Los extraordinarios aires de renovación

Los presidentes y los gobernantes no son el problema o la ventaja de un país, sino que son un simple síntoma de cómo está una sociedad.



Esta ñora ya está puestísima en sus propósitos de Año Nuevo, después de todo ya pasó la rosca y aunque faltan los tamales, esta ñora está dispuesta a que sean sus palabras las que la metan en aprietos y no que su ropa le apriete.

Como en Palacio Nacional siempre tienen otros datos, parece que los aires de renovación que con los que se suele empezar el año, no sopla por allá nunca. El me-voy-a-jugar-beisbol-a-la-menor-provocación-porque-no-tengo-idea-de-qué-es-gobernar no reaccionó y desperdició la oportunidad para cambiar al rockstar de la pandemia, luego de sus vergonzosas y claras escenas sin cubrebocas en un avión, o sentadito en la playa echándose unas pellizcadas o nadando en la casa cara de hotel de la extensa familia a la que dijo fue a visitar en Oaxaca.

A principios del sexenio, por una cosa mucho menor, como detener un avión para llegar a tiempo, la secretaria de Medio Ambiente fue corrida, pero a dos años y con una cosa mil veces más grave, incluso se le califica como “un extraordinario servidor público”. Lo de extraordinario pues sí, sale de lo ordinario porque habla de corrido y tienen menos de 65 años, lo de servidor también es clarísimo, ha servido como tapadera, distractor, leedor de poemas y creador de frases célebres como “tiene fuerza moral, no fuerza de contagio” y lo de público, también es muy claro: ha sido público cuando se echaba sus guajolotas y ahora sus pellizcadas.

Al parecer en dos años, al desespero-tanto-a-mi-esposa-que-prefiere-mancharse-con-tierra-con-tal-de-ayudarme se le ha achicado tanto su círculo de confianza que seguro mantiene a los otros extraordinarios como Bartlett que ha logrado un extraordinario apagón generalizado por la flojera o el miedo de encontrar quien lo sustituya. Es asombroso que no se corra al responsable de un apagón que tan amplio en el país. Y menos que se siga defendiendo a quien falsifica un documento para explicar el apagón… está resultando mucho peor que el dinosaurio del cuento: nos despertamos y nos despertamos y sigue ahí.

Y ya ni decir nada de sus “incorporaciones femeninas” de últimas fechas como han sido doña Tatis, que por lo que esta ñora sabe en su vida no ha vendido nada ni con catálogo de Tupperware, y la Delfina que se siente pez en el agua rasurando sueldos ajenos… son las representantes de las “ñoras”. Si nos salen igual de aguerridas, dispuestas y que el florero de Gobernación, los extraordinarios aires de renovación femenina habrán dominado este sexenio… ¿o no?

En fin, que en eso de andar en la renovación esta ñora se puso a “ler”, pero no está muy segura de si continuar haciéndolo, pues leyó por ahí que los presidentes, y en general, los gobernantes tanto buenos como malos, no son el problema o la ventaja de un país, sino que son un simple síntoma de cómo está una sociedad y de eso no se salvan ni los vecinos del norte ni los de muy al sur ni los ingleses que ahora sí se quedaron solos en su isla. Todo pueblo sí tiene, aunque duela, el gobierno que merece.

La verdad luego de meditarlo, esta ñora estuvo a punto de romper su propósito de bajarle al mezcal. Porque esta ñora está segura de que este año, sí se va a cambiar al Congreso para que no sea del mismo color que el partido del presidente, pero no si no cambiamos como sociedad y presionamos a que esos diputados respondan a las necesidades de sus electores, si no nos organizamos entre vecinos o con gente con nuestros intereses, si no invertimos en proteger a la familia, en dar oportunidades a los jóvenes, si seguimos esperando que las soluciones lleguen de arriba pues tendremos lo mismo; pero con otro nombre. Okey, lo del propósito del mezcal esta ñora lo retoma el próximo lunes.

 

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