Migración, bomba de tiempo

La migración podría provocar brotes violentos, discriminatorios e incluso clasistas en las ciudades de este lado de la frontera: Tijuana, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, etcétera.



El relevo en el gobierno del país más poderoso del mundo, vecino principal del nuestro, traerá consigo una serie de cambios en materia de política interior y exterior cuyos efectos en México son inevitables, si bien no son del todo previsibles.

A ese fenómeno se aúna, en el momento actual, la crisis social, política y económica generada por la pandemia de COVID-19, que en nuestra nación está aún muy lejos de ser controlada y que, como ya se ha visto, no respeta edades, condiciones socioeconómicas ni puestos de responsabilidad.

Uno de los temas que seguramente seguirá calentándose y que, a pesar de ser indeseable, seguramente dará lugar a un conflicto relevante es la migración. Gente de países en peores condiciones que las nuestras, principalmente centroamericanos, presionará cada vez más por salir de su patria y entrar a México, sea en camino a los Estados Unidos o para establecerse aquí.

Ahora bien, de acuerdo con medios periodísticos, el gobierno de Biden planea restaurar la protección a quienes fueron inmigrantes ilegales en los Estados Unidos cuando eran niños y suspender la entrega de dinero para la construcción del muro fronterizo.

Biden presentó un plan de inmigración detallado, pero no le será sencillo anular muchas de las medidas de Trump. No será fácil revertir el daño hecho por el empresario-presidente, a partir de una política de odio y división que a los mexicanos no nos es extraña, por desgracia.

Pero más allá de los planes de Biden y su aplicación, la migración es hoy una bomba de tiempo. Muchos inmigrantes y otros más que quieren serlo dan por hecho que será menos complicado cruzar la frontera norte de México hoy que con Trump, y eso ha empezado ya a generar presión en la franja fronteriza.

Una presión que podría derivar en brotes violentos, discriminatorios e incluso clasistas en las ciudades de este lado de la frontera: Tijuana, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, etcétera.

Es de esperar que cuanto antes, del lado mexicano, las autoridades gubernamentales y en específico las de relaciones exteriores desarrollen y presenten un plan concreto para el manejo de la previsible crisis migratoria que –ojalá no, pero todo apunta a que sí¬– muy pronto nos estallará, como si tuviéramos poco con la situación general en la que estamos viviendo.

No vaya a ser otro “anillo al dedo” para quienes son expertos en culpar a sus antecesores para así recaudar votos en las elecciones de este año…


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@yoinfluyo

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