El gobierno banquero

AMLO ha anunciado la construcción de 2 700 sucursales en todo el país del Banco del Bienestar, particularmente en los municipios donde no existen servicios bancarios.


Bancos del gobierno 


Con excepción del Banco de México, Nacional Financiera y quizá el Banco de Comercio Exterior, la mayoría de los bancos o instituciones financieras que ha fundado el gobierno mexicano han fracasado o han tenido un desempeño mediocre. Y es, como muchos afirman, la lógica del mercado no es para el Estado. Por ello, cuando entra a un terreno donde el mercado es quien define el valor que aportan las instituciones, al Gobierno no se mueve con facilidad, se tropieza y termina quebrando o con pérdidas que tiene que asumir la administración pública.

El Banco de México es una institución central cuya función consiste en regular la política monetaria del país y asegurar que, desde esta perspectiva, no se produzcan desequilibrios que puedan romper los términos de los intercambios económicos. Cuando en el pasado la política metió mano en el Banco de México y alentó la emisión descontrolada de dinero para financiar el déficit gubernamental como consecuencia de las políticas populistas, el resultado fueron las crisis recurrentes iniciadas con Echeverría y cuya última afloración la sufrió Ernesto Zedillo.

En tanto que su función es eminentemente técnica, el Banco de México ha requerido un ejercicio altamente profesional de seguimiento de la economía mexicana, determinando así las tasas de interés y la emisión de moneda, a fin de promover la inversión y el ahorro, entre otras funciones. A fin de garantizar ese profesionalismo, se dotó al Banco de México de autonomía, a fin de evitar su manejo político. El Banco de México no entra en relación con el público, y aunque ha participado en el financiamiento de actividades económicas, lo ha hecho principalmente a través de fideicomisos que actúan como banca de segundo piso.

Otros bancos que ha fundado el Gobierno han sido fracasos, recuerdo ahora el Banco Nacional de Crédito Ejidal, que llegó a ser conocido como el Bandidal, porque era un mecanismo para financiar a ejidatarios que luego no pagaban sus deudas. Otro tanto ocurrió con Banpesca, para mencionar dos ejemplos.

Ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido crear el Banco del Bienestar, transformando al BANSEFI que venía apoyado a las clases populares, a fin de utilizar este mecanismo como medio de dispersión de los recursos de los programas sociales. Para ello ha anunciado la construcción de 2 700 sucursales en todo el país, particularmente en los municipios donde no existen servicios bancarios. Este año, por lo pronto, se construirán, dice, 1 350.

Anteriormente, ya la SEDESOL había utilizado el BANSEFI para el mismo propósito, pero, ciertamente, el número de sucursales era insuficiente. Posteriormente se firmó un convenio entre el Banco y Telecom para que las oficinas del telégrafo apoyaran estas tareas. Durante el gobierno del presidente Fox Telecom fue el instrumento de entrega directa de los apoyos del programa de Atención de Adultos Mayores del Campo, que operó en las zonas de alta y muy alta marginación del país, y se hizo con eficacia, eliminando la intermediación.

Con el acuerdo firmado entre BANSEFI y Telecom, su operación pasó de atender a 342 municipios con 426 sucursales, a estar presente en 1 255 municipios y contar con 1 720 oficinas más para la atención del público, sin necesidad de construir nuevas sucursales, con lo que implica de inversión, contratación y capacitación de personal, así como la generación de la infraestructura de operación. Por lo pronto, las nuevas 1 350 sucursales son menos ventanillas que las que ya se atendían anteriormente a través de Telecom. Desconozco si con la transformación de BANSEFI en Banco del Bienestar ha cesado la vigencia del convenio a que he hecho referencia o se mantendrá.

Será interesante conocer al detalle los servicio que otorgará el Banco del Bienestar, los lugares donde se ubicará y los beneficios reales que pueda aportar su operación. La intención de atender a los marginados es buena, como se suponía que lo eran los bancos que le han precedido. Sin embargo, eso tiene un costo que dadas las características de la población que se pretende atender me parece que requerirá de subsidios que, por otra parte, se reducirán de otros programas, incluso de los mismos a lo que se supone apoyará el nuevo banco que aspira a ser el de más sucursales del país, casi mil más que el banco privado con mayor presencia.


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