Conchita. Una mística excepcional, oculta bajo la imagen de una esposa y madre normal. Capítulo 4

Resulta interesante saber que Francisco Armida García quién llegaría a ser esposo de Conchita escribió unas memorias que fueron encontradas y publicadas en donde aparecen datos muy importantes y, además, resulta muy interesante conocer la visión y los sentimientos que quien acompañaría a nuestra protagonista durante varios años de su vida y sería el padre de sus nueve hijos.


Conchita


Francisco Patricio de los Dolores, que así es como aparece en su acta de bautizo nació en la ciudad de Monterrey el 17 de marzo de 1859, ciudad a la que había llegado su papá procedente de Tampico, tal vez traído porque a la ciudad se le estaba tratando de dar su primer impulso industrial, su papá era de Jerez de la Frontera en España, bella ciudad con mucha tradición de la provincia de Cádiz. Cuenta Francisco que, aunque los habitantes de esa región tienen fama de alegres, dicharacheros y bromistas su padre era muy serio, él lo recuerda inclusive algo distante, y él lo veía como una persona de mucho respeto, además en esa época los niños eran mantenidos un tanto alejados de los adultos.

Su mamá Petra García y Delgado era del municipio de Cadereyta, Nuevo León, e hija de inmigrantes españoles. Poco contaba su padre de sus antepasados y se concretaban a decir que procedían de España. Por su parte, Pancho tenía muy pocos recuerdos de Monterrey, solo que vivían en una casa muy grande con un gran patio donde corrían y gritaban, y sobre todo le encantaba encaramarse en un árbol, después comían y venía la hora del silencio, porque su mamá los obligaba a estar encerrados y callados, porque para los españoles la siesta era sagrada y su papá como buen español nunca la dejaba de lado.

Por otro lado, su mamá y su familia a diferencia de su papá hablaban siempre de España, y aunque ella nunca estuvo allá añoraba esa tierra como si la hubiera conocido y vivido ahí. Su familia se sentía importante haciendo todo a la española en la manera de vestir, rezar, cantar, jugar a las cartas y hacer muchas celebraciones y tratar de imitar el acento español, cosa que no les salía tan bien y se escuchaba un tanto forzado.

La familia de su mamá había llegado con un poco de dinero que les permitió comprar un pequeño rancho en Cadereyta, y aunque es tierra semidesértica se dan algunos productos como la naranja, la caña de azúcar y la nuez, que fue a lo que se dedicó su papá. Dice que en ese tiempo los de Monterrey se burlaban de los de Cadereyta porque decían que era tierra de locos, tal vez porque por el clima tan extremo sí había un número de personas con esta enfermedad mental.

Su papá montó una tienda de artículos para el hogar, e inclusive vendían algunos muebles importados de Estados Unidos y de Europa, sus abuelos maternos en ocasiones visitaban la tienda y así se conocieron sus papás, se gustaron y con el tiempo y la bendición de las familias se casaron.

El rancho de los abuelos dejó de ser negocio y lo vendieron, y en la Ciudad de Monterrey se sintió una crisis económica, y su padre escuchó que la Ciudad de San Luis Potosí era un lugar con muchas oportunidades, y decidió que se trasladaran a vivir ahí, así fue que Pancho llegó a vivir a esa bella ciudad en 1867.

 

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