Circo de una pista

El presidente vivió la fantasía de inaugurar una pista que ya estaba inaugurada y usada desde hace décadas. Lo hizo además en un avión militar como todos los que llevaban más de setenta años aterrizando ahí.


Circo de una pista 


Esta ñora tiene un conocido, o sea, era un ñoramigo; pero ya le da pena ajena haberlo considerado así, que luego de mucho pleito con sus hermanos por fin pudo declararse dueño de un terreno por allá por Texcoco. El conocido comenzó a construir una casa fantástica donde pensaba vivir luego de casarse y pidió varios créditos para ello; algunos eran a largo plazo para pagar el mantenimiento, la luz, el agua y otras cosas. Además, usaba el dinero de la renta de un departamento medio chafa para pagar parte de esos préstamos.

La nueva mansión estaba diseñada por un arquitecto de esos de relumbrón, diría la ñorabuela. Llevaba como un treinta por ciento de la obra cuando una extraña enemiga, perdón, su novia le pidió que como regalo de boda por favor cancelara la construcción porque había un charquito con charales y que a ella le preocupaban mucho los charalitos.

Varios de sus familiares y esta misma ñora le advirtieron que si cancelaba la construcción le iba a tener que pagar un montón de dinero, de hecho iba a tener que pagar completa la casa porque la debía y se iba a quedar sin casa. El conocido embriagado por los perjúmenes de una loción llamada Triunfo Electoral que le regaló la novia, pues procedió faltaba más sobraba menos. Negoció con los contratistas y pagó así de golpe 71 mil millones de dólares y les contó a todos que ya había pagado toooodo y, además, que empezaría a hacerse otra casa en unos terrenos de la familia de la novia, así que comenzó a pagar una nueva construcción.

Ahora que ya están casados se quedaron sin esos 71 mil millones de guamazo, además, el dinero de las rentas del departamento lo siguen usando para pagar algunos créditos a largo plazo que no pagó (sí, querido lector, el TUA que es un impuesto que pagan todos los viajeros por usar el aeropuerto Benito Juárez se sigue dando a los que habían comprado bonos pagaderos a cinco, siete, diez, veinte años se va a pagar a los acreedores), y ahora ha gastado miles de millones más en su casita de lámina en medio de tolvaneras en Santa Lucía bajo la sombra de un hermoso cerro y sobre un cementerio de mamuts. ¡Una belleza!

El conocido no se detuvo para celebrar la inauguración en Santa Lucía, y nos mandó una liga para ver un espectáculo de cortar el listón de una casita ¡que ya estaba desde antes, nomás le agregó una bardita y dos macetas! Además, mostró un aplanado donde antes la familia de la novia tenía cuatro o cinco casitas recién construidas. ¡Tiraron las casitas para ampliar su aplanado y pagaron también por tirar las instalaciones nuevecitas que el Ejército había construido ahí! Talleres electromecánicos y otras construcciones enormes que hoy no existen.

Eso fue lo que el miércoles se vio con un gran espectáculo la “inauguración” de la extensión de una pista que ya estaba. Para lo cual se puso en riesgo a varias autoridades del país pues, hasta el presidente de la Suprema Corte (¿y la separación de poderes, apá?) se subió junto con el prohibido-prohibir-nomás-se-vale-atacar-a-cualquiera-que-no-piense-como-yo para volar ONCE minutos, sí ONCE minutos y vivir la fantasía de inaugurar una pista que ya estaba inaugurada y usada desde hace décadas. Lo hizo además en un avión militar como todos los que llevaban más de setenta años aterrizando ahí.

Pero le dirán a la ñora que también aterrizaron aviones comerciales. A esta ñora no le queda claro si fue porque les hizo ojitos o manita de gato (la amenaza de quitarles concesiones para operar ha de ser muy gacha) a tres compañías para que desfilaran por la pasarela con aviones vacíos.

Estos vuelos además se extendieron por tres horas antes de que los dejaran finalmente aterrizar y las compañías de aviación por complacer al ahora-sí-voy-a-nombrar-gobernadores-aunque-sea-nomás-para-que-me-organicen-mis-cositas-en-Palacio gastaron en total unos 23 mil 700 dólares, o sea, unos 474 mil pesos (¿cuánta vacunas se pudieron haber donado con ese dinero?) en volar aviones vacíos y aterrizar en una pista para dar un espectáculo televisado.

Esta ñora no olvida por qué el gobierno del soy-como-ustedes-pero-a-mí-me-atienden-cinco-médicos-y-dizque-me-dan-los-tratamientos-más-modernos-que-ustedes-nunca-verán no tiene dinero, porque incluso antes de entrar a gobernar utilizó una cantidad exorbitante de dinero en pagar un capricho. Con ese dinero que tiró, esta ñora encontró que se podrían haber pagado 177 millones de dosis de Pfizer. Y esta ñora no olvida que se sigue pagando ese capricho mes a mes y seguramente se le está poniendo dinero del presupuesto porque con la caída de vuelos los ingresos por TUA han de estar por los suelos.

Pero esta ñora además sospecha que el circo de una pista tampoco les debe haber caído nada bien a los que eran los verdaderos festejados de ese día: los miembros de la Fuerza Aérea Mexicana. Pues el 10 de febrero era su día desde 1992. A ese nivel llegó el absurdo festejo: tres aviones comerciales vacíos aterrizaran en una pista que ya estaba en una base que sigue siendo MILITAR también fue un robo para los pilotos militares y un intento bastante poco lucidor para distraer a los que se dejan encandilar por espejitos, perjúmenes y charalitos, que no somos todos.


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