Competencia incompetente

Ya es bien sabido que, cuando el gobierno se mete de empresario, constructor, inmobiliario, comerciante o productor de lo que sea, usualmente se equivoca y fracasa.


Banco del Bienestar


De pechito

Para nuestras bellísimas lectoras y gentiles lectores en Eslovenia, Lituania, Estonia y Letonia, cuando los mexicanos decimos que alguien “se puso de pechito”, significa que derrocha ingenuidad o torpeza, ignorancia o imprudencia que lo expone a la crítica, la ironía y el sarcasmo del respetable público.

Algo semejante le sucede –con bastante frecuencia– al mandatario de este país. Cuando no casa a la esposa de Porfirio Díaz con Juárez, asegura que México se fundó hace más de 10 mil años; o propone cualquier distractor lleno de genialidad, con el que logra su propósito: hacer que los ciudadanos centren su atención en cualquiera de los temas que carecen de verdadera importancia nacional.

El problema

El problema es que no le salen las cosas como él quisiera. Por esa razón, acabar con cualquier organismo autónomo o con cualquier voz que lo desmienta, se convierte en un objetivo a destruir, no importa si es el INE, la Comisión Reguladora de Energía o e Instituto de Evaluación de la Educación. Todo eso estorba porque desmiente, difiere o disiente de la verdad revelada al presidente.

Rectificación de acta

Por lo pronto, el ingenio del macuspano determinó ya, que se cambiaría el nombre si el aeropuerto de Santa Lucía no se acaba –no dijo, “empieza a funcionar”; y menos, “estará dando resultados de excelencia internacional” – en los plazos fijados por él mismo.

En las redes sociales corren ya varias sugerencias para el rebautizo, porque entre amparos, ineficiencias, lentitud, tortuguismo, burocracia, aparición de cerros en las pistas planeadas, inundaciones y decisiones sin sustento técnico, es probable que a Santa Lucía le pase lo mismo que al aeropuerto internacional de Agualeguas que mandó construir Salinas de Gortari. Si eso no le funciona, el mandatario tendrá que promover un juicio de Rectificación de Acta.

La misma felina

Y algo similar sucede con las 100 “Universidades Gansito”, en donde las matrículas, las clases, los laboratorios, los sueldos de maestros y administrativos, las mediciones del nivel académico y los perfiles de los egresados, brillan por su ausencia, si es que la ausencia llegara a brillar alguna vez.

Los migrantes y los aranceles… Don Evo Morales que se fue como las chachas… El papelazo que hizo la 4T con la firma del T-MEC y las letras chiquitas que, como estaban en inglés, el presidente dijo que las habían metido “en la clandestinidad”… El hijo del Chapo… Las consultas patito para el Chu Chu Maya… y una larga fila de escopetazos, provocan incertidumbre en todos los ámbitos.

La más reciente

Con toda la coreografía y parafernalia de costumbre en la 4T, el rostro presidencial se iluminó ante esa nueva epifanía mañanera: 10 mil millones de pesos, para construir las sucursales de una entelequia denominada “Banco del Bienestar”.

Distinciones necesarias

Ya es bien sabido que, cuando el gobierno se mete de empresario, constructor, inmobiliario, comerciante o productor de lo que sea, usualmente se equivoca y fracasa.

Los mexicanos tenemos una muy pobre memoria corta y una cataléptica memoria de largo alcance. Pero, habrá que recordar los fideicomisos de Echeverría y la compra de empresas –que acabaron quebradas– con López Portillo. ¿No será suficiente con la ineficiencia de la endeudada PEMEX o la incompetencia de la CFE?

Se construirán 1 300 sucursales mediante la inyección de 5 000 millones de pesos y otra cantidad igual para el siguiente año. Serán en total 2 700 sucursales en todo el país. ¿Su función? Distribuir las ayudas sociales. ¿El mercado para el dichoso Banco? Las comunidades más pobres y marginadas. Suena encantador. Ya están contratando a los tres o cuatro empleados que tendrá cada sucursal. Es probable que su Manual de Organización ya esté listo también. Todavía no hay ni terrenos, pero ya están contratando gente.

¿Y el dinero?

Ya lo dijo el presidente: Saldrá de los ahorros de fin de año. ¡Ya está! Y para que no haya dudas, el gobierno federal incubará una empresa de traslado de valores para que lleve y traiga todo el dinero del Banco del Bienestar.

El escribano sostiene: En este país, primero se construye el edificio, si no se cae, se mandan a hacer los planos, y cuando estén listos, se piden los permisos.

 


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