salir al ruedo y pregonar a los cuatro vientos lo que en realidad ocurrió.

Ciertamente que ninguna persona que se precie de sensata puede profetizar con pelos y señales todo lo que habrá de ocurrir.

Sin embargo e insistiendo en la idea medular, al saber que esos tres acontecimientos darán mucho de qué hablar tenemos la oportunidad de prepararnos y estar dispuestos a una batalla que, sin lugar a dudas, habrá de ser ideológica.


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