Padres y madres que trabajan, ¿hijos adictos?

Impulsar políticas de Balance Trabajo-Familia es bueno para las empresas, para los gobiernos y para las familias.



Papá y mamá salen a trabajar, el dinero cada vez alcanza para menos y ambos se esfuerzan por sacar a su familia adelante. Ambos como un equipo se esfuerzan codo a codo por dar lo mejor en sus trabajos y también en su casa.

El problema es que muchas veces el trabajo de papá y mamá les impide pasar tiempo de calidad con sus hijos. A veces los trayectos a la oficina son demasiado largos, a veces porque “hay hora de entrada, pero no hay hora de salida” o a veces es tanta la exigencia laboral que quedan pocas fuerzas físicas y emocionales para dar lo mejor en casa…

Por ejemplo, en la Ciudad de México, los padres y las madres de familia que trabajan llegan a invertir de 2 a 3 horas al día para llegar al lugar del trabajo y ¡pueden llegar a gastar la tercera parte de su sueldo en transporte!

Además, de acuerdo con un estudio de la economista Sophia Aguirre, los niños y niñas que no comen en familia tienen diez veces más de probabilidades de consumir drogas y disminuye casi la mitad su desempeño académico.

Es por eso que es muy importante que los gobiernos y las empresas diseñen acciones que promuevan el Balance Trabajo-Familia como licencias por maternidad y paternidad, teletrabajo o home office, horarios flexibles, guarderías y salas de lactancia, entre otras.

También es importante fomentar en padres y madres de familia una labor corresponsable en el cuidado de los hijos y las labores domésticas para que ambos tengan las mimas responsabilidades familiares y las mismas oportunidades laborales.

Impulsar políticas de Balance Trabajo-Familia es bueno para las empresas, para los gobiernos y para las familias. En las empresas se reduce la rotación de colaboradores y aumenta su productividad. Los gobiernos pueden reducir índices de consumo de sustancias adictivas e índices de violencia. Y las familias se benefician al poder contar ingresos económicos al salir a trabajar sin tener que renunciar a la convivencia y a la integración familiar.

Por la familia y por la niñez, impulsemos una cultura de Balance Trabajo-Familia


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