Nuestros hijos necesitan nuestro amor, ¿se lo damos en la medida que necesitan?

El lenguaje no verbal es mucho más fuerte que mil palabras, por lo que es necesario saber leer los signos que nuestros hijos nos dan para pedir amor y atención.



El amor es la base de la familia. Los hijos llegan como fruto del amor entre papá y mamá que es bendecida por Dios.

Este amor es necesario compartirlo con nuestros hijos de forma que también sea la base de su crecimiento y que les fortalezca en su vida cotidiana y les ayude a formar su carácter.

Es así que debemos darnos a la tarea de buscar formas tangibles y reales de expresar nuestro amor a nuestros hijos, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para lograrlo, sin pena y con gran seguridad.

PRIMERO. Expresar nuestros sentimientos no nos quita autoridad.

Es importante que seamos conscientes de esto y que lo tengamos claro porque a veces nos educaron con ideas contrarias.

Si nos damos permiso de expresar nuestro cariño, estaremos educando a nuestros hijos en el amor, por el amor y para el amor.

Es bueno que recordemos que se educa con el ejemplo más que con las palabras, por eso es muy bueno que nuestros hijos vean que nos atrevemos a decirles que los amamos.

Que sepan que los amamos a pesar de lo que hace, a pesar de lo que piensan, a pesar de todo y sobre todo los amamos profundamente.

Esto no significa que aceptemos o aprobemos todo lo que hacen, sino que siempre buscaremos su bien y estaremos atentos para encaminar y encausar lo que tienen en su corazón y lo que hacen con o sin voluntad.

Nuestros hijos necesitan saberse amados.

SEGUNDO. Hay que ponerle nombre a lo que sentimos.

Es importante educar a nuestros hijos con amor y ayudados por la inteligencia emocional, saber nombrar lo que sentimos, pudiendo reconocerlo y proyectarlo correctamente.

Si vivimos cotidianamente esto en familia, nuestros hijos lo verán como lo más normal y para ellos será cotidiano expresar lo que sienten.

Si les expresamos nuestro cariño, es más sencillo que ellos lo tengan claro y se sientan bendecidos y seguros, arropados por nuestro amor.

Si hay algo que no sabemos expresar correctamente, se vale describirlo y después nombrarlo con un término acuñado por nosotros.

Para nuestros hijos será lo más normal, pues lo vivirán cotidianamente.

TERCERO. Para dar amor hay que tener amor en nuestra vida.

Nadie da lo que no tiene, es por eso que necesitamos llenarnos del amor de Dios para compartirlo con nuestros hijos.

Y esto no podemos hacerlo más que estando muy cerca de Dios, llevando una relación cercana con Dios.

El medio es la oración, ese diálogo abierto y confiado de Dios con nosotros.

Es importante que eduquemos a nuestros hijos a llevar esa relación cercana con Dios.

De esta forma ellos podrán captar y recibir el amor que nosotros les podemos dar.

Todo se centra en el amor de Dios que unos debemos comprender y los otros que deben recibir y atesorar, acoger en el corazón.

Además es muy importante amarnos a nosotros mismos y amarnos como esposos para después poder proyectar este amor en nuestros hijos.

CUARTO. Que nuestros hijos tengan la confianza de pedir muestras de cariño cuando lo necesiten.

No somos infalibles, no lo sabemos todo, es por esto que debemos estar atentas a lo que nuestros hijos nos van comunicando con sus palabras, pero sobre todo con sus actitudes.

El lenguaje no verbal es mucho más fuerte que mil palabras, por lo que es necesario saber leer los signos que nuestros hijos nos dan para pedir amor y atención; antes de que los gritos de ayuda sean desesperados.

Es importante que nuestros hijos sepan y conozcan que pueden platicar con nosotros, que nos pueden expresar lo que ellos sienten y que es muy fácil y normal pedir nuestra atención y cariño.

Esto es más común entre los niños pequeños, pero conforme crecen les es más difícil, por eso es muy necesario que nuestros hijos sepan que siempre estamos atentos y dispuestos a escucharlos y buscar su bien.

Y QUINTO. Es bueno buscar formas concretas de expresar nuestro amor por nuestros hijos. De ser necesario hay que explicárselos.

Es importante que si no sabemos expresar nuestras emociones y sentimientos, podamos buscar formas muy concretas, muy personales para expresar nuestro amor a nuestros hijos.

Nosotros, en nuestra familia, buscamos momentos de convivencia, pero también nos damos la oportunidad de abrazar a nuestros hijos, de darles una palmada, una caricia en la mejilla, etc.

Es muy bueno que expliquemos estos signos y expresiones de amor a nuestros hijos para que ellos también puedan expresarnos su amor.

Y también es muy bueno que les demos la oportunidad de encontrar formas creativas de decirnos que nos aman.

Los más pequeñitos, constantemente nos dan dibujos, nos hacen obras de arte, inventan canciones, etc.

Debemos entonces atrevernos a abrir el corazón y escuchar a nuestros hijos para saber qué es lo que necesitan a cada momento.

Y sobre todo, que nos demos la oportunidad de amar y ser amados por Dios para después amar y ser amados por los que Dios nos ha encomendado.

 

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