Bronca en la granja

Hasta en las bandas de delincuentes cada quien paga sus excesos y Morena está dos rayitas abajo de esas bandas.



El pleito ha comenzado, y si bien no podemos decir que se trata de una “rebelión en la granja”, la bronca está cantada. Unos cuantos días después de las elecciones, el grupo en el poder no ha podido contenerse y han comenzado los golpes internos. Golpes por decir un eufemismo, pues en el caso de la CDMX y el canciller es una verdadera golpiza.

La bronca de cadeneros que traen Sheinbaum y Ebrard tiene lógica. Es muy probable que la alarmante derrota que sufrió el grupo en el poder la haya pagado doña Claudia. Pero también es muy probable que haya tenido que pagar los platos rotos, el desastre y la tragedia del Metro que parece haberse iniciado en la época en que gobernó Marcelo Ebrard –se anunció que este día las autoridades capitalinas darán a conocer el resultado del peritaje–. Como bien se sabe, de una manera u otra el grupo ahora en el poder y la presidencia se ha mantenido desde hace casi tres décadas. Los que ahora están en el ámbito federal han tenido puestos de relevancia en el ámbito capitalino; quien no trabajó con Cuauhtémoc Cárdenas lo hizo con AMLO o con Rosario Robles, o con Marcelo o con Mancera. Sheinbaum es un claro ejemplo. Hay en todo esto algo que se hizo muy mal y que ha costado vidas. Claudia ya pagó con el peor resultado electoral en 30 años para su grupo; también lo ha pagado con una profunda baja en la calificación de su gestión –bajó más de 20 puntos en unos cuantos días–; pero eso no significa que vaya a quedarse con los brazos cruzados y que vaya a pagar con su reputación personal o profesional los errores, corruptelas y encubrimientos de otros. Hasta en las bandas de delincuentes cada quien paga sus excesos y Morena está dos rayitas abajo de esas bandas.

La información dada a conocer por The New York Times no fue cualquier cosa y podrán decir lo que quieran, pero eso tiene visto bueno del gobierno capitalino. Por supuesto, ante la magnitud de la derrota no le iban a filtrar algo a La Jornada o a algún medio conservador de los que pululan en este país. Así pues, que la mayor desgracia en obra pública en el México moderno fue exhibida como la nota principal del periódico más visto en el mundo. No es para menos. Si Slim sale también con responsabilidades, como indica el reportaje, pues él y sus empresas tendrán que responder; en lo político y en las responsabilidades administrativas la carga cae en el grupo político de López Obrador.

Por supuesto este no es el único pleito, pero es el más relevante. Se trata de dos personajes, Claudia y Marcelo, que desde un principio han estado en el imaginario para ser los sucesores de López Obrador. Ambos tienen responsabilidades de altísimo nivel, y si bien Claudia ha tenido el enorme reto de gobernar la metrópoli, Marcelo ha tenido importantes encomiendas presidenciales, además de haber sorteado de manera solvente –por lo menos hasta hoy– el haber gobernado la ciudad hace unos años. Para el presidente será muy difícil contener la bronca entre los suyos. Los tiempos marcan el inicio de la contienda, el presidente no ganó todo lo que quiso en las elecciones y tampoco podrá controlar los movimientos de todos. Hay bronca en la granja y los grupos internos se comienzan a alinear en torno al preferido de cada quien. Así que saquen las palomitas porque habrá sillazos, golpes y patadas. Va a estar entretenido.


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