Ya noche, en la soledad de su casa, el prócer morenista reflexiona sobre su renuncia y el impacto que ha tenido. Es un momento de pensamiento íntimo, un encuentro consigo mismo. ¿Qué pasaba por la cabeza del hasta hace unas horas líder de los senadores morenistas?
¡Ah qué difícil es la vida del político exitoso!, reflexiona Adán Augusto mientras da un trago su whisky. La gente no perdona que uno sea triunfador, que a uno le reconozcan méritos y capacidades. Creen que por ser de Tabasco uno es pendejo pero para nada, aquí estoy yo para desmentir esa mala fama, que a saber quién la puso de moda.
Es cierto que la presidenta no me trata bien, no le caigo a la señora. Ni hablar, nadie es monedita de oro. Le caigo bien y muy requeté bien a otras damas que me interesan más ja, ja, ja. El asunto es que el de la decisión fui yo. ¡Y qué impacto con mi renuncia! Noticia de primera en todos lados. Afortunadamente y gracias a mis esfuerzos tengo dinero, al contrario de la mayoría de mis compañeros que son unos pinches muertos de hambre que necesitan del puesto para vivir. Yo, no. Así que renuncié. Tampoco se trata de estar a huevo en un lugar. Digo, si no eres bienvenido te vas, sin problema. Mejor me tratan en París que en esta nopalera que cada vez se ve peor desde que mi carnal dejó el poder. Se lo dije: lo de la mujer suena bien porque está de moda pero va salir mal porque México es cabrón. Claro, allá en la finca todo le vale madre y escribe sus libros que luego hay que comprarle por montones.
Se me puede acusar de muchas cosas, sobre todo en la prensa. Y no solamente los conservadores, hay mucha claudista ojete que no se tientan el cerebro para culparme de todos los males que generan los malos modos de la presidenta. Como si yo tuviera la culpa de la falta de crecimiento. Yo qué tengo que ver con que el país no crece mientras en América Latina casi todos crecen y los gringos al 5%. Eso es enterito de ella y de la mona esa que parece hermanastra de cenicienta dizque muy exitosa empresaria, pero nomás sale vestida como serpiente emplumada y nos va del carajo. Me acusarán de todo menos de desleal. Eso sí que no. pueden dar fe, porque lo saben y les consta, los hijos de mi hermano del alma: Andy, el Bobby y monchito que son cabrones. Al principio pensamos que nomás el gordito era bravo pal bizne pero Andy y el otro mono salieron peor, nomás no tienen llenadera. Se pasan. Tampoco le he fallado a la presidenta. No nos ponemos de acuerdo en ciertas cosas, sí, pero de ahí a jugarle la contraria ni que fuera Monreal. Hasta en los perros hay razas. Ahí si desde el principio tuve que marcar raya. Es un corruptazo y ahora resulta que es intelectual y que escribe libros de su “autoría”. Ni quien le crea si desde que estaba en el PRI se le veían las uñas largas.
Hay mucho desgaste también. Me inventan amoríos, regalos extravagantes. Uno es salidor qué le va a hacer, pero tampoco me enamoro a la primera ni a la segunda, no jodan. Luego dicen que soy líder del crimen organizado. La única banda criminal en la que he estado es en el PRI. Ojalá la presidenta valore que dejo pasar las acusaciones de los advenedizos que tiene en la prensa atacándome. Pero yo estaré aquí haciendo trabajo de tierra y ella se irá en cuatro años para no volver. Veremos quién dura más. Lástima, voy a extrañar a Yunes y a Ricardito Anaya, eran fieles como perros con su dueño. Ya encontraré otros.
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