Independencia de México: peregrinaje a la libertad

Alcemos grito de independizarnos de todo ambiente de destrucción en el ser humano, a todo acto que atente contra la Creación.


 Independencia


“Nuestra existencia es una peregrinación, un viaje. Incluso aquellos que están inspirados por la simple esperanza humana, perciben el atractivo del horizonte que los impulsa a explorar mundos que aún no conocen. Nuestro espíritu es un espíritu migratorio. No nos convertimos en hombres y mujeres maduros si no percibimos el atractivo del horizonte, ese límite entre la tierra y el cielo que exige ser alcanzado por un pueblo que camina”. Papa Francisco.

¿Cómo viviremos esta fiesta de la Independencia?, ¿podremos sumarnos al unísono y gritar ¡Viva la 4a transformación!?

Porque ser independiente no es ser ajeno, tampoco ser indiferente y mucho ser poco realista. En esta fiesta de la Independencia sin duda celebraremos mucho, hay que celebrar siempre, a diario. Pero nuestra tónica ya no es la de brindar por habernos separado de la corona española; va más allá, la pregunta del hoy es: ¿de qué debemos separarnos, apartarnos, alejarnos que no nos permite ser independientes?

La independencia se construye día a día. En las decisiones, en los retos que la vida nos ofrece para acrecentar nuestra luz y nuestro compromiso de ser más afines (imagen y semejanza) a Dios.

Hoy en día aún somos esclavos de muchas cosas. El materialismo nos ata con cadenas invisibles llenas de wifi y aplicaciones. Hemos creado dependencias y necesidades afines a la era que vivimos.

Alcemos grito de independizarnos de todo ambiente de destrucción en el ser humano, a todo acto que atente contra la Creación. A toda forma de muerte y dolor, sufrimiento y represión.

Sí a la única libertad. La que viene de la dignidad del ser humano. Esa libertad que permite ser para sí y ser desde los demás. Libertad por causa y efecto divino, libertad del corazón y del espíritu.

Celebremos que por ser hijos de Dios ya somos abundantes sin medida. Completos y en camino a la perfección. Celebremos que detrás de cada acontecimiento hay una bendición escondida. Que detrás de cada experiencia está la certeza de vivir un despertar. Y que cada vez avanzamos en eliminar el deseo de dar sólo para sí mismo. Sino de ser uno con el cosmos.

México libre, decretado por siempre y para siempre. Libre de toda cerrazón y de todo mal deseo. Libre de la segregación y del sectarismo. Libre del egoísmo y de los nuevos pecados que apartan al hombre de su prójimo. México libre para amar, México libre para servir, México libre desde la verdad.

 

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