Los males que nos amenazan

La inteligencia y la creatividad humanas pueden resolver los problemas a los que nos enfrentamos local y globalmente.


Fin del mundo


Hoy en día estamos rodeados de innumerables miedos, tanto en México como en el mundo: miedo al calentamiento global, miedo al avance tecnológico, miedo a la huella de carbón que imprime nuestra sola existencia en la Tierra, pánico al coronavirus y a una colección de enfermedades, miedo al próximo terremoto, etc.

Hace poco, una adolescente noruega nos hacía culpables, desde la tribuna de la ONU, de haberle robado su niñez (si a alguien habría que culpar sería a la propia ONU, difusora de una especie de histeria internacional sobre el cataclismo medioambiental) y profetizó el fin del mundo en el 2030; esto, claro, si no hacemos algo eficaz en los próximos 10 años para detener el calentamiento global. Hace un mes, una adivina profetizó un terremoto de 9 grados, que va a destruir parte de México, incluyendo su capital.

Estos miedos no son nuevos, han acompañado a la humanidad (por lo menos a la humanidad que se deja amedrentar) desde el principio de los tiempos. En vísperas del año 1000, después de Jesucristo, los milenaristas, presos del pavor por la insulsa profecía del fin del mundo, vendieron todos sus bienes, mismos que fueron comprados como baratijas e hicieron la fortuna de quienes no fueron presas del pánico. Ya me imagino la frustración de Greta Thunberg y de todos los que han creído en sus patrañas, el 1° de enero de 2031. ¡Cómo, el mundo no se acabó! Pero no porque se hayan cumplido las medidas que los profetas de la destrucción del mundo exigían como indispensables. Por ejemplo, dejar de comer carne de res, por aquello de las flatulencias de las vacas y otras cosas disfrazadas de “científicas”.

El calentamiento global es el miedo fundamental de la humanidad actual. Los profetas de este fenómeno, que sí existe, ignoran lo que dicen los escépticos del calentamiento (más de 500 científicos), empezando porque el fenómeno no es nuevo, es recurrente, es cíclico en la vida de este planeta y se registra de manera clara en la historia. Ejemplo, cuando los vikingos colonizaron Groenlandia, es porque la tierra se había calentado tanto (sin existir autos, ni fábricas, ni “huella de carbón” de siete mil quinientos millones de habitantes), que los hielos se retiraron, dejando al descubierto una gran isla verde (eso significa Groenland). Después vendría lo que se llama “la pequeña era del hielo”. Para mayor abundamiento, hay que saber que actualmente Groenlandia pertenece a Dinamarca, de donde salieron los vikingos colonizadores.

Otro profeta del cataclismo mundial, sólo que del siglo XIX fue Thomas Maltus, quien decía que la población mundial aumentaría geométricamente, mientras que la producción de los alimentos aumentaría sólo aritméticamente, lo cual provocaría, al mediano plazo, la hambruna de tres tercios de la población y, de no bajar la tasa de natalidad, la extinción del género humano o la sobrevivencia de unos pocos.

Desde mediados del siglo XIX (desde T. Maltus), la humanidad se ha multiplicado exponencialmente y los alimentos no escasean sino que están mal distribuidos. Hay millones de toneladas de comida que se desperdicia, aun en los países en vías de desarrollo como México. Sin embargo, según los economistas de Harvard, de La Sorbonne y de Oxford –por mencionar solamente a algunas universidades– la humanidad ha abatido la pobreza extrema en un 80 por ciento en tan solo dos siglos.

Mientras Greta Thunberg provoca histeria y miedo generalizado, un joven, de nombre Bojan Slat, tenía también 16 años cuando, preocupado por la contaminación de los mares, empezó a trabajar, con otros compañeros de escuela (que sí asistían los viernes a clase), y a los 25 años de edad puso en operación un sistema de limpieza que se llama “The Ocean Cleanup”, que aprovecha las corrientes marítimas para barrer la basura que flota en los mares. Este es el sistema que usan muchos países en la limpieza de sus mares, pero este joven no es famoso, simplemente es eficiente y eficaz. Mientras Greta Thunberg tiene millones de seguidores en las redes sociales, sin hacer nada de provecho, Bojan Slat solamente tiene 750 mil seguidores (cualquiera puede verificarlo).

Otro caso (entre muchos más) de éxito en defensa del medio ambiente, es el de un sistema de producir papel que no requiere de agua ni de madera. Se fabrica con carbonato de calcio, producido por piedras calizas recicladas y molidas, combinadas con resinas.

Actualmente, una empresa australiana produce este papel, llamado Stone Paper*, que es resistente al agua, es limpio y muy blanco. Por lo pronto, ya se producen cuadernos, bloks de dibujo y agendas. Únicamente por hacer el contraste, debemos saber que para fabricar una tonelada de papel, se necesitan 100 mil litros de agua y, por lo menos, 15 árboles grandes.

Esto son sólo algunos ejemplos de cómo la inteligencia y la creatividad humanas pueden resolver los problemas a los que nos enfrentamos local y globalmente.

Sin embargo, no deja de ser muy preocupante que los mares, los ríos y los bosques de buena parte del mundo estén contaminados y la tierra erosionada. Lamentablemente, esto lo encontramos, principalmente, en los llamados países en desarrollo (antes del tercer mundo), incluyendo a México. Y no necesariamente nos debe importar porque se vean muy feos los mares, los ríos y los bosques contaminados, sino esencialmente porque la basura y la contaminación en general SON CONTRARIOS A LA NATURALEZA DE LA NATURALEZA (valga la expresión).

Defendamos la pureza de la naturaleza que nos ha sido dada por Dios para su cuidado y administración, no para su contaminación y destrucción, pero poniendo por delante la fe en la inteligencia y la creatividad humanas que también nos dio Él.


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