Lo engañoso de los programas sociales

Los programas sociales de la cuarta transformación generan una “fobia a la competencia”.


AMLO


Bisnieto

A nadie le queda duda de que, bajo las condiciones de la 4T, la ayuda social –despensas, materiales de construcción, cobijas– es necesaria, particularmente, en las zonas de más alta marginalidad y pobreza extrema (aunque el escribano no encuentre más que una diferencia eufemística); sin embargo, los programas sociales no pueden ser permanentes, porque como este escribano sostiene desde hace varias colaboraciones en esta casa editorial, tales dádivas se convierte en una estrategia electoral que abra grandes espacios a la corrupción, la impunidad y la cultura de la dependencia emanada de un gobierno benefactor y paternalista.

Si a alguien le resulta excesiva la afirmación: Progresa, becas, ayudas al campo, y muchas otras cosas, son bisnietos del Programa Solidaridad de Carlos Salinas de Gortari… la pregunta obliga: ¿Después de tantos años, todavía no aprendemos a resolver esas ingentes necesidades?

Objetivo clientelar

La respuesta no demanda mucha ciencia ni profundo análisis. Se trata de programas creados para estructurar clientelas electorales y hacer que este país siga siendo un lugar repleto de “derecho-habientes” que esperan que alguien de fuera, del gobierno en específico, venga a resolver sus problemas de vivienda, salud, economía, trabajo, nutrición y esparcimiento.

La gravedad del tema radica en que, no se trata de ir por esa gente vulnerable; de apoyarlos y entrenarlos para que salgan por méritos propios y talento personal del estado vulnerable en que se encuentran. Se trata de dejarlos como están para que sirvan de base a las proclamas a favor de los pobres y necesitados.

Castrar el desarrollo

Coincido con mi estimado Pascal Beltrán del Río, director de Excélsior. Esta serie de programas sociales, generan una “fobia a la competencia”.

La miopía y el reduccionismo son la norma y el estándar en los proclamadores de la 4T.

Como señala Beltrán del Río (//www.excelsior.com.mx/opinion/pascal-beltran-del-rio/fobia-a-la-competencia), la visión de Claudia Sheinbaum es mortal de necesidad. El hecho de que los niños alcancen calificaciones de 9 y 10, eso no es permisible, porque “promueve desigualdades”.

Inutilidad de los programas sociales

Se insiste en ellos, a pesar de que han demostrado su ineficacia y un rotundo fracaso. Por eso, entre otros temas, se enderezan las armas contra Rosario Robles.

¿Qué se busca? Evidentemente, generar dependencia política. Es la clara tendencia de “Mi Beca para Empezar”. 330 pesos mensuales por alumno. Desde luego, ese dinero no lo pueden recibir los menores de edad. Serán los padres.

De nuevo, la idea de repartir dinero de los contribuyentes… que no del gobierno, porque el gobierno solo administra lo que pagamos los ciudadanos. Lo interesante del tema –desde “Solidaridad” hasta nuestros días– es que esos programas, bajo el nombre que sean, no han servido para sacar a la gente de la pobreza, como el caso de China, donde han salido de esa condición, 600 millones de personas. Y aquí, nada más no es posible.

4T: miedo a competir

No hay méritos que valgan. Nadie debe inspirarse a salir de su estado actual potenciando el esfuerzo propio. Está prohibido reconocer la sana competencia. Los chicos tienen que permanecer en zona de confort. No habrá incentivos de ninguna especie. El concepto de éxito está descartado, nadie podrá lograrlo con trabajo.

Como dice Pascal Beltrán: le tienen miedo a la competencia, porque esta visión genera hombres y mujeres pensantes, proactivos no reactivos, y sobre todo, libres.

Por eso los proclamadores de la 4T se oponen. ¿Es claro?

 

Te puede interesar: Colmillos retorcidos 

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

@yoinfluyo 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.