Cultura de la paz: resolución de conflictos

Uno de los graves problemas de fondo que entorpecen y distorsionan nuestras relaciones es la falta de comunicación.



Últimamente hemos sido testigos de marchas masivas por la paz, manifestaciones en contra de la violencia. Todos queremos vivir en paz y armonía.

Hay una propuesta que se está planteando en algunos países del primer mundo, con muy buenos resultados. ¿De qué se trata? De empezar desde las escuelas y universidades a enseñar a los niños métodos de la negociación y la resolución de conflictos.

En una sociedad, siempre van a existir problemas y situaciones difíciles, y sobretodo diferentes puntos de vista para resolverlos. Si logramos entre los ciudadanos ponernos de acuerdo, dirigir nuestras acciones a un ganar-ganar, y trabajar por el bien común, estoy convencida de que reinaría una cultura de paz.

La relación de conflictos engloba un conjunto de actividades, técnicas y estrategias dirigidas al establecimiento de buenas relaciones, profundas y duraderas, empáticas, independientes, dentro de un marco de colaboración con el objetivo final de convivir y no nada más existir.

La negociación y resolución de conflictos no es nada más una teoría aplicable al ser humano, sino más bien una forma de vivir. No se trata de técnicas psicológicas terapéuticas para modelar la conducta del ser humano.

Esta corriente es una cultura de paz, de convivencia sin violencia; se fundamenta en los valores más profundos del ser humano: la irrepetabilidad, la unicidad y la diferencia, valores inalienables de todos los seres humanos.

Mientras sigamos queriendo imponer nuestras ideas a los otros, nuestras costumbres, nuestra forma de vivir y de pensar, nunca contrarrestaremos la escalada de violencia que estamos viviendo.

Tú y yo como seres humanos somos independientes, libres, responsables, inacabados y sociales. No somos personas violentas por naturaleza, es algo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida.

Como seres sociales convivimos unos con otros. Por lo tanto, debemos inculcar y dar ejemplo a nuestros hijos de los verdaderos valores. Ser congruentes entre lo que decimos y hacemos; ser empáticos con los demás, resolver los conflictos de una forma pacífica.

Y estoy hablando de todo tipo de conflictos: familiares, en el matrimonio, con los hijos, los amigos, en los negocios, en nuestra comunidad.

Uno de los graves problemas de fondo que entorpecen y distorsionan nuestras relaciones es la falta de comunicación. Si hay un conflicto surge el chantaje, el reproche, la manipulación, la mentira, juicios de valor, y termina en amenazas y agresión.

Mientras no estemos dispuestos a soltar estas prácticas destructivas y violentas, no podremos resolver nuestros conflictos de manera eficiente.

Debemos de aprender a resolverlos con una comunicación profunda, en la que las partes se escuchan activamente, no juzgan, se valida el sentimiento de otro y se le acepta tal y como es.

La construcción de una cultura de paz exige educar en y para el conflicto, aprendiendo a analizar las diferencias, descubrir su complejidad y buscar entre nosotros el consenso, la mediación, la conciliación y el bien común.

Pregúntate qué tanto promueves en tu vida una cultura de paz, si cuando enfrentas algún conflicto lo resuelves violentamente o buscando la armonía con los demás.

 

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