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Se le acaban los trucos al que se cree mago

La tragedia del Metro ha sido tan devastadora que muestra lo mal que hicieron las cosas los que siguen formando parte del gabinete y de Morena.



A esta ñora nunca le han gustado los payasos, pero los magos le encantan. Esa forma de jugar con los sentidos y hacer caer al espectador es fascinante. El problema de los magos es que los trucos deben ser renovados porque si no resultan aburridos y se empiezan a ver los hilos.

Obviamente el estoy-desesperado-por-cambiar-el-tema-y-que-olviden-la-tragedia-del-metro alguna vez resultó un mago y sus trucos le funcionaban más o menos bien, pero últimamente esta ñora nota que no sólo han perdido efectividad, sino que el público y sobre todo los otros que forman parte del circo de la política mexicana han decidido que su acto ya duró mucho.

Los trucos repetidos: acusar a periodistas, ahora va de uno en uno y a veces regresa; esto incluye a los periódicos en sí a los que acusa de tener préstamos (que pagan), pero olvida mencionar a su cuate Epigmenio que recibió lana del banco para el fomento de la exportación. El truco se ha repetido tanto que esta ñora ya está ofendida (y seguro otros columnistas y periodistas también) de que ni una mencioncita le haya tocado, caray, ella tan empeñada en ser neoliberal. Ni modo, no desespera y seguirá. O sea, como el truco ya le hace el favor a sus críticos, los valida.

Otro de los trucos que esta ñora ha detectado que más le ha gustado desde que inició su sexenio es sacar el tema de la reelección/alargar/acortar mandato según la voluntad del pueblo. Esta semana los ha usado por lo menos dos veces. En una dijo que la gente en Tabasco se lo pedía. Esta ñora no sabe cuándo habrá sido eso: ¿Después de que se bajó del avión en el que explicó cómo había inundado a los más pobres? ¿O fue en su viaje de fin de semana para según dijo el miércoles apagar un incendio en Dos Bocas cuando dijo “al carajo” a los de Tláhuac? La verdad es que usarlo tan cerca de las elecciones esta ñora duda que le dé el aire salvador o de esperanza que cree que lanza.

El más socorrido de los espectáculos del yo-quería-ser-Raúl-Velasco-cuando-era-joven-y-me-cumplí-el-capricho-en-la-mañanera-del-10-de-mayo es repetir y repetir que con él empieza todo. Y esta ñora quisiera estar de acuerdo en que con su sexenio empieza todo el desastre, pero no. El desastre venía de muchos años atrás y lo único que ha hecho es hacerlo todo peor. Además, y por eso la tragedia del Metro ha sido tan devastadora es que muestra lo mal que hicieron las cosas los que siguen formando parte del Gabinete y de Morena.

Es que el truco de vengo a renovar todo, esta ñora ha notado, no funciona si la hoy responsable de la Ciudad de México ya trae el antecedente de la caída de la Escuela Rébsamen por errores, omisiones y cosas así que sí le tocaban cuando era alcaldesa de Tlalpan. O sea, ya llegó abolladita. El truco de querer acusar al único que no está en Morena, pues como que no funcionó y tan no funcionó que el intento de desaforarlo duró menos de 24 horas.

El pañuelito blanco ha perdido protagonismo, pero últimamente el confundo-ayuda-con-me-voy-a-echar-otra-tlayuda ha decidido recuperar el golpear a asociaciones civiles, pero con el plus de echarles un poquito de cátsup, o sea, decir que los gringos le andan haciendo al intervencionismo. El problema con sus ataques es que el Ejército recibe fondos del mismo modo que mexicanos contra la corrupción, de la misma bolsa. Pero claramente ese espectáculo de “me atacan como a Madero” nomás es para consumo interno, porque esta ñora no leyó en ninguna parte que repitiera o reclamara en su reunión con la vicepresidenta (¡Pobre el chistecito de la frase de Díaz otra vez porque ya no tiene más trucos!) Pero eso sí, de las controversias que empiezan a surgir por el T-MEC ahí sí la respuesta no es ni chistosa ni acertada.

Desde que inició el periodo electoral al nadie-me-ha-visto-trabajar-por-las-tardes-ni-por-error-ni-por-nada el nuevo truco se llama “desaparezco la ley electoral”. Así con la mano en la cintura acepta que se mete en las elecciones. Esta ñora no sabe de leyes pero se le hace que confesar en cadena nacional una ilegalidad quizá en el corto plazo no tenga consecuencias legales por aquello del fuero y demás, pero igual que lo de decir que soltó a un delincuente como Ovidio eventualmente puede resultarle contraproducente.

Esta ñora, como decía, ha notado que los demás participantes del circo político ya andan como que agarrando ganitas o enjundia y de pronto, no sólo el IFAI dice que tomará acciones legales para parar eso del registro de biométricos, sino también el IFT (que es el Instituto Federal de Telecomunicaciones). Además el Tribunal Electoral que ya había sacado al Toro del ruedo, pues ahora dice que pío pío y que sí sigue el caso de las bolsitas del doctor Chapatín que el hermano Pío recolectaba con “aportaciones” del pueblo.

No es que esta ñora haya entendido por qué a cabalidad, pero resulta que legalmente les queda algo así como una rayita de batería a la Ley Combustóleo y a la Ley de la Industria Eléctrica porque están detenidas.

Y los trucos que se desgastan y desgastan lo hacen mientras el personal de salud completo sigue sin estar vacunado, pero ahora cree que con meter sin ton ni son a las mujeres embarazadas va a subir puntos. Las metas de los planes de la misión cumplida de Ebrard a finales del año pasado no es que vayan mal, es que ya ni se parecen. Cada día inventa un nuevo grupo que se puede vacunar antes de acabar con el anterior.

Esta ñora está consciente de que el espectáculo acaba hasta que la gorda canta, y en esta caso, no es que acabe el espectáculo pero en este caso, la gorda somos los ciudadanos que o le echamos montón a ir a votar, pero como nunca en nuestras vidas o este espectáculo malísimo y cada vez con más alfileres no va a cambiar y todo empeorará.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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