Mujer y ciudadanía

La mujer hace compatibles dos papeles en su vida, el de ser una profesionista con afán de superación y con fluidez para aplicar sus conocimientos, y el de ser mujer de su hogar en donde imprime su sello.



La igualdad en la dignidad de toda persona no se cuestiona. Por eso, tampoco se cuestiona la igualdad en derechos y deberes, y en un trato de excelencia, por ser humanos. Y duelen todas las transgresiones que en la práctica encontramos: miseria extrema, ocupaciones indignas, recursos insuficientes, explotación, inseguridad, por mencionar algunos ejemplos.

A partir de esta igualdad incuestionable, existen las diferencias que son una riqueza para la sociedad, porque la participación es variada precisamente por esas diferencias. Riqueza aderezada por el modo peculiar de cada una de las personas: sexo, edad, educación, temperamento, preferencias y mucho más.

A continuación, veremos algunos de los rasgos de la riqueza que aporta la mujer en la ciudadanía, por las características naturales propias de su sexo. Diferencias sustentadas en la innegable dignidad por el hecho de ser persona.

Por caracterizarse de una sensibilidad especial para detectar los detalles referentes a la vida, posee una sensibilidad específica para descubrir todo lo referente a las cuestiones vitales, humanistas, por eso singulariza y agrupa las necesidades y las cualidades de un modo singular.

Es práctica por el hecho de resolver cuestiones diarias del hogar, indispensables para el sustento de las personas, y a la vez adecuándose a los recursos con que cuenta. Y puede adaptarse a las épocas de escasez o de solvencia sin dejar de cubrir lo indispensable. Esa flexibilidad adquirida en el hogar, a pequeña escala, le da eficacia para afrontar problemas más grandes en la sociedad.

El colectivo femenino también se caracteriza por un notorio sentido de responsabilidad, por eso es ágil en el paso de la planeación a la ejecución. Así, fluye con soltura la jerarquización de las carencias, la selección de las más urgentes y el modo de resolverlas en el tiempo adecuado y con la supervisión requerida.

Tal vez no es tan eficaz en lo global, pero es muy acertada en lo local: capta las carencias y se pone manos a la obra a resolverlas. Agiliza las propuestas y con diligencia las aplica y entrega resultados. Porque sus prioridades van en la línea de la mejora de la vida, especialmente de los más pobres.

En general, la mujer tiene un espíritu solidario, por su sensibilidad detecta el sufrimiento muchas veces pudorosamente encubierto de los más necesitados. Por eso, se encuentra pertrechada ´para encontrar las causas de los problemas sociales y remediarlos.

Lo concerniente a la justicia le importa de manera práctica, aboga por salarios justos, especialmente en los sectores donde el tipo de trabajo es menos reconocido. Es el caso de personas que no adquieren sus conocimientos en la escuela sino por medio de un aprendizaje práctico. Es el caso de las empleadas del hogar, o quienes hacen recolección de basura, cargadores u otros menesteres elementales, pero sumamente necesarios, en la ejecución de servicios cotidianos.

Sobre todo, es innegable que las mujeres tienen mucha capacidad para encontrar las raíces de los problemas sociales y prevenirlos. Por ejemplo, muchos recursos los destinan para ayudar a los huérfanos, a las mujeres abandonadas, explotadas o viudas. Así como el cuidado de enfermos o adultos mayores.

Tienen facilidad para impulsar asociaciones que cobijen a trabajadores de sectores semejantes, algo semejante a los gremios. También detectan el modo de mejorar los espacios para hacerlos más limpios e iluminados, y con mejor temperatura.

Promueven despensas familiares, reparto de medicinas o acercan los servicios médicos. También fomentan los desayunos escolares y los comedores públicos acogedores y limpios. Así como la distribución de lugares para la higiene personal y lavaderos para diversos menesteres como la ropa,

Se ocupan de combatir la carestía, especialmente en todo lo referente a los productos alimenticios, a los medicamentos, al menaje de la casa, a la ropa y a los precios del transporte público. También a los útiles escolares.
Muchos de sus esfuerzos los dedican al combate de la corrupción, y en general se les facilita la honestidad, por eso, son más certeras en la regeneración de los espacios públicos.

Cada vez hay más mujeres que ocupan cargos en el mundo de la política y en distintos niveles. Su actividad se nota en el empeño por diseñar políticas que cobijen a las familias, que erradiquen el trabajo infantil, promoviendo leyes a favor del trabajo de la mujer con una retribución justa.

De modo muy natural, la mujer hace compatibles dos papeles en su vida, el de ser una profesionista con afán de superación y con fluidez para aplicar sus conocimientos, y el de ser mujer de su hogar en donde imprime su sello y cuida del bienestar de quienes conviven con ella. Su capacidad de entrega y de servicio a los demás incluye a los extraños sin menoscabo de los cercanos.

Renunciar a cualquiera de estos dos ámbitos por un falso adoctrinamiento a la mujer, le ocasionará un desajuste que le privará de la auténtica felicidad.

 

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