Cambiemos la herencia revolucionaria

El Poder Ejecutivo trata de imponer una ideología del pasado para enfrentar el futuro, lo que es totalmente disfuncional y los resultados están claramente a la vista.



A mí me tocó nacer bajo los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional, más adelante llegaría con fuerza el Partido de la Revolución Democrática, que por cierto en sus mismos nombres hay una contradicción esencial porque las revoluciones ni son institucionales, ni son democráticas. En la escuela en los diferentes grados cuando se estudiaba la historia de México y se tocaba el tema de la Revolución Mexicana, se hablaba de ella como si hubiera sido el levantamiento de todo un pueblo unificado contra un tirano llamado Porfirio Díaz, pero resulta que el enemigo de la mencionada revolución se encontraba ya en Europa y aquí seguíamos envueltos en batallas, alianzas y traiciones, y después en un análisis serio se tuvo que llegar a la conclusión de que todo se transformó en una guerra entre caudillos, pero para la enseñanza escolar y la ideología popular eso no importaba, para ser un buen ciudadano mexicano había que ser admirador y seguidor de la Revolución.

Y hoy mismo, la ideología oficial sigue bajo el mismo esquema de los que nos trajeron el neoliberalismo tan odiado por el oficialismo actual, la Revolución Mexicana sigue siendo un icono mental en un mundo que es absolutamente diferente al que se tenía cuando se desarrolló ese movimiento sangriento.

México hoy en día es uno de los países considerados más violentos y sangrientos, varias de nuestras ciudades están clasificadas entre las más peligrosas del mundo, y la actual campaña electoral ha demostrado que es muy peligroso ser candidato, porque han abundado los asesinatos de estos, y poco hemos reflexionado que tal vez este espíritu violento es esa herencia de habernos inculcado esa idolatría por ese período histórico que es tan violento.

El Lic. Anacleto González Flores, al que le tocó vivir en su juventud esa etapa histórica decía lo siguiente: “Por eso nosotros creemos que al conocer nuestros compatriotas la Revolución en sus hombres, en sus hechos, en sus catástrofes y en sus locuras, buscarán ansiosamente el ancla salvadora en medio del naufragio a que nos ha conducido la anarquía disolvente que pesa sobre el pensamiento y sobre sus distintas manifestaciones. Y aunque no pocos puedan asegurar enfáticamente que conocen la trama sangrienta de nuestras revoluciones, solamente porque han visto pasar de cerca al fantasma ensangrentado y han sentido soplar sobre sus cabezas las ráfagas del huracán; sin embargo, nosotros llamamos la atención de los hombres sobre dos puntos de capital interés, a saber: lo superficial del conocimiento que se tiene de nuestras dolorosas tragedias y la interpretación torcida que se les ha dado hasta ahora”.

Es desde luego importante conocer a la Revolución Mexicana como un hecho histórico muy importante, pero no mitificarla y mucho menos tomarla como bandera ideológica y guía para el desarrollo de un país, y menos ahora en pleno siglo XXI cuando tenemos que mirar de frente para buscar las herramientas que nos permitan estar a la altura del desarrollo del mundo presente y poder crear las oportunidades para el crecimiento económico y social que permita dar las oportunidades para que los ciudadanos se puedan desarrollar como personas y aportar al mismo tiempo para la evolución de la comunidad.

Además, es un hecho que la Revolución fue mucho en contrasentido a los valores tradicionales del pueblo de México, basados en las tradiciones cristianas, en la familia, en un orden cultural establecido y llegó a tal grado de enfrentamiento con el pueblo que produjo la llamada Guerra Cristera.

Tenemos que buscar que se establezcan las condiciones necesarias para equilibrar las acciones del poder de un partido totalmente dominante al servicio exclusivo del Poder Ejecutivo, que trata de imponer una ideología del pasado para enfrentar el futuro, lo que es totalmente disfuncional y los resultados están claramente a la vista, por lo que se requiere de una acción ciudadana bien enfocada en las ya muy próximas elecciones para lograr este objetivo.

 

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