Todos coludos o todos rabones

Como AMLO conoce bien la estrategia y la táctica, ahora no quiere que se la apliquen a él, y poco a poco va tomando medidas para acallar a los disidentes, por fifís, conservadores, defensores de sus intereses, enemigos de la 4T, etcétera.


AMLO 


Después de la frustración de Andrés Manuel López Obrador porque no fue designado como candidato del PRI en Tabasco, se inició su carrera como opositor. Los motivos para manifestarse, bloquear caminos y hasta pozos petroleros no faltaron. Se caracterizó en su tierra por ser un verdadero agitador, y desde ahí saltó a la palestra nacional.

Posteriormente, como militante del PRD, el ahora presidente también realizó y alentó diversas formas de protesta. La más famosa de ellas fue la del 2006, cuando alegando fraude electoral, auspició la toma de la Cámara de Diputados y del Paseo de la Reforma.

Como en el 2006 gobernaba el Distrito Federal el PRD, éste nunca actuó o estorbó los diferentes desmanes que los perredistas realizaron en aquel momento ni la toma del Zócalo en vísperas del tradicional desfile del 16 de septiembre. Tuvo que ser la Secretaría de Gobernación la que negociara con Alejandro Encinas, sustituto de AMLO al frente del Gobierno, para que a condición de que Vicente Fox no diera el “Grito” del 15 de septiembre, los perredistas se retirarían para permitir la parada militar del día siguiente. Vicente Fox se fue a Dolores Hidalgo y Carlos Abascal acompañó al jefe de gobierno en la ceremonia del Zócalo.

De la toma de la Cámara de Diputados no se conocen todas las posibles anécdotas, pero ahí se escenificó una verdadera “guerra” entre panistas y perredistas curul por curul y hasta la tribuna y los lugares de la presidencia, pues los perredistas, instruidos por López Obrador, pretendían impedir que Felipe Calderón protestara como Presidente. Se tuvo que realizar una verdadera maniobra militar para que el presidente electo y el presidente Fox aparecieran al frente de la Cámara, transitando por pasillos para aparecer detrás de las enromes banderas nacionales que presiden el recinto parlamentario, para que se hiciera la toma de protesta y la transmisión de la banda presidencial en el Congreso.

Previamente, por iniciativa del secretario de Gobernación, Carlos Abascal, se ideó una ceremonia en Los Pinos, donde a las cero horas del día primero, el presidente electo había asumido el poder, independientemente de lo que sucediera más tarde en el Congreso. La ceremonia fue transmitida por televisión para que los mexicanos supiéramos que “haiga sido como haiga sido”, en frase de Felipe Calderón, ya teníamos nuevo presidente.

No obstante, violando las leyes y mandando al diablo las instituciones, López Obrador se declaró “Presidente Legítimo”, se impuso una banda presidencial con el águila federalista del Siglo XIX (se cuidó de no violar la ley que define el Escudo Nacional). Y sin rubor alguno se dedicó a pasear por el país ostentando ilegalmente dicho título.

Sin duda alguna que el actual presidente no hubiera llegado a su cargo sin esa estrategia de confrontación, insultos a las autoridades, bloqueos, etcétera. Fue una maniobra que le permitió estar presente en todos los medios, pues supo manipularlos para ser “noticia”, convirtiéndolos en aliados involuntarios para que hicieran campaña a su favor, posicionándolo ante la opinión pública nacional durante varios años, en una campaña política permanente que habría de culminar en un triunfo contundente en el 2018. Además de su posicionamiento (a pesar de la triste imagen que dio en los debates electorales televisados), su discurso anticorrupción y el presunto pacto con Enrique Peña Nieto para desprestigiar a Ricardo Anaya y con un candidato externo del PRI que favoreció la emigración del voto tricolor hacia Morena.

¿En quién se inspiró AMLO para su estrategia política? Es difícil decirlo. Lenin proclamó la fórmula de “agitación y propaganda”; Mussolini organizó la “Macha sobre Roma”; Hitler aprovechó la crisis alemana y con su oratoria apeló a los depauperados, a los jóvenes y a la clase baja y aunque sólo obtuvo el 33 por ciento de los votos, logró ser nombrado canciller de Alemania; Mao Tse Tung hizo una guerra militar de la periferia al centro, no le importaban las grandes ciudades, sino primero las pequeñas y luego dio el golpe final. Fue un poco de todo: primero los pobres, presencia en todo el país, atracción a los jóvenes universitarios previamente adoctrinados en las universidades y ataque a la corrupción. Siempre “agit y prop” (agitación y propaganda).

Como AMLO conoce bien la estrategia y la táctica, ahora no quiere que se la apliquen a él, y poco a poco va tomando medidas para acallar a los disidentes, por fifís, conservadores, defensores de sus intereses, enemigos de la 4T, etcétera. No admite que se le trepen a las barbas, que se revuelvan en su cara, ni admite presiones, como se levanta temprano, pide que lo dejen dormir; a las madres que protestan por la cancelación de las ignora y menosprecia. Y la cereza del pastel ha sido la legislación auspicia y apoyada públicamente por él para castigar con la “Ley garrote” a los manifestantes que en su tierra, Tabasco, hagan lo que él hizo: bloquear caminos y pozos petroleros.

Y es que en la 4T hay dos pesas y dos medidas. Se les olvida que todos coludos o todos rabones.

 

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