Neoliberalismo no es igual a corrupción

El neoliberalismo y el neoporfirismo son la principal causa de corrupción en México, esto según AMLO


AMLO neoporfirismo y neoliberalismo


Si alguien estaba esperando y pensaba que el hoy Presidente de México habría evolucionado de candidato a jefe de Estado, pues se ha equivocado. Evidentemente, él como cualquier otra persona pues es lo que es, y no otra cosa; por tanto, él seguirá siendo candidato. Seguirá siendo una persona que tiene una visión de la realidad de enfrentamiento, dialéctica, que percibe todo en blanco y negro, sin matices, el pueblo se divide entre liberales y conservadores, entre ricos y pobres, entre fifís y pueblos buenos, etc., etc. Un jefe de Estado tiene una visión incluyente y no polariza, nunca estigmatiza. Hoy, ese no es el caso.

En su discurso de toma de posesión hizo el mismo planteamiento que ha hecho desde que tiene espacio y audiencia pública. Hoy, el discurso estuvo enmarcado bajo el esquema de que el neoporfirismo y el neoliberalismo son la misma cosa y son los causantes de la gran corrupción que hay en México. A partir de este planteamiento nos ofreció su visión de la historia y su optimismo desbordante, porque la llamada cuarta transformación llevará a este país a ser potencia mundial, cuando la corrupción y la impunidad las haya desterrado.

Repasemos algunos de esos puntos.

• El distintivo del neoliberalismo es la corrupción. Suena fuerte, pero privatización ha sido en México sinónimo de corrupción... El poder político y el poder económico se han alimentado y nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación.
• En el periodo neoliberal la corrupción se convirtió en la principal función del poder político, por eso si me piden que exprese en una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad.
• Pero al contrario de lo que pudiera suponerse, esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación.
• Desde mi punto de vista, en las actuales circunstancias es más severa y eficaz la condena al régimen neoliberal, dejar en claro su manifiesto fracaso y su evidente corrupción, y hacer todo lo que podamos para abolir el régimen neoliberal…

En la lógica presidencial, neoliberalismo es sinónimo de corrupción. Y por tanto hay que acabar de raíz con el régimen neoliberal. Pero 2 sin castigar a nadie de todos esos corruptos de medraron al erario público durante la etapa neoliberal, por qué no, porque “yo no soy vengativo”. ¿Qué no es una responsabilidad de Estado la persecución del delito? ¿Es a voluntad de quien ostenta el puesto público y por tanto esa responsabilidad de perseguir o no el delito y/o actos de corrupción?
El esquema dialéctico de lucha de contrarios subyace en el discurso presidencial, donde la pobreza intelectual no permite ver ni los grises ni los matices sobre la realidad que se esté analizando. Es un acercamiento muy riesgoso para la realización de diagnósticos para el diseño de políticas públicas.
En el mismo discurso se ha planteado como si los últimos 30 años hubieran sido el infierno en todos los sentidos para todos los mexicanos. Totalmente falso, solo habría que revisar todas las cifras económicas, sociales y políticas de nuestro país y en todas hemos avanzado, no todo lo que hubiéramos debido y deseado ciertamente, pero de ahí a decir que hoy vivimos en el inframundo del desarrollo y que gracias a la llamada cuarta transformación seremos potencia, hay mucha distancia. Solo habría que recordar de que si México hoy 13ava economía mundial, y ello es fundamentalmente porque desde los ochenta se instauro un sistema liberal de mercado.

Es cierto que la corrupción es un gran problema, pero no es un problema del modelo –no seamos ingenuos ni superficiales en el análisis; es un problema de los actores que operan y operaron el modelo y de instituciones mal diseñadas e ineficientes. Esta visión de enfrentamiento permanente es muy peligrosa. Un mandatario, un jefe de Estado, no puede darse el lujo de que cada vez que se manifiesta sobre cualquier tema los culpables siempre son los que tienen más o ganan más. Está logrando sembrar en el subconsciente del “pueblo bueno” que tener dinero o tener ciertos privilegios siempre son producto de la corrupción. ¡Cuidado! Ese es un terreno pantanoso que el demagogo y el populista suelen recorrer pero que luego se arrepienten cuando ya no pueden mantener el equilibrio en el poder y ceden a la tentación autoritaria.

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