Mussolinescas

López Obrador dijo en una conferencia de la ONU que a Mussolini le habían puesto Benito por Benito Juárez.



En sus momentos chuscos y sorprendentes el presidente López Obrador se transforma lo mismo en historiador, en economista o en crítico literario. Quizá una de las estampas más hilarantes fue cuando dijo en una conferencia de la ONU que a Mussolini le habían puesto Benito por Benito Juárez. Seguro eso llena de orgullo y satisfacción a nuestro presidente y piensa que de esa manera trascendió y se inmortalizó el Benemérito de las Américas.

Pero hay otras muchas cosas que saber de Mussolini. En estos meses pandémicos se publicó la novela M, el hijo del siglo (ed. Alfaguara) del italiano Antonio Scurati. Se trata de una ambiciosa, ágil y bien documentada biografía novelada del ascenso al poder de Benito Mussolini. Hay cosas que asustan por la violencia y hay otras que asustan por su actualidad. A la mejor, sin afán de frivolizar, algunos de los subrayados que vienen a continuación los han escuchado de alguna manera recientemente.

“La emprenden a mazazos con todo. Con calma, con precisión, como expertos en destrucción. En este asalto no hay cuerpo a cuerpo, no hay disputa. No hay ideas, ni siquiera las brutales y vengativas. Pura devastación”.

“No aceptamos que nos consideren una especie de guardaespaldas de una burguesía que, especialmente entre los nuevos ricos, es simplemente indigna y vil. Si esa gente no sabe defenderse por sí misma, que no espere que los defendamos nosotros”.

“El desprecio por los partidos políticos tradicionales ha sido la estrella polar que ha guiado el movimiento fascista desde sus orígenes, pero para gobernar el país ahora lo que hace falta es precisamente un partido. Para gobernar lo ingobernable, para someter el caos, hace falta un partido, un cuerpo político que envaine la violencia escuadrista, una doctrina ecuménica que abarque a todos los herejes de las demás doctrinas, un partido de los antipartido. El Partido Nacional Fascista”.

“Aquí los dirigentes son todos escuadristas, aquí no hay distinción alguna entre políticos y guerreros, aquí a los adversarios se les odia, a los muertos se les venga, la tolerancia sólo genera desprecio, la mentalidad es integrista, la conquista del poder es su consecuencia obligada, la política es aquí milicia, la vida brutal, la muerte sagrada, aquí sólo hay hombres aunados por la experiencia de la lucha”.

“Reconozcamos que el desarrollo de los acontecimientos ha sido pacífico (…). Por desgracia, sin embargo, la ausencia de tragedia, en ciertos momentos de la vida de un pueblo, puede significar escasez de seriedad moral”. La Stampa, 1 de noviembre 1922.

“…indicaciones precisas para la elaboración de las listas. Primero: si los hombres de los viejos partidos quieren sumarse a ‘la gran lista’ del fascismo, hay que dispersarlos. Tendrán que entrar de uno en uno, con la cabeza gacha, desarmados. Obligándolos a abjurar de su pertenecía al partido de procedencia, su reelección será equivalente a la rendición. Su escaño en Montecitorio conllevará la insignificancia política. Fin de los partidos tradicionales, despolitización de la vida parlamentaria, un único gran ‘partido de la nación’, el fascista”.

“Ni siquiera las formaciones más afines han sido capaces de formar un bloque entre ellas. Moraleja: muchas oposiciones, ninguna oposición”.

“O se está a favor o en contra. O fascismo o antifascismo. Quien no está con nosotros, está contra nosotros”. Benito Mussolini, Roma, 24 de marzo de 1924.

“Ésta es la última vez que se celebran elecciones. La próxima vez votaré yo por todos”.

¿Alguna de las citas les suena que las han escuchado por estos lares?

 

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