Canciones para acompañar al sexenio

Algunos grupos opositores, traen como otra del adorado LuisMi y cada que sale a sus giras le salen a cantarle “Si no supiste amar (gobernar), ahora te puedes marchar”.


Canciones para el sexenio


Recientemente el atiendo-emergencias-igual-que-gobierno-nomás-hablando-yo-solito-y-sobre-todo-yo-solo, avisó a los mexicanos que deberíamos estar cantando “gracias a la vida que me ha dado tanto”. No ha faltado quien diga que eso aplica perfecto a escuincles mayores, perdón bendiciones, pues chocolatean y cervecean sin que su papá los regañe ya no por no saber de dónde salió la lana para ambas inversiones sino por haberse pasado a la terrible raza de los empresarios, esa que ha empobrecido a los mexicanos dándoles trabajo.

Esta ñora se inclina a pensar que le quedaría mejor cantar aquella de “Con dinero y sin dinero, yo hago siempre lo que quiero, mi palabra es la ley”, o por lo menos a eso parece aspirar. Aunque también a veces, la ñora le inspira dedicarle la de “Te quedó grande la yegua, te quedó grande la yegua, y a mí, y a mí me faltó jinete”, sobre todo después de verle copiar y subrayar el número de emergencias luego del temblor.

A la secretaria de Gobernación dan ganas de cantarle: “Di por qué, dime, abuelita, di por qué eres viejita, di por qué eres florero, dime Olguita, por qué…”. Y no se diga Marcelo, la tonada que trae en la cabeza es “Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer, van a notar que es un Rolex, y no me voy a ver bien”.

El gabinete en general esta ñora lo imagina en el patio del Palacio que antes era de todos, y ya no, cantando aquella de “A las estatuas de marfil, una, dos y tres así, el que se mueva baila twist, con su tía la Beatriz”, perdón, “con su tía la lombriz”. Y luego se quedan inmóviles porque como se sabe en esa administración es como mejor se sortean las situaciones.

Parece que los subsecretarios y subsecretarias sí pueden renunciar o acaparar la escena como el famoso doctor López-Gatell que además aspiró algún día a ser rockstar, y que cada tarde nos receta una interpretación de “es que siempre estamos viviendo de noche, siempre acompañando a la madrugada, sin hacer pruebas, ni nada de nada”.

Para hacer justicia, algunos del gabinete de primer nivel que andan más movidos, destaca como la pajera dispareja, de la secretaria secretaria casada con el doctor doctor a los que últimamente por la calle les cantan aquella de Chico Ché: “¿quién pompó, quién pompó, quién pompó, esas cositas quién pompó?”.

La otora ministra plenipotenciaria de los planes cubanos y no los sacamos de la pobreza porque luego se les olvida, o sea, Yeidckol Polevnsky parece que últimamente le queda bien aquella de “escondida por los rincones, temerosa de que alguien la vea, platicaba con los ratones, la pobre muñeca fea”. Aunque lo de ratones, podría ser fácilmente ratotas entre las que se había movido muy bien.

Queda claro que la canción que de la Cámara de Diputados hasta ahora es una del Sol, Luis Miguel, el ídolo de las ñoras y punto: “Tú, la misma de ayer, la incondicional, la que no espera nada”. La sociedad mexicana especialmente ya no espera nada de ellos.

Algunos grupos opositores, traen como otra del adorado LuisMi y cada que sale a sus giras le salen a cantarle “Si no supiste amar (gobernar), ahora te puedes marchar”. La ñora sólo espera que la ciudadanía pueda agregar “Aléjate de mí, no hay nada más que hablar, contigo yo perdí, ya tengo con quién ganar”, porque la oposición política todavía sin articularse de modo que dé confianza.

Como sea, la ñora espera que pronto pueda dejar cantar la que ha resonado en su cabeza desde el día de la elección del 2018, “yo sentí que mi vida, se perdía en un abismo, profundo y negro, como mi suerte…”. Por lo pronto, la ñora canta por no llorar.

 

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