Los testigos protegidos

El caso de Lozoya ¿no será una situación inoportuna? Claramente, el tema hubiera tenido más impacto en marzo de 2021, a tiempo para influir en las elecciones para la renovación del Congreso y algunas gubernaturas estatales.


Corrupción


Los testigos, protegidos o no, han sido utilizados de diversas maneras para las investigaciones policiacas: contra la delincuencia organizada, en casos de corrupción y otros donde es difícil obtener pruebas contra los criminales.

En resumen: un criminal, contra el cual se tienen pruebas suficientes para condenarlo, negocia con las autoridades investigadoras para eliminar o reducir su condena a cambio de entregar información que permita condenar a otros criminales. Muchas veces, el testigo recibe también protección contra los delincuentes a los que está acusando; de ahí el término de testigo protegido.

Viene al caso el asunto de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex. Miembro de una familia muy ligada al PRI, desde su bisabuelo muy cercano a Álvaro Obregón. Emilio Lozoya es acusado de recibir sobornos de la compañía brasileña Odebrecht, a cambio de contratos de Pemex, asunto por el que iba a ser juzgado. Tras su salida del país, Lozoya es extraditado a México para ser juzgado.

A unas cuantas horas de su llegada, se anuncia que revelará casos de corrupción, presuntamente a cambio de no ser juzgado por la acusación de corrupción. Casi de inmediato, declara haber entregado dinero a exdiputados del Partido Acción Nacional (PAN) y a su excandidato presidencial Ricardo Anaya, que compitió en las elecciones pasadas contra López Obrador. Los sobornos en cuestión tienen que ver con la aprobación de la Reforma Energética que se dio en tiempos del presidente Peña Nieto y que la actual administración está desmantelando.

El tema, además del hecho de que el proceso penal se está litigando indebidamente en los medios, lleva a los ciudadanos a hacernos algunas preguntas:

• ¿Podrá don Emilio ofrecer pruebas sólidas de sus dichos? Más allá de sus afirmaciones, ¿tendrá pruebas que sean suficientes, a satisfacción de un juez, para demostrar sus acusaciones? Porque, hasta ahora no ha presentado nada por el estilo.

• ¿No ocurrirá como las acusaciones contra Ricardo Anaya, durante la contienda electoral del 2018, acusaciones que se desvanecieron en cuanto terminaron las elecciones?

• ¿No se trata de un ardid para distraer a la opinión pública en un momento en que la popularidad del presidente venía de bajada? Porque, efectivamente, a raíz del asunto Lozoya, en estas semanas la popularidad del primer mandatario ha mejorado, si bien marginalmente.

• ¿No será una situación inoportuna? Claramente, el tema hubiera tenido más impacto en marzo de 2021, a tiempo para influir en las elecciones para la renovación del Congreso y algunas gubernaturas estatales. Es difícil mantener el efecto mediático por 11 meses. A no ser que esperen un impacto nunca visto. Como una acusación y condena contra el expresidente Peña Nieto.

Todas esas son especulaciones. Y se vale especular, mientras no se presenten las especulaciones como realidades. Como, por desgracia, llega a ocurrir en ciertos medios. Mientras, lo que sí podría ocurrir es un perdón presidencial a un miembro de la nobleza menor de la familia revolucionaria. Y su absorción por Morena, en un alto cargo de la Secretaría de Energía o algo así.

La situación se presta, por lo menos, a dos oportunidades. Para los partidos de oposición y en particular para el PAN, es la oportunidad de distanciarse de sus exfuncionarios corruptos, que impusieron el criterio de sus equipos operativos sobre la mayoría de sus afiliados. Aprovechando la situación, si las acusaciones tuvieran sustento, podrían emprender la refundación de su partido, el regreso a su filosofía política original, que tiene posibilidades de ofrecer soluciones a la triste situación de la nación.

La otra es que la sociedad entendamos, de una vez por todas, que demostrar que los opositores políticos de Morena han tenido corruptos es sus filas, no significa que Morena no haya tenido y posiblemente tenga personajes corruptos. Por otro lado, también Morena podría aprovechar la oportunidad de demostrar que no les tiembla la mano para expulsar a sus miembros que sean demostrablemente corruptos.

Como en muchos otros temas, el peso de obtener resultados benéficos para el país recae en la ciudadanía. Si nos dejamos llevar por el sensacionalismo, caeremos en el juego de una clase política acostumbrada a manipularnos a su antojo. Y estas oportunidades se perderán.


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