Los derechos humanos y el coronavirus

Esconder información, no tomar las medidas pertinentes a tiempo, ni apoyar a las empresas para que mantengan los empleos, son violaciones a los derechos humanos que el gobierno ha cometido.


Donde está la CNDH


Se daba por descontado que la nueva titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), doña Rosario Piedra Ibarra, no haya levantado la voz, vamos, ni siquiera haya dado señales de vida en estos aciagos tiempos del coronavirus.

Después de su antidemocrática, fraudulenta y atropellada designación (que no elección) en el Senado de la República, doña Rosario Piedra no ha dado pie con bola: ni en el doloroso caso de los migrantes, ni en el caso de los despidos sin indemnización a manos del gobierno federal, ni en el de la militarización de las fuerzas de seguridad, ni en un largo etcétera, que no es mi intención (por ahora) abordar, pero en el que se encuadra también el flagelo de la epidemia por el coronavirus.

Para empezar, existe una grave omisión en materia de salud pública, por el tiempo en el que se tardó el gobierno federal en reaccionar a la declaratoria de “emergencia de salud pública” de la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitida el 30 de enero de este año. La vida en México y otros países (España, Italia, Francia, Estados Unidos y otros más gravemente afectados hoy por la pandemia del coronavirus) siguió adelante como si nada. Los primeros casos (detectados en febrero) fueron clasificados como “importados”. ¿No era tiempo ya de poner controles sanitarios a los vuelos procedentes de Europa?

No solamente no hubo controles en los vuelos que llegaban del extranjero, sino que el presidente se atrevió a decir que no pasaba nada. Que la gente se abrazara. El subsecretario de Salud, el Dr. López Gatell, dijo que había que esperar a que el contagio fuera doméstico, no importado. Además, nos advirtió a todos los mexicanos que “la fuerza del presidente es moral, no de contagio”. Por cierto, ¿alguien sabe en dónde está el secretario de Salud, el dr. Jorge Alcocer? Ni en fotografía aparece el doctor, pero sigue cobrando (del dinero de todos los mexicanos) como si trabajara. ¿Es el aviador mejor pagado del gobierno del “incorruptible” Sr. López? ¿O es uno de los pasajeros consentidos, VIP, de la 4T? Digo uno de los aviadores, porque hay más, por lo pronto la invisible presidente de la CNDH, ¿o es pasajera VIP en clase premier? Vaya usted a saber.

Otra de las graves violaciones a los derechos humanos ha sido, por supuesto, la falta de información veraz de lo que pasa en los hospitales públicos de México. Por un lado, vemos que los médicos y las enfermeras del IMSS se manifiestan públicamente sobre la carencia de instrumentos de protección y de sanación, pero el presidente dice que todo está bajo control. Es evidente que no está preparado (a pesar de lo que dijo López) el gobierno. No se practican las pruebas para detectar posibles contagiados, tampoco hay suficientes respiradores, ni mascarillas, etc. ¿No amerita el caso la investigación de la CNDH?

Otra violación a los derechos humanos es la falta de apoyo gubernamental para los miles (quizá ya millones) de pequeñas empresas que forman el 90% del empleo en el país. Esto también incluye (y es más doloroso) a millones de mexicanos que de un día para otro se quedaron sin empleo. En todos los países (por lo menos de Occidente) los gobiernos han implantado medidas para aliviar, tanto la situación de las empresas, como la de sus colaboradores. Y eso que dice el que despacha en Palacio Nacional, que su gobierno es humanista…

Pero si todo lo anterior no fuera suficiente nos encontramos, de buenas a primeras, con la expresión más inverosímil que un ser humano –que no tenga el alma ennegrecida por la ambición– pueda proferir: que una tragedia –mundial y nacional– “le cae como anillo al dedo” para reforzar la transformación de México. Le recuerdo, Sr. López, que no toda transformación es buena. En la historia ha habido transformaciones para empeorar, y lo que está usted haciendo es empeorando la vida de los mexicanos. 30 millones no votaron por usted para eso.


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