Obama contra la vida y la naturaleza humana
Federico Müggenburg .
Barack Obama repudia la expresión histórica de la institución presidencial norteamericana, rota por James Carter, revertida por Ronald Reagan, y relanzada por William Clinton, considerando el derecho a la vida y el matrimonio monogámico como un patrimonio que debe defenderse, aún resistiendo las campañas y presiones de los dominadores del "establishment" como: Mc'Namara, Rockefeller, Kissinger, Brzezinski y otros, con sus fundaciones patrocinadoras. Ahora el tema se agudiza con el desculturizado primitivismo del actual presidente. |
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El atentado al "derecho a la vida del no nacido", se impulsa con una campaña publicitaria y mercadotécnica de productos químico-farmacéuticos que tienen por objeto corromper y desvirtuar las fuentes de la vida natural, además de la amplia difusión en el sentido de que el sexo de las personas no pertenece a su naturaleza, de hombre o mujer, sino a una "construcción social o cultural", que debe ser destruida. El genocidio más brutal de la historia es el aborto, asesinato del no nacido, incapaz de defenderse solo. Ya los "legisladores" han liberado de la posible acción penal a los criminales, sea la desnaturalizada madre o la complicidad humano quirúrgica que lo realiza, estableciendo que eso, no es punible jurídicamente. ¡Moralmente lo será siempre! Hoy ha surgido además, un argumento sofista: "Estoy a favor de la vida, pero contra criminalizar a la mujer". Equivalente a decir: "Estoy a favor de la propiedad, pero contra criminalizar al ladrón", o "Estoy a favor de la verdad, pero contra criminalizar al mentiroso o calumniador", etcétera El abanico de la "cultura de la muerte" es más amplio y profundo de lo que aparenta. Se inicia con el impedimento del don de la vida, desnaturalizando la complementariedad sexual necesaria. Se venden y regalan artificios que impiden la realización del acto sexual conforme a la ley de Dios inscrita en la naturaleza e inclusive se practican modos, "in vitro". También se proveen productos químicos llamados "fármacos", para que, si "por error", se concibe un nuevo ser humano, se pueda eliminar de inmediato como si se trata de una infección desechable. Los procedimientos para períodos posteriores, cuando es perceptible físicamente el nuevo ser, permiten cualquier modalidad quirúrgica, con variados métodos: desde asfixia, envenenamiento o descuartizamiento, hasta la invención del "aborto por parto parcial", según el tiempo de gestación. Además se promueven "modos de sexualidad" en "textos escolares" y programas de televisión, en una variedad de actos que siempre se han considerado contra natura. Las principales víctimas son los niños no nacidos y los ya nacidos sometidos a la propaganda de la "cultura de la muerte". El presidente norteamericano Barack Obama, acaba de señalar públicamente que: "He llegado a la conclusión de que es necesario que afirme que, para mí, las parejas del mismo sexo, deberían poder casarse". Lo ha dicho al filo del inicio formal de la campaña presidencial y a sabiendas de que en 30 de los 50 estados de la Unión Americana, esta prohibido el llamado "matrimonio gay". Con gran firmeza el Arzobispo de Nueva York y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, Cardenal Timothy Dolan le refutó: "Con ello se socava la mismísima piedra angular de la sociedad". A la fecha, 43 organismos católicos demandaron al gobierno contra el seguro obligatorio, que incluye anticoncepción y fármacos abortivos. El presidente Obama, parece no tener profundas raíces de respeto a las leyes de la naturaleza, es más, carece de una original cultura humana mínima. Su padre, un becario musulmán procedente de Kenia, se casó con Ann Dunham, universitaria norteamericana atea socia de las comunas hippies, producto de las teorías esparcidas en Estados Unidos por Marcuse. Al enterarse Ann, que Barack, tenía hijos en Kenia, se separó y se unió a otro musulmán que se los llevó a vivir a Indonesia, en donde el niño Barry asistió al colegio musulmán. Después de procrear una niña, vino otra separación y se refugiaron con los abuelos maternos en Hawai. El padre del actual presidente era alcohólico y murió trágicamente en un accidente de tráfico en Estados Unidos. Barry pasó una errante juventud sin identidad racial y cultural. Vivió un tiempo en California, luego en Nueva York y finalmente en Chicago, en donde se adhirió a las células de Saúl Alinski, "activista social", amigo de Iván Illich. Ingresó a la "Iglesia Trinitaria" del pastor negro Jerermiah A. Wrigth Jr., creador de la "teología de la liberación negra". Se hizo bautizar ahí, para luego casarse con Michelle L. Robinson. El aprecio por la vida y el respeto a la naturaleza y dignidad humana no parecen ser elementos culturales fundantes en su infancia y por ello fácilmente absorbe las modas más intensas que promueven los "cabilderos" de la "cultura de la muerte", pensando que así logrará más votos, cuando en realidad lo que resulta es la exhibición del salvajismo o primitivismo que quizá practicaron sus antepasados en Kenia. No hay aprecio por la vida, sobre todo de los más indefensos, los no nacidos y no hay aprecio por las normas que Dios puso como un don en los seres humanos para hacerlos partícipes de su designo creador, al darles la capacidad de ser transmisores de la vida, facultad que debe ser respetada y usada para ese propósito. Dios ha inscrito su ley en el corazón e inteligencia humanas, que algunas sociedades con instintos desviados parecen haber perdido. 11JUN12 RS438 |










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