Agosto, nacen los primeros cristeros. Parte I
Alejandro Ledesma Solórzano .
El cristianismo ha formado parte importante en la historia de México. La Guerra Cristera es ejemplo claro de ello, una fuerte batalla que durante tres años se vivió, siendo el más violento capítulo de una larga historia de conflicto entre la relación Iglesia-Estado en el país. |
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Un verdadero caos se respiraba por esos años, inclusive las dimensiones mismas de la tragedia convencieron al Estado y a la Iglesia concluir con la batalla que iba en contra de los fines perseguidos: la paz, el desarrollo y la justicia que permiten a todos los hombres vivir en libertad de acuerdo con su consciencia. Todo inició el 3 de julio de 1926, año en que la Secretaría de Gobernación expidió una Ley en que se modificaba el Código Penal del Distrito y Territorios Federales en lo relativo a delitos del fuero común y sobre delitos contra la Federación en materia de cultos y disciplina externa. Con dicha reforma, la Iglesia católica fue la más atacada puesto que desde entonces en tierra azteca se profesaba mayormente dicho credo y al derrumbarse poco apoco ante ojos, el pueblo aquejado de lo sucedido optó por una lucha que exigía los derechos de culto. Ante ello, Plutarco Elías Calles, Presidente de México en esos años, impuso su propuesta de forma drástica y fuerte e incluso hubo muchos saqueos y profanaciones en los templos católicos, e incluso en caso desobediencia los fieles eran encarcelados o fusilados. El objetivo del gobierno era devastador para la Iglesia ya que muchos sacerdotes y fieles fueron asesinados por su oposición y resistencia. Fue el 25 de julio de 1926 cuando los obispos mexicanos en una enérgica Carta pastoral protestaron unánimes, manifestaron su decisión de trabajar para que ese decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución fueran reformados, “no cejaremos hasta verlo conseguido”. Con frialdad, Calles replicó a la petición, “nos hemos limitado a hacer cumplir las leyes que existen, una desde el tiempo de la Reforma, hace más de medio siglo, y otra desde 1917; naturalmente que mi Gobierno no piensa siquiera suavizar las reformas y adiciones al código penal”. Era ésta la tolerancia de los liberales frente al fanatismo de los católicos, ellos pedían a los católicos solamente que obedecieran las leyes. Tras varios intentos de negociación, comienza la primera rebelión cristera en agosto de 1926, fecha en que fue asesinado el cura Chalchihuite junto con otros tres seglares católico, dicho acto incitó a encender el primer foco de movimiento armado por parte de los fieles en el estado de Zacatecas. Aquí es donde comienza todo, pocos son los documentos rescatables que sustentan lo acontecido, afortunadamente aún viven muchos testimonios y familiares de estos mártires quienes respaldan con su recuerdo esos tiempos que marcaron una duramente la religión en el territorio mexicano. Es importante conocer nuestra historia, aprender del pasado oculto que poco se sabe, profundizar en estos temas donde la educación del país sería la herramienta adecuada. En el siguiente capítulo difundiremos algunos testimonios y datos poco conocidos para así reconocer el valor que tuvieron estos mártires ejemplares. |












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