Aquí la culpa sí es de Ebrard

Los impuestos de todos los mexicanos se usan para que no se dispare el precio y el dinero extra que está entrando porque está caro el petróleo.



Esta ñora quedó muy patidifusa cuando empezó a leer las columnas de los picudos opinólogos sobre el viaje del traigo-chueca-la-corbata-porque-refleja-mi-tipo-de-gobierno a los Estates, porque en un mismo periódico lo mismo decía que le había ido muy bien que le había ido fatal.

No debe ser sorpresa que esta ñora se inclina a pensar que las cosas no salieron tan bonitas. Basta ver un video que podría usarse para esos comerciales de la “cara de what” con Kamala Harris; o saber que en el momento de entrar a la Casa Blanca no salió el presidente Biden a recibirlo, y sobre todo, enterarse de que se canceló de último minuto una reunión que sí estaba pactada con el gabinete ampliado y que entonces el me-duele-la-cara-de-ser-tan-soberbio se fue a hacer lo que más le gusta improvisar discursitos frente a la estatura de Martin Luther King, en lugar, de hacer algo más útil como reunirse con los representantes de los migrantes a los que tanto alaba porque mandan remesas.

Además de que en reunión “visible” con Biden el me-llevaron-acarreados-hasta-mi-ventana-para-que-mi-frágil-ego-no-sufra rompió completamente el protocolo cuando se aventó 30 minutos leyendo su mensaje en la Oficina Oval donde en realidad nomás se toman fotos y se dan mensajes cortitos. En su larguísimo mensaje, por supuesto, incluyó su chistecín de “a los conservadores de acá no les va a gustar”. Pero todavía peor fue que ofreciera mandar más gasolina a la zona fronteriza para que los gringos pasen a México a llenar el tanque porque está más barata. Lo dijo casi como si fuera su idea, como si los gringos de la frontera y los mexicanos cuando ha sido el caso no se la pasaran consumiendo gasolina o lo que sea del lado que sea más barato.

Lo grave es que la gasolina no está más barata en México porque la produzcamos aquí, o se haya cumplido el milagro de que cueste 10 pesos o que estemos sacando “ventaja” de que el petróleo se vende más caro, sino que la importamos al precio internacional y al momento de fijar el precio la subsidiamos. Es decir, de los impuestos de todos los mexicanos se usan para que no se dispare el precio y el dinero extra que está entrando porque está caro el petróleo se va en eso. Esta ñora se topó así sin querer que en dos años, los subsidios nos están costando 601 mil millones de pesos, ¡y que eso equivale a 2.4 millones de tratamientos para niños con cáncer. En otras palabras, ahora ese dinero que no se está usando para cosas que sí hacen falta ahora se ofrece para que los gringos tengan gasolina más barata.

Esta ñora sospecha que luego de oír la perorata con este nivel de tonterías incluyendo decir que la economía China es la que crece más, el presidente Biden –esta ñora tampoco es muy fan del Biden que es bastante chafita como escribía la semana pasada, pero no deja de ser el presidente del país más poderoso del mundo y nuestro principal socio comercial— se dio cuenta de que estaba frente a un remedo de presidente que cree que echar palabras y palabras es gobernar. Si no se ciñe al más simple protocolo es obvio que no va a ceñirse a ningún acuerdo más complejo porque no le da para más el cerebro.

Eso fue la reunión pública, sabrá Dios cómo fue la reunión privada, pero seguro ahí no habló ni media palabra, basta con leer la Declaración Conjunta. Con esa lectura a esta ñora sí le queda claro que no sabían ni a qué fueron, pues así de la nada resultó que México va a comprar leche en polvo, fertilizantes y poner un montón de millones de dólares para “infraestructura fronteriza”. ¿Qué carambas es eso de infraestructura fronteriza? ¿El muro? ¿Más instalaciones para que la Guardia Nacional detenga a los migrantes? ¿O de plano les van a acercar las gasolinerías a la frontera para que los gringos no tengan que internarse mucho en el territorio no vaya a ser que los asalten?

En esta ocasión, la verdad es que la ñora cree que el no-me-he-enterado-de-que-soy-el-presidente-en-cuatro-años-de-gobierno-y-sigo-en-campaña no es tan culpable de todos estos fallos, sino que es Ebrard.

Es culpable porque si no es capaz de hacer entender a su jefe cómo debe comportarse en una situación tan básica como lo de la Oficina Oval y que saltarse el protocolo lejos de mostrarlo como fuerte lo debilita como interlocutor, el que no cumple su función como secretario de Relaciones Exteriores es Ebrard. Si nos metieron tres obligaciones más, y especialmente la de la leche que va, además, en contra del rollo de la autosuficiencia y que los productores de leche ya dijeron que afectará muchísimo a la industria nacional, es porque él no hizo su trabajo previo y durante la reunión.

Y este manejo desastroso de la reunión es una pequeña muestra de que es más incapaz de lo que parece y que sería un pésimo presidente. La verdad es que a Ebrard lo beneficia que el resto del gabinete es de gente “nueva” o sin carrera previa y tan grises en su desempeño que parecen carentes de materia gris en el cerebro. O sea en tanta “grisedad” es relativamente fácil parecer inteligente… hasta que lo pones bajo luz y se ve tan deslavado y limitado como el secretario de Hacienda, que no fue a la gira y que ahora tendrá que buscar en el presupuesto de dónde pagar la lechita que le sobraba a Biden y que nos enjaretó.

Así que esta ñora recomienda a todos los “ebradistas” que hay por ahí que empiecen a juzgar a Ebrard solito, sin compararlo con los otros, porque si no puede negociar bien una vista a Washington menos va a poder con todo un país que estará en peores circunstancias en dos años más.


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