Pandemia aumenta deuda en 79.3% en América Latina y el Caribe: Cepal

El organismo propone cinco medidas políticas para afrontar los retos que plantea la agenda de financiamiento para el desarrollo a corto, mediano y largo plazo para construir un futuro mejor.



La pandemia de COVID-19 ha generado un aumento de 79.3 por ciento de los niveles de deuda de los países de América Latina y el Caribe, por lo que convirtió a la región en la más endeudada del mundo, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Durante la presentación virtual del informe especial “Financiamiento para el desarrollo en la era de la pandemia de COVID-19 y después”, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, informó que de 2019 a 2020 el déficit en cuenta corriente pasó del 1.4 al 4.5 por ciento del PIB en Centroamérica y del 4.8 al 17.2 por ciento del PIB en el Caribe.

Además, advirtió que en la región ha habido una importante caída de la inversión extranjera directa de entre 45 y 55 por ciento, aproximadamente, en el mismo periodo.

“En todos los países de la región, sin excepción, la situación fiscal se ha deteriorado y el nivel de endeudamiento del gobierno general ha aumentado, y se espera que dicho endeudamiento se incremente del 68.9 al 79.3 por ciento del PIB entre 2019 y 2020 a nivel regional, lo que convierte a América Latina y el Caribe en la región más endeudada del mundo en desarrollo y la que tiene mayor servicio de deuda externa en relación con las exportaciones de bienes y servicios (57 por ciento)”, indicó la secretaria ejecutiva del organismo.

Según el estudio de la Cepal, las necesidades financieras de los países en desarrollo ascienden a 2.5 billones de dólares. En el caso de la región latinoamericana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) distribuyó hasta enero de 2021 alrededor de 66.5 millones de dólares entre 21 países del continente, lo que supone el 63 por ciento del desembolso total destinado a 85 economías en desarrollo.

Sin embargo, estos recursos sólo cubrieron el 32.3 por ciento y el 23.1 por ciento de las necesidades de financiamiento internas y externas, respectivamente, de los países de América Latina y el Caribe en 2020.

El organismo propone cinco medidas políticas para afrontar los retos que plantea la agenda de financiamiento para el desarrollo a corto, mediano y largo plazo, pues pone énfasis en iniciativas que podrían emprender para construir un futuro mejor.

Entre las principales soluciones del organismo de las Naciones Unidas sugiere sostener el consumo de las personas y las familias, especialmente las más vulnerables, para lo que será necesario adoptar medidas excepcionales transitorias de mantenimiento de los ingresos como una renta básica temporal garantizada por los estados.

El documento subraya que la orientación de las políticas de los países de América Latina y el Caribe también es fundamental a los efectos de construir un futuro mejor.

“El margen para aplicar políticas se puede aumentar si se eliminan la elusión y la evasión fiscal, y se hace caer el peso de la tributación en los impuestos directos y los que agravan la propiedad y el patrimonio. También se debe reorientar el gasto público hacia la creación de empleo y las actividades que son transformadoras y ambientalmente sostenibles.

Para ello, en dicho gasto se debe priorizar la inversión pública, el ingreso básico, la protección social universal, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes), la inclusión digital y el desarrollo de tecnologías verdes”, concluye el documento.

 


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