Los grandes éxitos de los ochenta

Hoy lo que se tiene que hacer es reformar la Constitución y eso es más difícil porque se necesitan más votos que para pasar una ley.



Esta ñora recuerda que cuando estaba creciendo eran muy comunes los apagones y por eso todo el mundo entendía perfecto aquella canción de Yuri que iba así: “Con el apagón qué cosas suceden, qué cosas suceden con el apagón”. Pues resulta que el en-Huauchinango-me-hicieron-ver-tan-mal-que-mejor-ni-me-presento-en-el-Senado ya mandó sus propuestas, en carácter de iniciativa preferente al Poder Legislativo.

Y su bonche de modificaciones le han llamado precisamente Ley Apagón porque amenaza con volver al control total (o sea la revés de la canción de Flans: “No controles mi forma de vestir, porque es total, no controles…”) de CFE sobre la producción de luz, lo que lograría lo contrario de lo que se propone porque en lugar de buscar que muchos productores obtengan gracias al sol o al viento energía más barata, la CFE pondría los precios y favorecería el uso de petróleo y sus derivados para obtener electricidad.

Así mientras esta ñora barría y cantaba aquello de Magneto: “Golpeando con las palmas, suena tremendo, se siente un ritmo loco”, se dio cuenta que en realidad es una buena noticia que hoy se esté hablando de la Ley Apagón, porque es prueba de que mal que bien, las instituciones en el país funcionan. Pues el anterior intento, llamado Ley Combustóleo, (oficialmente Ley de la Industria Eléctrica) fue contenida por el Poder Judicial porque iba en contra de lo que dice la Constitución y de muchos tratados internacionales y esta ñora no sabe de cuántas cosas más. Por eso, hoy lo que se tiene que hacer es reformar la Constitución y eso es más difícil porque se necesitan más votos que para pasar una ley.

La ñora como todos volteó primero a ver al PRI para saber como de qué lado iba a mascar la iguana y resulta que por lo menos Alito, el presidente del PRI y diputado, también anda ochentero y canta aquella de Mecano: “No me mires, no me mires, que no me he puesto el maquillaje, y hoy mi aspecto externo es demasiado vulgar, para que te pueda gustar”.

Lo que no sabe esta ñora es si lo que anda arreglando el PRI es cambiar hasta sus estatutos porque resulta que, aunque el ni-bajé-el-precio-de-la-gasolina-ni-del-gas-ni-bajaré-el-de-la-luz les exhorta a los priistas a recordar a López Mateos que nacionalizó la electricidad hace como sesenta años, pues los estatutos mismo del PRI les impiden hoy en día votar a favor de la Ley Apagón. Por ello, quizá necesitan primero cambiar su maquillaje.

Obvio, la ñora y mucha gente, así como los partidos de la coalición cantan que si el PRI se anda doblando y cediendo a Morena le vamos a dedicar aquella famosísima de Pimpinela: “Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa, y pega la vuelta”.

Por cierto, todo el mundo cree que Morena y el Verde cantan siempre la de Timbiriche “No lo puedes llegar a negar, tú y yo somos uno mismo whoa oh”, pero esta ñora sí recuerda que no fueron tan uno mismo con la Ley Combustóleo que sí fue rechazada abiertamente por el Verde y no la votaron ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados.

El Verde hoy tiene un peso diferente en la política, no sólo porque para las reformas constitucionales se necesitan muchos más votos sino porque el Verde tiene más votos suyos de sí que hace tres años. Por eso, a esta ñora, le extraña que nadie le esté preguntando al Verde si actuará diferente. Para animarlos a ser congruentes esta ñora les dedica a los diputados verdes este rolón de la Romo: “Yo no te pido la luna, /nomás te pido no votes, /por esa ley de locura / que deja más humo / y más cara la luz”.

Ahora que el ataque de canciones de los ochenta anda con todo, no sólo en el Legislativo. Esta ñora supo que en el Conacyt, la Elena Álvarez Buylla anda cantando desde hace semanas aquella de Laura León: “Yo no soy abusadora, yo no soy abusadora” porque ahora quiere hacer creer que lo de las acusaciones a los 31 científicos no son cosa suya. Pero resulta que a un director interino del CIDE, una universidad que pagamos entre todos con nuestros impuestos y que depende del Conacyt, lo acaban de correr porque expresó su desacuerdo con lo que hace la Buylla. Le sacaron un reglamento que al que deben apegarse todos los que trabajan ahí que básicamente dice: “Si piensas diferente y quieres conservar su chamba, cá-lla-te”.

Esta ñora también leyó que en los pasillos de Palacio, Gatell ahora canta a voz en cuello aquello de Mocedades: “Sólo fui tu (sub)secretario, hemos compartido juntos, tus fracasos y tus triunfos, hasta creo haber tejido yo tus canas” porque el que-los-jóvenes-no-se-acostumbren-al-dinero-porque-quiero-que-desde-los-18-tramiten-su-RFC ya ni le abre la puerta y le dice que le deje sus planes de vacunación ahí con algún asistente.

Y otro de los fieles que anda muy ochentas es el llamado magistrado Vargas quien propuso al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, o sea, el TEPJF que no se investigue a Pío López Obrador por aquello de los sobres con dinero en efectivo. Pues Vargas que perdió muy gacho la votación porque ningún otro magistrado votó con él. Le cuentan a esta ñora que se retiró cantando la de Lucía Méndez: “Soy un alma en pena que va arrastrando cadenas…” porque no sabe cómo va a reaccionar el acuso-a-los-fondos-buitres-que-no-zopilotes-de-subir-el-precio-los-bonos-de-Pemex-nomás-porque-dije-que-ya-tenía-lana-para-comprarlos con este fracaso tan familiar.

Esta ñora se despide con la rola que la acompañado estos casi dos años: Ahahahah, ahah, bailando sin salir de casa, ahahahah, ahah, bailando sin salir de casa…”.


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